Vivir el presente

Violeta Acedo, psicóloga, sobre el cambio que ha hecho Laura Escanes: "Dejar de adelantarte al sufrimiento puede ayudarte a ser más feliz"


Motivos por los que gestionar la incertidumbre y centrarse en el presente es el nuevo mantra con el que la 'influencer' cuida su salud mental


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Paula MartínsColaboradora de Estar Bien
20 de junio de 2026 a las 7:33 CEST

Seguro que te ha pasado a ti o reconoces este patrón en tu entorno más cercano. Ya sea en el amor, por un tema de trabajo o, incluso, por algo tan banal como puede ser un plan: ponerse siempre en el peor de los escenarios posibles antes de que las cosas sucedan es un comportamiento común que, incluso, las personas mediáticas llevan a cabo. Nadie se salva de sentir como cualquier otro ser humano, y Laura Escanes ha vuelto a ser uno de los ejemplos más evidentes de ello revelando a Vicky Martín Berrocal muchos de los entresijos de su mente y las trampas de la ansiedad.

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La confesión de Laura Escanes: "Pensar en el futuro me crea ansiedad"

Recientemente, la conocida influencer se abría en canal en una sincera charla en el podcast A Solas confesando una realidad habitual entre miles de personas: "Lo he pasado muy mal en muchos momentos de mi vida. Muchas veces he intentado evitar ese dolor y es imposible, porque al hacerlo ya estás sufriendo por el camino". Incluso iba un paso más allá y reflexionaba sobre cómo "pensar en el futuro crea demasiada ansiedad y creas escenarios que no terminan ocurriendo", anunciando que ha tomado la firme decisión de dejar de anticiparse a las desgracias para poder, al fin, ser más feliz.

Para comprender qué mecanismo psicológico se esconde detrás de este desgaste emocional y por qué boicoteamos nuestra propia estabilidad, hablamos con Violeta Acedo Herrera (@violetaacedo.psicologia), psicóloga y autora del libro La familia que habitamos (2026). La experta nos ayuda a diseccionar este comportamiento tan arraigado y nos desvela las claves de por qué tendemos de forma casi instintiva a vivir de manera dramática en el mañana y en qué deriva este bucle mental.

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Por qué nos anticipamos al futuro

Al indagar en los motivos de esta actitud, la experta aclara que este hábito tiene una explicación científica muy profunda: "Dejar de adelantarse al sufrimiento para ser más 'feliz', como ha comentado Laura Escanes, conecta con la tendencia a vivir emocionalmente en el futuro antes de que ocurran las cosas, un fenómeno que la psicología lleva años estudiando".

Pensar en cómo sería la relación con una posible pareja, o en lo mal que te va a contestar tu jefa cuando le presentes una nueva propuesta puede parecer inútil a priori, ya que todo lo que planteemos serán casos hipotéticos, no reales. Sin embargo, lo hacemos gran parte del tiempo. Sobre los motivos, la psicóloga argumenta: "Debemos pensar que la mayoría de las emociones básicas que tenemos en común los seres humanos están más relacionadas más con la supervivencia que con el bienestar, y tiene bastante sentido si pensamos cómo ha evolucionado el cerebro humano". 

Esta configuración de nuestra mente responde a un diseño primitivo orientado a la autoprotección, tal y como afirma la psicóloga: "Nuestro cerebro no fue diseñado para hacernos sentir tranquilos o felices de forma constante, sino para detectar posibles amenazas y reaccionar ante ellas, por eso emociones como el miedo, la tristeza o el asco suelen activarse con más facilidad que emociones asociadas al bienestar, la calma o la satisfacción".

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El instinto de supervivencia, el origen de este comportamiento

Remontarse a la historia parece ser la mejor explicación. De hecho, Violeta Acedo Herrera nos invita a viajar a nuestros orígenes para comprender la utilidad que este sistema de alerta tuvo en su momento: "Desde un punto de vista evolutivo, para nuestros antepasados era más útil equivocarse pensando que había un peligro cuando no lo había que pasar por alto una amenaza real, ya que este mecanismo les ayudó a sobrevivir durante miles de años, pero hoy sigue funcionando aunque los riesgos hayan cambiado".

El gran conflicto surge cuando aplicamos este software prehistórico a los problemas cotidianos de la vida moderna, algo sobre lo que la experta advierte con firmeza: "El problema es que ahora muchas de las amenazas que anticipamos no son físicas, sino emocionales, como una ruptura, un rechazo, una decepción o una mala noticia. Ahí aparece algo muy humano, pues creemos que si nos adelantamos al sufrimiento estaremos más preparados para afrontarlo. Sin embargo, la mayoría de las veces lo que ocurre es que empezamos a vivir en nuestra mente situaciones que todavía no han sucedido, como si intentáramos protegernos del dolor futuro pagando por adelantado un sufrimiento que quizá nunca llegue".

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El falso mito de creer que puedes protegerte del futuro

Planteamos entonces otra cuestión fundamental: ¿por qué adelantarse al sufrimiento rara vez nos protege? La respuesta de la psicóloga es cruda, pero real: "Porque la mente suele confundir anticipación con control, es decir, pensar repetidamente en algo nos hace sentir que estamos haciendo algo útil, aunque en realidad no estemos resolviendo nada, simplemente nos quedamos atrapados en escenarios hipotéticos".

Este bucle de pensamientos repetitivos genera un desgaste invisible pero devastador en nuestro organismo. Si bien Laura Escanes hablaba de ansiedad, lo cierto es que, tal y detalla Violeta Acedo Herrera, hay muchas más consecuencias: "El cerebro no siempre distingue con claridad entre una amenaza real y una amenaza imaginada. Cuando imaginamos constantemente situaciones desagradables para nosotras, nuestro cuerpo puede reaccionar como si estuvieran sucediendo de verdad, por eso muchas personas llegan agotadas emocionalmente a situaciones que ni siquiera han ocurrido todavía".

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Consecuencias de adelantarte a los acontecimientos

Ante este panorama de fatiga mental, las ventajas de dejar a un lado esa preocupación sin sentido son inmensos: "El principal beneficio es recuperar presencia. Cuando dejamos de vivir constantemente en el futuro, disponemos de más energía mental y emocional para ocuparnos de lo que sí está ocurriendo, a la vez que disminuye la sensación de incertidumbre permanente".

La psicóloga derriba el mito de que el control absoluto nos traerá la paz interior. En la vida no siempre podemos tener todo bien atado, y es ahí, precisamente, donde reside parte de su magia. Como señala la especialista en salud mental, "paradójicamente, muchas personas descubren que la tranquilidad no aparece cuando consiguen preverlo todo, sino cuando aceptan que no pueden hacerlo. De hecho, uno de los hallazgos más interesantes de la psicología es que solemos sobreestimar el impacto emocional que tendrán determinados acontecimientos futuros. A este fenómeno se le conoce como Impact Bias (sesgo de impacto) y deriva en infravalorar nuestra capacidad para adaptarnos a las dificultades cuando todavía no han ocurrido".

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A menudo nos saboteamos creyendo que seremos incapaces de superar los baches, pero la realidad nos demuestra que somos mucho más fuertes de lo que pensamos. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto dejar de anticipar? Violeta Acedo Herrera nos desvela el núcleo del problema: "Genera una sensación de falsa seguridad. La incertidumbre resulta incómoda para casi todo el mundo, de ahí que muchas personas prefieran imaginar escenarios negativos antes que convivir con el 'no lo sé'", explica.

Es imposible eliminar la incertidumbre; empeñarse en controlar el mañana solo agiganta nuestros temores hoy. Por eso, tolerar que no tenemos todas las respuestas no es un acto de debilidad o resignación, sino un ejercicio de realismo al reconocer que hay hilos de la vida que no podemos mover antes de tiempo.

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Cómo gestionar la incertidumbre

Aunque es difícil, existen prácticas que te ayudan a gestionar este comportamiento. La psicóloga advierte: "No se trata de dejar la mente en blanco ni de obligarnos a pensar en positivo, estaríamos cayendo en el positivismo tóxico, lo que sí suele ayudar es preguntarnos si estamos ante un problema real o ante una posibilidad futura que todavía no existe". 

Además, propone reflexionar sobre lo que está ocurriendo. Pararse a pensar y analizar la situación es, en todos los casos, la primera clave que te ayudará a salir del bucle: "También es útil distinguir entre aquello sobre lo que podemos actuar y aquello que simplemente estamos intentando prever, de hecho, muchas veces la calma no aparece cuando encontramos todas las respuestas, sino cuando dejamos de exigirnos tenerlas antes de tiempo".

Una valiosa lección de salud mental que resume a la perfección el camino elegido por la influencer para proteger su bienestar, y que la psicóloga concluye de manera rotunda: "En el fondo, dejar de adelantarse al sufrimiento no significa ignorar los problemas, significa dejar de vivir acontecimientos que todavía no han ocurrido y volver a ocupar el único lugar donde realmente podemos hacer algo, es decir, en el presente".