FE Y ESTILO

Tamara Falcó elige una firma italiana para ver al Papa León XIV y recupera los colores clave del protocolo vaticano


La marquesa de Griñón acudió junto a Íñigo Onieva al encuentro con el Pontífice en Madrid con un vestido bicolor que dialoga con el protocolo y la tradición católica


Tamara Falcó e Íñigo Onieva en su encuentro con el Papa León XIV en Madrid, 2026.
Actualizado 9 de junio de 2026 a las 17:59 CEST

La visita del Papa León XIV a Madrid ha dejado algunas de las imágenes más emotivas y comentadas de los últimos años. Entre los miles de asistentes que quisieron acompañar al Pontífice durante su paso por la capital se encontraba Tamara Falcó, una de las figuras públicas españolas que más abiertamente ha hablado de su fe. La marquesa de Griñón acudió junto a su marido, Íñigo Onieva, al encuentro 'Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte', celebrado en el Movistar Arena, donde ambos pudieron ver muy de cerca al Santo Padre. Visiblemente emocionada e incapaz de contener las lágrimas en varios momentos del acto, Tamara eligió además un look que parecía hablar el mismo lenguaje que la ocasión: una propuesta serena, elegante y cargada de referencias.

Tamara Falcó e Íñigo Onieva durante el encuentro con el Papa León XIV, a 7 de junio de 2026, en Madrid.© Europa Press

Un vestido italiano para una jornada histórica

Para esta cita tan especial, Tamara Falcó apostó por un vestido de la firma italiana Mantù, una elección que difícilmente puede considerarse casual. El diseño, confeccionado en algodón y protagonizado por un estampado abstracto en blanco y negro, destacaba por su silueta en línea A, una estructura especialmente favorecedora que aportaba movimiento gracias a una amplia falda de volumen tipo globo.

Sin mangas y rematado con un cinturón que marcaba suavemente la cintura, el vestido equilibraba modernidad y sobriedad, dos conceptos que encajan perfectamente con el estilo habitual de la marquesa. La elección resultaba especialmente apropiada para una jornada donde el protagonismo debía recaer en el acto y no en el vestuario.

Vestido de Mantù.© Mantù

Completó el conjunto con unas sandalias minimalistas negras de tacón bajo y un bolso de hombro a juego, reforzando esa sensación de elegancia discreta que suele definir sus apariciones públicas. 

Mientras tanto, Íñigo Onieva parecía seguir el mismo código. El empresario optó por una camisa blanca y pantalones negros, creando una armonía cromática con el look de su mujer.

Tamara Falcó e Íñigo Onieva durante el encuentro con el Papa León XIV, a 7 de junio de 2026, en Madrid.© Europa Press

El guiño italiano que conecta con Roma

La elección de Mantù abre una lectura especialmente interesante. La firma nació en 2008 bajo el paraguas de Castor, uno de los grandes referentes de la confección Made in Italy. Su filosofía se basa precisamente en unir la artesanía italiana tradicional con una visión contemporánea de la elegancia.

En contextos institucionales o de gran carga simbólica, la moda funciona con frecuencia como una herramienta de comunicación silenciosa. Es lo que se conoce como diplomatic dressing: la utilización estratégica del vestuario para establecer vínculos culturales, históricos o emocionales con el entorno.

Desde esa perspectiva, la elección de una casa italiana para asistir a un encuentro con el Obispo de Roma adquiere una dimensión adicional. No se trata únicamente de llevar un vestido bonito, sino de establecer una conexión visual con la tradición cultural del país que representa el Pontífice.

Tamara Falcó e Íñigo Onieva durante el encuentro con el Papa León XIV, a 7 de junio de 2026, en Madrid.© Europa Press

El lenguaje oculto del blanco y el negro

Pero si hay un elemento especialmente interesante en este look es la combinación cromática. El blanco y el negro forman uno de los binomios más potentes de la historia de la moda. Son colores opuestos, pero también complementarios.

En el contexto católico, además, ambos tonos poseen una carga simbólica extraordinaria. El blanco suele asociarse a la luz, la pureza, la esperanza y la dimensión espiritual. No es casualidad que el llamado privilegio del blanco siga siendo una de las tradiciones más conocidas dentro del protocolo vaticano.

El negro, por su parte, representa la solemnidad, el respeto y la contención. Durante siglos ha sido el color por excelencia de las ceremonias religiosas y de los encuentros de carácter institucional vinculados a la Iglesia.

La convivencia de ambos colores en un mismo diseño genera una lectura especialmente interesante: tradición y modernidad, recogimiento y esperanza, protocolo y contemporaneidad.

Tamara Falcó e Íñigo Onieva durante el encuentro con el Papa León XIV, a 7 de junio de 2026, en Madrid.© Europa Press

Pura emoción en la visita del Papa León XIV

Durante el encuentro, Tamara Falcó no pudo contener las lágrimas al encontrarse con el Papa León XIV. Acompañada en todo momento por Íñigo Onieva, que se mostró especialmente atento y cariñoso, la marquesa vivió uno de los momentos más emocionantes de los últimos años.

Tras finalizar el acto, ambos abandonaron sus asientos para acercarse aún más al Pontífice. Íñigo aprovechó para inmortalizar el momento con su teléfono móvil mientras abrazaba y consolaba a su mujer, visiblemente emocionada.

Fue una imagen que resumió perfectamente la jornada: fe, emoción, cercanía y un estilo que, lejos de buscar protagonismo, acompañó con inteligencia uno de los días más significativos para miles de católicos en España.