HISTORIA DE UNA PRENDA

Se inventó para que las mujeres montáramos en bicicleta y hoy es el pantalón más tendencia del verano 2026


Hace 200 años, antes del pantalón bombacho que ahora arrasa entre las chicas más estilosas, vestíamos hasta 11 kilos de ropa


Pantalones bombacho historia fueron un escándalo y servían para montar bicicleta© @mariavaldel
3 de junio de 2026 a las 18:00 CEST

Si nos limitamos a la definición precisa de lo que es un pantalón, podemos decir que es una prenda de vestir que se ajusta a la cintura y llega a una altura variable de la pierna o hasta los tobillos, cubriendo cada extremidad por separado. Pero la moda nunca se reduce a simples pedazos de tela cosidos al azar, e históricamente ha probado ser un elemento social con una carga simbólica inmensa. Y si esto es así, de por sí, con el pantalón de traje típico, cobra todavía más importancia al hablar de un diseño específico que este verano se ha colado en los catálogos de todas las grandes firmas y los looks de nuestras influencers de confianza. Se nos hace inevitable preguntarnos qué trascendencia oculta esta prenda para que la expresión de "llevar los pantalones" -en la familia, el trabajo o la pareja- sea sinónimo indiscutible de ostentar el poder. 

Pantalones bombacho historia fueron un escándalo y servían para montar bicicleta© @martavidurreta

Por qué los bombacho son la gran tendencia en pantalones del verano en 2026

Esta temporada Primavera/Verano, el pantalón amplio y fluido que acaba ajustándose al tobillo se ha consolidado como la supertendencia definitiva por ese aspecto relajado y, a su vez, muy femenino y elegante, gracias a ese delicado bajo abullonado. No es un pantalón ancho cualquiera, sino una prenda de inmensa carga simbólica que nuestras firmas favoritas han rescatado del olvido.

Para comprender su verdadero valor y por qué está reapareciendo precisamente ahora, es necesario hacer un viaje en el tiempo hasta mediados del siglo XIX, una época en la que la mujer vivía relegada a dos roles muy concretos: el de esposa y el de madre. Eran ciudadanas de segunda clase que no podían votar, asistir a la universidad o poseer propiedades, y este pantalón, por absurdo que suene, les hizo soñar con mucho más que eso.  

Pantalones bombacho historia fueron un escándalo y servían para montar bicicleta© @luciadeluis

La cárcel textil del siglo  XIX: corsés, crinolinas y los 10 kilos de ropa

Esta sumisión social se manifestaba en un armario puramente decorativo, una silueta restrictiva en forma de reloj de arena que mermaba gravemente su calidad de vida. Tal como explica April Calahan, comisaria en el museo del Fashion Institute of Technology de Nueva York, el proceso de vestirse era extenuante: comenzaba con una ropa interior similar a un blusón o unas polainas de lino o algodón hasta la rodilla, seguida de un corsé extremadamente ajustado para realzar el busto, sobre el que se colocaban entre seis y siete enaguas o pesadas crinolinas para crear gran volumen acampanado, y, finalmente, el vestido. 

Este conjunto, que lucían todas las mujeres sin importar su clase social, podía sobrepasar los 10 u 11 kilos de peso. Las consecuencias eran nefastas, provocando atrofia muscular, desviación de la columna y severas dificultades respiratorias. Incluso existía un alto riesgo de muerte; los miriñaques ardían con facilidad al acercarse a las chimeneas, y solo en dos meses de 1858, el Court Journal de Londres documentó 19 fallecimientos por esta trágica causa. Los pantalones bombachos fueron insignia de la lucha que buscaba cambiar las cosas.

Pantalones bombacho historia fueron un escándalo y servían para montar bicicleta© @mariavaldel

Nacieron como prenda de liberación femenina (para cuidar el jardín y montar en bici)

Como consecuencia, en Inglaterra nació el movimiento Victorian Dress Reform, que exigía mayor libertad a la hora de vestir. Al mismo tiempo, voces pioneras como la de Elizabeth Cady Stanton alzaron la voz en The Lily, una publicación fundada en 1849 por Amelia Bloomer que fue de las primeras editadas por y para mujeres. 

Elisabeth Miller, una abogada neoyorquina, decidió utilizar un pantalón amplio y ajustado bajo la rodilla -motivada por el furor orientalista de la época- para poder trabajar cómodamente en su jardín. Su prima se hizo eco de esto en The Lily, y la propia Bloomer comenzó a presentarse en público luciendo estos calzones bajo una túnica y un cinturón. Aquella audacia aterrorizó a la sociedad. 

Pantalones bombacho historia fueron un escándalo y servían para montar bicicleta© @paulacremades

Que las mujeres vistieran en público una prenda que había sido potestad masculina durante siglos suponía una amenaza directa al orden establecido y cuestionaba los cimientos de los roles de género. Las feministas, a las que pronto se conoció por el nombre de los pantalones como las Bloomers (término que hoy traduce literalmente nuestra palabra "bombacho"), fueron objeto de crueles burlas y viñetas cómicas que las mostraban en actitudes masculinas.

La presión y el acoso callejero fueron tan brutales que, en 1851, Amelia Bloomer y sus seguidoras dejaron de usar estos pantalones y volvieron al miriñaque. Temían que el escándalo estético desviara la atención pública y que sus reivindicaciones por la igualdad no fueran tomadas en serio. Hubo que esperar a finales del siglo XIX para que el bombacho regresara de forma paulatina, con la industrialización a toda máquina, permitiendo a las mujeres montar en bicicleta o a caballo

Por eso, cuando este verano te pongas tus estilosos pantalones bombachos, recuerda que no solo estás vistiendo moda contemporánea, sino que estás homenajeando a las valientes pioneras que lucharon por nuestro derecho a movernos libres.