Coincidiendo con el auge de las redes sociales, alrededor de 15 años atrás, Coachella se convirtió en el place-to-be de las celebridades estadounidenses, que acudían como uno más a las presentaciones de sus bandas favoritas vestidas con llamativos looks de temática bohemia. Y es que tiene lugar en el valle del mismo nombre, ubicado en el desierto californiano del Colorado: allí se gestó el furor por las botas cowboy y los vestidos de ganchillo, prendas que forman parte intrínseca del armario festivalero desde entonces. Sin embargo, algo en esta edición nos indica que Coachella como lo hemos conocido hasta ahora -y, por ende, nuestra forma de vestir en los conciertos de verano- está a punto de cambiar completamente.
Adiós al estilo típico de Coachella
Y aunque los looks de las influencers españolas que han asistido a esta edición puedan indicar otra cosa, parece que nos encontramos ante el fin (o la pausa) del estilo festivalero que todas conocemos. Las que fueron hace una década reinas de Coachella han abandonado del todo las botas cowboy, los vestidos de flecos y los cinturones de hebillas. Jamás pensamos que este día llegaría, pero el minimalismo le ha ganado al derroche en el escenario más viral que inaugura la temporada de conciertos.
Las que estamos más cerca de los 30 que de los 20 (e incluso hemos superado esta barrera) recordaremos los estilismos de Vanessa Hudgens, Alessandra Ambrioso, Kendall y Kylie Jenner, entre otras invitadas recurrentes a Coachella, con sus kimonos de ganchillo, uñas pintadas en tonos neón, sombreros de cowboy y brillos adornando el rostro... ¡No sabíamos lo que era el clean look! Fue la edad dorada del desierto del Colorado y, si bien ha pasado apenas una década desde entonces, el cambio es evidente. Solo basta echar un vistazo a los looks de las celebrities en el primer fin de semana de conciertos de esta edición para darnos cuenta de que el dress code (al menos en la sección VIP) ha dado un giro radical.
¿Querías que Kendall Jenner fuese la inspiración para tu próximo look de festival? La hermana menor del clan Kardashian-Jenner solo tiró de un top corto de tirantes básicos y unos shorts vaqueros blancos, y no fue la única que seleccionó las prendas más sencillas de su armario para la sonada ocasión. Kylie se decantó por una blusa romántica de volantes en el escote y las mangas y unos vaqueros claritos.
Lo mismo podemos decir de Hailey Bieber, que tuvo dos razones muy especiales para aparecerse en Coachella este año: la esperada presentación de su marido, Justin Bieber, como cabeza de cartel y el espacio efímero e interactivo de Rhode, su firma de belleza, en las inmediaciones del festival. En su maleta para este primer fin de semana, la modelo y empresaria llevó una camiseta corta negra, un chándal oversize con bolsillos tipo 'cargo', botas de agua y un cortavientos extragrande de estilo vintage.
La fiebre por el minimalismo en Coachella ha contagiado, incluso, a las artistas que se suben al escenario estos días de primavera. Sí, tanto Karol G como Addison Rae sacaron sus looks más estrafalarios al más puro estilo Carnaval de Río, pero otras tantas, como Camila Cabello, PinkPanthress o Laufey, optaron por vestuarios de concierto muy fáciles de replicar con prendas que ya tenemos en el armario. ¿A qué se debe este cambio?
Un antes y un después en la moda festivalera
Crecimos soñando con, algún día, viajar al desierto y vestirnos de plumas, flecos y brillos, pero aquel sueño ahora nos parece todavía más lejano, y no porque sea complicado conseguir entradas para Coachella (que también), sino porque el dress code ha mutado del exceso a la contención; de hecho, nos atrevemos a decir que, a medida que se hace más asequible y mainsteam llevar looks estrafalarios y temáticos, las celebrities que contribuyeron a crear esta estética comienzan a alejarse de la misma. Ellas no quieren ser como las demás, sino diferenciarse, ya que por algo -lo que sea- son famosas y nosotras -el común de los mortales- no.
Andrea Medina, Content Creator de la agencia creativa Murph, nos explicaba recientemente que este fenómeno no es exclusivo de Coachella, ya que ha pasado lo mismo con el vestuario de la serie Euphoria, cuya tercera temporada -estrenada este lunes 13 de abril en España- toma distancia de la estética saturada, sexy y onírica que nos fascinó cunado vio la luz por primera vez, en 2019. Que las audiencias pudieran replicar fácilmente y sin arruinarse los estilismos de Maddy, Cassie, Jules y Kat elevó su popularidad al máximo, pero también la condenó al abismo.
"El furor del público por copiar estos looks coincidió en el tiempo con el apogeo de gigantes del fast fashion, como SHEIN, y en el momento que todos -sin importar su clase, trabajo o procedencia- pueden hacer algo, deja de ser atractivo para quienes mercantilizan sus exclusivas vidas". Entonces, ¿ya no es cool arreglarse para ir de festival?
Está claro que, hace 10 o 15 años, cuando ser influencer no se consideraba un trabajo y las redes sociales eran simples álbumes digitales, pocas personas vestían pensando en ser fotografiadas. Todo era más orgánico, y ante la cantidad de estímulos a la que estamos expuestas a día de hoy la reacción es absolutamente lógica: una renuncia al llamado "postureo", al vestir para el feed.













