La visita del papa León XIV a España, prevista del 6 al 12 de junio, dejará una de las imágenes más simbólicas para la Corona española en los últimos años. Por primera vez, la princesa Leonor y la infanta Sofía se encontrarán con un Pontífice siendo ya adultas y con un papel institucional plenamente definido dentro de la Familia Real. Tras recibir al Papa junto a los Reyes en el Palacio Real y asistir posteriormente a la multitudinaria misa prevista en la Plaza de Cibeles, ambas estarán sometidas a uno de los protocolos más observados y analizados del mundo. ¿Podrán vestir de blanco? ¿Llevarán mantilla? ¿Qué gestos serán los correctos? Para responder a todas estas preguntas hemos hablado con Gloria Campos García de Quevedo, doctora en Publicidad y Relaciones Públicas, experta en protocolo y profesora de la Universidad Camilo José Cela.
Un debut histórico para la heredera de la Corona
Aunque Leonor y Sofía ya estuvieron presentes durante la visita de Benedicto XVI a España cuando eran niñas, las circunstancias son ahora completamente distintas. En aquel momento ambas aparecieron con vestidos florales infantiles y bailarinas a juego. Hoy la situación institucional ha cambiado por completo.
"Este momento tiene una dimensión que va más allá de lo simbólico", explica Gloria Campos. "No es solo una fotografía familiar con el Papa, es una imagen de continuidad de la Corona. Leonor comparece ya como heredera adulta y Sofía como miembro de apoyo de la Familia Real en un acto de altísimo valor institucional, religioso, diplomático y mediático".
La experta considera que la imagen de Leonor junto al Pontífice será especialmente relevante porque "recorrerá el mundo" y la situará en un nivel de visibilidad internacional que pocas ocasiones permiten alcanzar.
Sin improvisación: cada gesto estará calculado
Uno de los aspectos más desconocidos para el público es el enorme trabajo previo que existe detrás de una audiencia papal. Lo que parece natural suele ser el resultado de semanas de preparación. "La improvisación no existe o existe muy poco", asegura la experta. La Casa Real coordina cada detalle con la Prefectura de la Casa Pontificia, organismo responsable de las audiencias papales.
Se ensayan la secuencia de llegada, el orden de las presentaciones, la distancia de aproximación, el tiempo de cada saludo e incluso la posición del cuerpo. "Lo que el público percibe como natural es el resultado de horas de preparación. La sonrisa no se ensaya, pero sí se trabaja la actitud: serenidad, respeto, presencia", explica Campos.
También habrá una jerarquía visual perfectamente definida. Felipe VI ocupará el lugar preferente, seguido por la reina Letizia. Leonor será presentada antes que Sofía y aparecerá situada más cerca del Papa por su condición de heredera.
Por qué Leonor y Sofía no podrán vestir de blanco
Si hay una cuestión que genera curiosidad cada vez que una mujer de la realeza se encuentra con el Papa es el denominado privilège du blanc o privilegio del blanco. La reina Letizia puede ejercerlo. Leonor y Sofía, no.
"El privilegio del blanco es una concesión histórica de la Santa Sede a las soberanas católicas de determinadas monarquías", explica Gloria Campos. En España, esta distinción corresponde a la reina consorte o a quien ostente la condición de reina reinante.
Por ese motivo, Letizia puede vestir de blanco en determinadas audiencias papales, mientras que la princesa de Asturias y la infanta deberán ajustarse a las normas generales del protocolo vaticano. La experta señala que la opción más adecuada sería apostar por negro, azul marino profundo o gris marengo, siempre en tejidos nobles y acabados sobrios, como crepé, lana fina o seda mate. "El vestuario debe transmitir respeto, sobriedad y sentido institucional. Los cortes deben ser de largo midi o por debajo de la rodilla, sin abertura, con manga larga o tres cuartos. Los detalles discretos (un broche, un cuello trabajado, una costura de relieve) añaden personalidad y no restan solemnidad. Joyería, si la hay, pero sobria, como perlas o piezas con valor institucional", resume.
En cuanto a las cosas que deben evitarse, "el escote pronunciado, los colores llamativos o la cabeza descubierta serían errores de primer orden. En lo gestual, cruzar los brazos, meter las manos en los bolsillos o mantener una expresión de indiferencia también se consideran faltas graves en cualquier audiencia de Estado", señala la experta.
¿Veremos mantilla negra o una versión más moderna?
La otra gran incógnita gira alrededor de la mantilla.
Durante décadas ha sido uno de los símbolos más reconocibles de las visitas papales, especialmente en el caso de las mujeres de la realeza europea. Sin embargo, las nuevas generaciones han ido relajando ciertas tradiciones.
Según Gloria Campos, la mantilla sigue siendo perfectamente apropiada. "La mantilla es plenamente apropiada para una visita papal, también en España y también fuera del contexto estrictamente litúrgico", explica. Además, añade que tiene una importante lectura simbólica porque conecta directamente a la monarquía española con su histórica relación con la Santa Sede.
Sin embargo, también aclara que no es obligatoria. "Lo que exige el protocolo vaticano es que la cabeza esté cubierta, no que lo esté con mantilla". Por ello, Leonor podría optar por una mantilla tradicional o por un sombrero formal y discreto. Ambas opciones serían correctas.
El precedente de Charlene y Gabriella de Mónaco
Las dudas sobre el blanco han vuelto a surgir recientemente tras la visita de León XIV al Principado de Mónaco. En aquella recepción, Charlene de Mónaco apareció vestida completamente de blanco junto a su hija Gabriella, generando numerosos comentarios.
La explicación está en el privilegio del blanco, concedido oficialmente al Principado en 2016. Antes de esa fecha, las princesas monegascas no podían acogerse a esta excepción. Por ello, la imagen de Charlene y Gabriella (que es todavía una niña) vestidas de blanco representó un cambio histórico dentro del protocolo vaticano.
En el caso español, la situación es diferente. Letizia puede vestir de blanco, pero Leonor y Sofía (princesa e infanta, mayores de edad) no poseen todavía ese privilegio.
Grace Kelly, Lady Di y la tradición de la mantilla negra
La historia ofrece ejemplos muy ilustrativos.
Cuando Grace Kelly visitó el Vaticano en 1974 tuvo que vestir de negro porque Mónaco aún no disfrutaba del privilegio del blanco. Las imágenes de aquella audiencia muestran a la princesa con un impecable conjunto oscuro y mantilla negra.
Algo similar ocurrió con Diana de Gales. Lady Di también acudió en varias ocasiones siguiendo el protocolo tradicional, apostando por estilismos oscuros y cobertura para la cabeza.
Incluso Jacqueline Kennedy marcó un antes y un después cuando visitó a Juan XXIII en 1962 con un vestido negro de manga larga y una elegante mantilla. Aquel estilismo se convirtió en referencia mundial y todavía hoy sigue siendo uno de los ejemplos más citados cuando se habla de cómo vestir ante el Pontífice.
El saludo que todos analizarán
Más allá de la ropa, los expertos observarán con lupa otro momento: el saludo.
"Lo primero que mirarán será quién extiende la mano primero, si existe inclinación de cabeza y qué nivel de cercanía muestra el Papa", explica Gloria Campos. "Lo que a mí me parecerá más significativo, más allá del análisis técnico, será la expresión de Leonor en el momento exacto del saludo. Ese instante, que dura dos o tres segundos, es el que mejor revela si una persona ha interiorizado el protocolo o simplemente lo está cumpliendo", señala la experta.
La norma actual es clara: debe ser el Pontífice quien marque el tono del encuentro. Si ofrece la mano, se responde al gesto. Si decide añadir algún signo de cercanía, serán los interlocutores quienes se adapten. Lo que nunca debe ocurrir es tomar la iniciativa antes que él.
Aunque este parezca un protocolo estricto, en la práctica es más flexible de lo que se cree. Gloria Campos nos cuenta que "en marzo de 2014, cuando Barack Obama visitó al papa Francisco en el Vaticano, Michelle Obama acudió sin cubrir la cabeza. Las redes sociales ardieron comparando su imagen con la de otras primeras damas que sí habían llevado mantilla o sombrero. La respuesta del portavoz vaticano, el padre Federico Lombardi, fue modélica en su diplomacia, aclaró que el velo es obligatorio solo para las audiencias privadas de carácter estrictamente religioso, y que en los encuentros de Estado la norma admite interpretación. La polémica reveló algo importante: el protocolo vaticano es más flexible de lo que se cree, pero la percepción pública sigue siendo mucho más rígida que la norma real", termina diciendo la experta.
Una nueva generación de realeza ante un protocolo centenario
Aunque el protocolo vaticano conserva siglos de tradición, también ha evolucionado. Los pontificados de Juan Pablo II, Francisco y ahora León XIV han introducido una mayor cercanía y naturalidad. Por eso Gloria Campos cree que veremos una interpretación contemporánea del protocolo por parte de Leonor y Sofía.
"No veremos una ruptura con la solemnidad, pero sí una lectura más fresca, con líneas más limpias, menos ornamentación y una actitud corporal menos rígida".
Si finalmente optan por la mantilla o por un sombrero discreto, si visten de negro o de azul marino, o si apuestan por un estilo más clásico o más moderno, será algo que descubriremos el próximo 6 de junio. Lo que parece seguro es que, detrás de cada gesto y cada prenda, habrá mucho más que moda: habrá diplomacia, historia, tradición y una nueva imagen de la Corona española ante el mundo.















