Mascotas

Nacho Molina, veterinario, sobre por qué los perros jadean aunque no haga calor: "Puede ser una señal de miedo, estrés o dolor"


El jadeo no siempre tiene que ver con la temperatura. El estrés, el miedo, el dolor y algunas enfermedades pueden explicar por qué nuestro perro respira con la boca abierta incluso cuando está descansando.


Perro jadeando en casa © Getty Images
27 de octubre de 2026 a las 20:01 CET

Estamos acostumbrados a ver a nuestros perros jadear cuando hace calor, después de correr o durante un paseo especialmente intenso. Es su manera de refrescarse y evitar que su temperatura corporal aumente demasiado. Pero ¿qué ocurre cuando nuestro perro empieza a jadear sin haber hecho ejercicio, mientras está tumbado en el sofá o incluso por la noche? Aunque no siempre significa que exista un problema de salud, el jadeo también puede ser una señal de que algo le estresa, le duele o no se encuentra bien. Por eso, conviene prestar atención a cuándo aparece y, sobre todo, a si ha cambiado su forma habitual de respirar.

Para entender qué puede haber detrás de este comportamiento y aprender a reconocer los síntomas que deben alertarnos, hemos consultado a Nacho Molina, veterinario y responsable del servicio de Oncología de AniCura Estoril Hospital Veterinario. El especialista nos explica que, aunque el jadeo cumple una función fundamental en la regulación de la temperatura, también puede estar relacionado con las emociones, determinadas enfermedades e incluso algunos tratamientos farmacológicos.

Perro jadeando en el jardín© Getty Images

¿Por qué jadean los perros cuando no hace calor?

A diferencia de las personas, que podemos eliminar buena parte del calor corporal mediante el sudor, los perros utilizan principalmente el jadeo para refrescarse. Al respirar rápidamente con la boca abierta, favorecen la evaporación de la humedad de la lengua y las vías respiratorias superiores, lo que les ayuda a regular su temperatura.

Sin embargo, no siempre que vemos a nuestro perro jadear significa que tenga calor. Como explica el veterinario, "situaciones de excitación, alegría, nerviosismo, miedo o estrés pueden provocar un aumento del jadeo sin que exista calor ni ejercicio previo".

Por ejemplo, algunos perros empiezan a jadear cuando saben que van a salir de paseo, cuando reciben a una persona a la que quieren mucho o durante un viaje en coche. En estos casos, la respiración se acelera como parte de la respuesta del organismo a una emoción intensa.

Sin embargo, debemos estar atentos cuando no encontramos una explicación evidente. "Factores como el dolor, la obesidad, determinados medicamentos o algunas enfermedades pueden hacer que un perro jadee incluso estando en reposo", advierte Nacho.

De ahí que no debamos fijarnos únicamente en si nuestro perro jadea mucho o poco, sino también en las circunstancias en las que lo hace.

Perro tumbado boca arriba en la cama© Getty Images

¿Cómo saber si mi perro jadea por estrés, ansiedad o miedo?

La clave está en observar el resto de su lenguaje corporal. "Cuando está relacionado con el miedo o la ansiedad, suele acompañarse de temblores, inquietud, orejas hacia atrás, bostezos frecuentes o intentos de esconderse", explica el especialista.

También podemos observar que el animal se muestra especialmente vigilante, cambia constantemente de posición o busca refugiarse cerca de nosotros. Algunos perros se lamen los labios repetidamente o evitan aquello que les está provocando inseguridad.

En estos casos, lo más útil es identificar qué está desencadenando esa reacción. Si el jadeo desaparece cuando el perro vuelve a sentirse seguro y recupera su comportamiento habitual, es más probable que tenga un componente emocional.

No obstante, el hecho de que un perro esté nervioso no significa que podamos descartar una enfermedad, especialmente si el jadeo es intenso, aparece de forma repentina o se mantiene cuando el estímulo que le asustaba ya ha desaparecido.

Perro en el veterinario © Getty Images

El jadeo como síntoma de dolor 

Este es uno de los motivos por los que debemos prestar especial atención a un jadeo que aparece sin una causa aparente. Los perros no siempre manifiestan el dolor mediante quejidos o lloros. Algunos simplemente están más quietos, evitan determinados movimientos o cambian sus hábitos. En ocasiones, el jadeo es una de las señales que nos indican que algo no va bien.

Según explica Nacho, cuando el jadeo está relacionado con el dolor podemos observar "dificultad para encontrar una postura cómoda, menor actividad, pérdida de apetito, cambios de comportamiento o molestias al moverse".

Imaginemos, por ejemplo, un perro mayor que antes dormía tranquilamente y que ahora se levanta varias veces durante la noche, cambia de postura y comienza a jadear. Este comportamiento podría estar relacionado con alguna molestia física que le impide descansar.

También debemos prestar atención si evita subir escaleras, ya no quiere saltar al sofá o muestra incomodidad cuando lo tocamos.

Eso sí, el veterinario recuerda que "estas manifestaciones pueden solaparse, por lo que no siempre es posible distinguir la causa únicamente por el comportamiento". Por tanto, si sospechamos que nuestro perro siente dolor, lo adecuado es consultar con un profesional.

Perro jadeando en casa © Getty Images

Las enfermedades que pueden provocar jadeos en los perros

Entre las causas que más preocupan a los veterinarios se encuentran las enfermedades respiratorias y cardíacas, especialmente cuando afectan a la capacidad del organismo para respirar correctamente o recibir suficiente oxígeno.

Pero no son las únicas. El veterinario explica que "también existen enfermedades hormonales, como el síndrome de Cushing, que pueden provocar un jadeo excesivo y persistente".

El síndrome de Cushing es un trastorno endocrino caracterizado por una exposición excesiva del organismo al cortisol. Además del jadeo, puede acompañarse de un aumento de la sed, mayor producción de orina, incremento del apetito o cambios en la piel y el pelo.

Otras posibles causas son la anemia, la fiebre y, como decíamos, el dolor crónico y la obesidad. En este último caso, el exceso de peso puede dificultar la respiración y hacer que el perro tolere peor el ejercicio y las temperaturas elevadas.

El especialista también llama la atención sobre un factor que a veces pasamos por alto: los medicamentos. "Determinados medicamentos, especialmente los corticoides, pueden aumentar notablemente el jadeo", explica.

Por eso, si nuestro perro comienza a jadear más después de iniciar un tratamiento, conviene comentarlo con el veterinario, sin suspender la medicación por nuestra cuenta.

Perro triste en el sofá © Getty Images

Qué indica el jadeo nocturno sin calor 

Esta es una de las situaciones que más inquietud pueden generar entre los propietarios. Nuestro perro está tumbado, la casa está fresca y, sin embargo, empieza a respirar rápidamente.

El veterinario aclara que durante el sueño pueden producirse cambios puntuales en la respiración, especialmente cuando los perros están soñando. En esas fases también es habitual observar pequeños movimientos de las patas, las orejas o el hocico.

Sin embargo, hay una diferencia importante entre una respiración que se acelera durante unos segundos y un jadeo que se mantiene mientras el animal intenta descansar. "Un jadeo intenso o persistente mientras descansan, especialmente en un ambiente fresco, no debe considerarse normal", advierte Nacho.

Si nuestro perro se despierta repetidamente, no consigue acomodarse o necesita permanecer sentado para respirar mejor, debemos solicitar una valoración veterinaria. Y si presenta un esfuerzo respiratorio importante, no conviene esperar a ver si se le pasa, hay que acudir a urgencias. 

Perro en la consulta del veterinario © Getty Images

¿Cómo podemos saber si nuestro perro respira demasiado rápido?

Existe una comprobación sencilla que podemos hacer en casa y que puede aportar información útil al veterinario: contar las respiraciones de nuestro perro mientras duerme profundamente.

Para hacerlo, debemos observar los movimientos de su tórax. Cada vez que el pecho sube y baja, contamos una respiración completa. Podemos hacerlo durante 60 segundos, procurando no despertarlo ni alterarlo.

"En general, una frecuencia respiratoria inferior a 30 respiraciones por minuto suele ser tranquilizadora. Si supera esa cifra de manera repetida durante el sueño, conviene consultar con el veterinario", señala el especialista.

Es importante realizar esta medición cuando el perro está verdaderamente dormido y no mientras jadea, sueña de forma agitada o acaba de hacer ejercicio. Además, una frecuencia inferior a 30 no descarta por sí sola un problema de salud si observamos otros síntomas.

Perro en un hotel© Shutterstock

¿Cuándo debemos preocuparnos por el jadeo de nuestro perro?

No todos los episodios de jadeo requieren una visita urgente, pero sí debemos aprender a reconocer determinadas señales de alarma.

Nacho Molina recomienda prestar especial atención cuando el jadeo aparece acompañado de "dificultad respiratoria, tos, debilidad, intolerancia al ejercicio, inquietud o incapacidad para descansar cómodamente".

También es importante observar si el perro ha cambiado. Por ejemplo, si antes podía caminar durante media hora sin dificultad y ahora se detiene constantemente, o si empieza a jadear mientras realiza actividades que antes toleraba perfectamente.

Hay situaciones, sin embargo, en las que debemos actuar inmediatamente. Como decíamos, "Si observamos un esfuerzo importante para respirar, encías azuladas o un estado de debilidad extrema, debemos acudir inmediatamente a urgencias veterinarias", insiste el especialista.

En estos casos, no debemos esperar a comprobar si el jadeo desaparece. Las dificultades respiratorias pueden agravarse rápidamente y requieren atención profesional.

Cama de perro y plantas© Jamie Street / Unsplash

¿Qué debemos hacer si nuestro perro jadea sin motivo aparente?

Lo primero es observar en qué momento aparece el jadeo. ¿Ocurre cuando se queda solo? ¿Después de tomar una medicación? ¿Mientras duerme? ¿Se acompaña de inquietud o de algún cambio en sus hábitos?

Estos detalles pueden ayudar mucho al veterinario a identificar la causa. También puede resultar útil grabar un vídeo del episodio, especialmente si cuando llegamos a la consulta el perro ya respira con normalidad.

Perro triste en el sofá y mujer llamando© Getty Images

Mientras tanto, debemos procurar que permanezca en un ambiente tranquilo y fresco, sin obligarlo a realizar ejercicio ni someterlo a situaciones que puedan aumentar su nerviosismo. Si tiene dificultad para respirar, hay que acudir a urgencias sin demora.

Como recuerda Nacho, lo más importante es identificar cualquier cambio en el patrón respiratorio habitual de nuestro perro, especialmente cuando empieza a jadear estando tranquilo y sin una explicación evidente.

Porque, aunque muchas veces el jadeo es simplemente una respuesta al calor o a una emoción intensa, en otras ocasiones puede ser una de las primeras señales de que nuestro compañero necesita ayuda.