Si eres de los que no perdona el café después de comer y lo tomas sin preocuparte porque piensas que no afecta a tu descanso, conviene saber que no es así. No descansamos igual después de consumir cafeína. De hecho, un estudio publicado en Sleep Medicine Reviews en 2023 concluyó que la cafeína reduce el tiempo total de sueño, aumenta el tiempo necesario para conciliarlo y disminuye el sueño profundo. Ahora bien, esos efectos son menos notorios según el grano de café que elijamos.
Sí, has leído bien. Según nos ha contado la farmacéutica, dietista nutricionista y coach nutricional Salena Sainz, no es lo mismo el café 100% arábica de tueste natural que el robusta, por ejemplo. Sigue leyendo si te estás preguntando cuál es mejor y hasta qué hora podrías tomarlo.
¿Con qué tipo de café descansamos mejor?
"El café 100 % arábica de tueste natural suele ser una mejor opción si se va a tomar por la tarde", confirma Salena. "El grano arábica contiene aproximadamente entre un 30-50% menos de cafeína que el robusta, además de aportar un perfil aromático más suave y menos amargo. Esto puede traducirse en una menor estimulación del sistema nervioso, aunque la cantidad total de cafeína dependerá también de la preparación (espresso, filtro, etc.) y del tamaño de la taza", nos cuenta la nutricionista.
¿Qué tipo de café afecta menos al sueño?
"No solo importa cuánto café tomamos, sino cuándo lo tomamos. Una taza a media tarde puede afectar al sueño incluso aunque la persona crea que duerme bien, y un peor descanso repercute después en el apetito, el metabolismo y los niveles de energía del día siguiente", dice Salena.
Para la experta, lo ideal es evitar el café con cafeína al menos seis u ocho horas antes de acostarse, ya que la cafeína tiene una vida media de unas cinco o seis horas (e incluso más en algunas personas). Si alguien se acuesta sobre muy tarde (alrededor de las 11 de la noche), lo recomendable sería no tomar café después de las tres o las cinco de la tarde. En personas con insomnio, ansiedad, menopausia o una metabolización lenta de la cafeína, puede ser conveniente adelantar aún más ese límite.
Siesta con café
Salena saca a colación también un concepto interesante, el de la coffee nap (o siesta con café), que consiste en tomar una taza de café justo antes de una siesta de 15-20 minutos. "La cafeína tarda aproximadamente ese tiempo en llegar al cerebro y ejercer su efecto, mientras que la breve siesta ayuda a reducir los niveles de adenosina, la sustancia que provoca la sensación de sueño", nos cuenta. "Al despertar, ambos mecanismos actúan de forma complementaria, mejorando el estado de alerta y el rendimiento cognitivo más que el café o la siesta por separado.
Pese a todo lo anterior, no debemos olvidar que siempre tenemos que personalizar tanto a nivel nutricional como en la toma de café; no todo el mundo responde de la misma manera a su ingesta, importando la calidad, el tipo de café y la hora a la que se produzca la toma.







