La Semana de la Moda de París siempre guarda sorpresas en sus front rows, y la presentación de la colección Otoño/Invierno 2026-2027 de Miu Miu este martes 11 de marzo, con la que se clausuró esta edición, no ha sido la excepción a la regla. La firma capitaneada por Miuccia Prada ha logrado que su desfile sea una cumbre de "sangre azul" al reunir a dos perfiles fascinantes que representan a la perfección a la nueva generación de la realeza europea: Pauline Ducruet y Vittoria de Saboya. Más allá de los títulos y su linaje palaciego, queda claro que el verdadero reinado de estas jóvenes royals se encuentra en la industria de la moda.
Vittoria de Saboya, la heredera de un trono inexistente que se corona como modelo
Para Vittoria de Saboya, de 22 años, el peso de la historia familiar es innegable. En un escenario hipotético donde Italia no hubiera abolido su monarquía en 1946, ella estaría destinada a convertirse en la primera reina del país. Una posición de heredera que se ha afianzado recientemente tras el fallecimiento el pasado 3 de febrero de su abuelo, Víctor Manuel de Saboya -hijo del último monarca italiano, quien abolió la ley Sálica-, y el deseo de abdicar de su propio padre, Manuel Filiberto.
Sin embargo, a Vittoria parece no quitarle el sueño el peso de su dinastía. Nacida en Ginebra y ciudadana del mundo (se ha formado entre Suiza, Montecarlo y Francia, y actualmente estudia Ciencias Políticas e Historia del Arte en Londres), ha preferido desmarcarse de los protocolos para erigirse como un auténtico icono de la generación Z.
Aunque su propio padre llegó a afirmar que la moda era "solo un paréntesis" en la vida de la joven, Vittoria se ha encargado de demostrar lo contrario. Trabaja como modelo para la prestigiosa agencia parisina Karin Models (la misma que representa a Deva Cassel) y su currículum ya acumula potentes campañas para firmas tan conocidas como Dior, producciones editoriales y colaboraciones con importantes marcas de belleza. Esta aparición en el desfile de Miu Miu solo confirma que este supuesto "paréntesis" es, en realidad, una sólida carrera bajo los focos.
Pauline Ducruet, discreción monegasca con alma de diseñadora
En el otro extremo del espectro mediático royal encontramos a Pauline Ducruet. A sus 32 años, la hija de la princesa Estefanía de Mónaco y su exguardaespaldas, Daniel Ducruet, es la prueba viviente de que se puede pertenecer a una de las familias más famosas del mundo y mantener un perfil bajo. A diferencia de su tía Carolina de Mónaco o su prima Carlota Casiraghi, Pauline (17ª en la línea de sucesión) y sus hermanos han logrado esquivar el constante escrutinio de los paparazzi y mantener su vida privada bajo llave.
Pero que huya de los escándalos de palacio no significa que pase desapercibida, especialmente cuando se trata de estilo. Para Pauline, la moda nunca ha sido un simple pasatiempo de princesa. "La gente tiende a pensar que todo es brillo y glamour, pero no es así. La moda requiere esfuerzo", confesaba hace un tiempo a Hello Monaco.
Su trayectoria lo avala: a los 16 años ya estaba matriculada en el prestigioso Instituto Marangoni, para después saltar a Nueva York a estudiar Diseño. Lejos de conformarse con ser una mera espectadora, se curtió haciendo prácticas en Louis Vuitton y en la edición estadounidense de Vogue, antes de dar el salto definitivo y fundar su propia firma de moda genderless: Alter Designs.
Este martes, a las puertas de Miu Miu, ambas royals dejaron claro que las nuevas generaciones de la realeza ya no necesitan coronas para acaparar todas las miradas; les basta con una invitación al front row y un instinto infalible para las tendencias. De hecho, el look de Pauline está sacado de la colección Primavera/Verano 2026 que la firma italiana presentó a finales del año pasado y no se trata de cualquiera, sino de un conjunto compuesto por una camiseta básica, pantalones de traje anchos y grises y, como toque final, un delantal de flores y volantes, que dio mucho de qué hablar en su momento.
La pieza se viralizó de inmediato en redes sociales, donde se alternaron comentarios irónicos con otros nostálgicos; porque seguro que te recuerda a los que usaba tu abuela, pero es que hay más: los delantales que presenta la marca son un mensaje de resistencia a la "explotación" aceptada del trabajo desprotegido, no remunerado y dado por sentado de las amas de casa, que sostiene el sistema de producción capitalista mundial, disfrazado de trabajo de cuidados amorosos.
Pauline completó el estilismo con un bolsito hobo Wander de napa Matelassé color negro (2.300 euros) y unos zapatos masculinos -mocasines de piel cepillada en blanco y negro- que contrastaban con su prenda principal.









