SU MOMENTO MÁS FELIZ

Verónica Mengod, radiante a los 59: el look bohemio con el que celebra el cumpleaños de su marido


La presentadora dedica unas palabras llenas de cariño a su marido, Carlos Ortiz-Echagüe, y acierta con un conjunto natural de esencia mediterránea


Verónica Mengod celebrando el cumpleaños de su marido.© @veronicamengod
3 de abril de 2026 a las 13:35 CEST

La vida sonríe a Verónica Mengod, y ella sabe cómo celebrarla. La actriz y presentadora ha compartido unas imágenes muy especiales en sus redes sociales con motivo del cumpleaños de su marido, Carlos Ortiz-Echagüe, a quien dedica unas palabras llenas de cariño: “Hoy cumple de mi marido, padre, abuelo y amigo, una persona excepcional y a su lado la vida es apasionante”. Una declaración que resume a la perfección el momento vital que atraviesa. A sus 59 años, irradia naturalidad, felicidad y estilo, algo que también se refleja en el look bohemio y relajado que ha elegido para esta celebración junto al mar.

Verónica Mengod celebrando el cumpleaños de su marido.© @veronicamengod

Un look bohemio con esencia natural y romántica

Para esta ocasión tan especial, Verónica Mengod ha apostado por un look sencillo, perfecto para un entorno de playa y para la temporada primavera-verano. La base del look es una blusa en color cereza, una tonalidad favorecedora que aporta luz al rostro. Se trata de un diseño con mangas cortas ligeramente abullonadas, que añade un toque romántico, y un escote en V con cierre de botones que estiliza la silueta. El tejido, de acabado rústico y efecto arrugado, refuerza ese aire desenfadado y natural que define el conjunto.

Verónica Mengod celebrando el cumpleaños de su marido.© @veronicamengod

Sin embargo, la verdadera protagonista del estilismo es la falda larga. Confeccionada en un tejido que recuerda al lino natural, destaca por su comodidad. Su diseño combina rayas en tonos marrones con detalles en turquesa en los laterales, además de un estampado frontal de inspiración oriental que aporta originalidad y personalidad. Es, sin duda, una pieza versátil y perfecta para los meses más cálidos.

En cuanto a los complementos, mantiene la coherencia con el conjunto apostando por la sencillez: un brazalete dorado y unos pendientes de aro finos que aportan un toque elegante. El maquillaje es muy natural, potenciando su belleza sin artificios, y su característica media melena, con rizos naturales y volumen en tono cobrizo, completa un estilismo fresco, favorecedor y muy auténtico.

Verónica Mengod disfrutando del mar.© @veronicamengod

Una vida familiar plena: su mayor motivo de felicidad

Más allá de la moda, el verdadero secreto del brillo de Verónica Mengod está en su vida personal. La presentadora siempre ha mostrado una profunda devoción por su familia, especialmente por sus nietos, a quienes define como “su vitamina”. 

“Mis nietos son mi vitamina, siempre les estoy diciendo que me den besos y abrazos”, ha confesado en más de una ocasión. Su implicación es total: juega con ellos, se tira al suelo, comparte meriendas y momentos cotidianos que, según ella misma reconoce, le hacen sentirse más joven que nunca.

Verónica Mengod en Boadilla del Monte.© @veronicamengod

De icono televisivo a referente de naturalidad

Para entender quién es hoy Verónica Mengod, hay que remontarse a sus inicios. Fue uno de los rostros más populares de la televisión en los años 80 gracias al programa El Kiosko, donde conquistó al público con su cercanía y frescura. Aquel espacio, creado por Ramón Pradera, marcó a toda una generación y convirtió a Verónica en un icono de la pequeña pantalla.

Con el paso del tiempo, ha sabido reinventarse y mantenerse fiel a sí misma, alejándose del foco mediático cuando lo ha considerado necesario, pero conservando siempre ese aura de cercanía que la caracteriza.

Verónica Mengod junto a su marido, el empresario Carlos Ortiz-Echagüe© @veronicamengod

Una historia de amor y familia 

En el terreno personal, su historia con Carlos Ortiz-Echagüe es una de esas que reflejan compromiso y evolución. Llevan casi 40 años juntos y han formado una familia sólida junto a sus hijos, Alejandro y Claudia. Sin embargo, su historia dio un giro inesperado en 2006, cuando descubrieron la existencia de Alejandra, hija de Carlos de una relación anterior.

Lejos de generar conflicto, Verónica supo integrar la situación con naturalidad y cariño. “Alejandra fue un regalo. Para mí es una hija”, ha afirmado en numerosas ocasiones. Un ejemplo de generosidad emocional que define muy bien su carácter.