Rutina de modelo

Gigi Hadid: "Come limpio para estar 'fit', come una hamburguesa para estar sana mentalmente", analizamos este mantra con una nutricionista


La frase de la modelo esconde tras de sí multitud de aristas y puede no ser el buen consejo que parece, según esta expera


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Paula MartínsColaboradora de Estar Bien
19 de abril de 2026 a las 19:30 CEST

Cada vez que Gigi Hadid ha pisado el plató de The Tonight Show de Jimmy Fallon ha comido una hamburguesa en directo. La modelo se ha declarado fanática de esta comida en numerosas ocasiones, e incluso ha llegado a decir en voz alta un consejo que ya ha salido por la boca de otros muchos celebrities en ocasiones anteriores: "Come limpio para estar fit, come una hamburguesa para estar sana mentalmente".

Puede que ese mantra te suene. Es posible, de hecho, que seas de los que, entre semana, comen a base de ensaladas, proteína magra, y nada de ultra procesados. Pero puede que, de repente, salgas con amigos, que alguien proponga pedir hamburguesas y, que aparezca un pensamiento similar al de la modelo: "Me lo merezco", "me lo permito". Lo que parece una decisión trivial (o tal vez definida por la famosa regla del "80/20", comer muy sano el 80% del tiempo y no hacer el 20% restante), puede encerrar, tal vez, una forma muy concreta de entender la comida, el cuerpo y el bienestar.

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La frase de Gigi Hadid ha circulado precisamente por esa idea de equilibrio. Pero cuando se analiza con más detalle, surgen matices importantes que van más allá de lo que parece un simple consejo.

Aunque parece, a primera vista, un intento de ser demostrar que ella misma es flexible a la hora de comer, aún a pesar de su rígido trabajo, "en el fondo encierra varias ideas que merece la pena cuestionar", como señala la nutricionista Mónica Salazar (@moniis.nutri). Según ella, "el problema empieza en cómo se construyen los conceptos que usamos".

En este ámbito, "el concepto suele relacionarse con 'estar en forma', pero el problema está en cómo definimos eso". En un contexto donde estamos regidos por pautas que definen cómo debemos ser y cuál es la belleza, la nutricionista tiene claro que "muchas veces lo reducimos a un aspecto físico concreto, a cumplir ciertos estándares o a tener un cuerpo que encaje en lo que socialmente se considera válido". 

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La experta propone otro enfoque. Según ella, cuando hablamos de funcionalidad, rara vez nos detenemos en lo esencial, es decir, en pensar en cómo nos sentimos con nuestros cuerpos, así como en cuestionarnos "¿cómo funciona realmente?, ¿cómo es la relación que tengo conmigo misma?". Sin esta pausa, cuenta, "reducir el bienestar a una imagen corporal concreta invisibiliza la diversidad de cuerpos y simplifica algo mucho más complejo. La salud no se ve. Se construye desde múltiples dimensiones: físicas, psicológicas, emocionales y sociales".

Más allá de la estética, hoy se sabe que la salud es multifactorial: incluye desde parámetros metabólicos hasta bienestar emocional o calidad del sueño, aspectos que no siempre encajan en la etiqueta de “fit”.

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El 'clean eating', ¿es siempre saludable?

Otro de los puntos clave que merece la pena analizar aquí está en el propio término clean eating, ampliamente extendido en redes sociales.  "Aunque no tiene una definición estricta, suele entenderse como un enfoque basado en consumir alimentos frescos, integrales y mínimamente procesados, priorizando frutas, verduras, proteínas magras y ciertas grasas, y evitando productos refinados, procesados o con azúcares añadidos", comenta la experta. 

Ejemplos hay multitud. Los vídeos que proliferan en Internet sobre lo que debemos comer están a la orden del día. Un fenómeno que, no siempre, es bueno: "A priori, puede parecer una recomendación neutra, incluso positiva dentro de la cultura de dieta. Pero el problema no está tanto en los alimentos, sino en el lenguaje, en el significado que se les da y en el impacto que genera. Cuando hablamos de 'comer limpio', implícitamente estamos diciendo que hay alimentos 'sucios'. Y aquí comienza la moralización de la comida. Es decir, no solo comemos alimentos, comemos 'bien' o 'mal'. Esto tiene consecuencias importantes", explica Mónica Salazar.

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¿Qué puede suceder como desencadenante de este lenguaje? La experta lo tiene claro: "Genera culpa cuando se consumen alimentos etiquetados como 'incorrectos',  fomenta el miedo a determinados productos y puede llevar a una relación rígida y ansiosa con la alimentación. Además, la comida deja de ser una fuente de nutrición y placer para convertirse en un sistema de normas que hay que cumplir. También, esta forma de pensar nos desconecta de nuestras propias señales internas. En lugar de escuchar el hambre, la saciedad o el deseo, empezamos a guiarnos por reglas externas. Y cuando esas reglas se rompen (porque inevitablemente se rompen), aparece la culpa, la sensación de haber fallado e incluso la necesidad de compensar", señala.

Si no te ha pasado a ti, seguro lo has visto en tu entorno. Muchas veces buscamos de manera errónea el equilibrio y es entonces cuando entramos en esa trampa de obedecer y creernos que hace falta. Porque, este tipo de etiquetas, más que orientar, suelen condicionar la conducta alimentaria. 

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¿Qué es comer 'limpio'?

La segunda parte de la frase introduce la idea de compensación, la de comer "menos limpio" como permiso puntual. Mónica Salazar así lo explica: "Promueve una forma de restricción. Puede ser más o menos flexible en apariencia, más o menos disfrazada de autocuidado, pero sigue siendo una norma que parece señalar que hay alimentos que encajan y otros que no". En este caso, "la hamburguesa queda colocada en el lado opuesto: el de lo “no limpio”, lo indulgente, lo que solo tiene cabida como excepción. Esto lanza el mensaje implícito de que ciertos alimentos son incompatibles con la salud física".

Frente a muchas teorías de que determinados alimentos deben estar restringidos y dietas imposibles que apenas cuentan con variedad de recetas, la nutricionista opina: "Ningún alimento aislado tiene el poder de definir nuestra salud. Lo que importa es el conjunto, el contexto y, sobre todo, la relación que tenemos con la comida. Además, la idea de comer una hamburguesa para estar sana mentalmente puede parecer flexible, pero en realidad sigue siendo rígida porque no integra todos los alimentos desde la naturalidad y la libertad incondicional, sino que permite algunos bajo una justificación. No es una elección libre, es una excepción. Y si hay excepción, es porque antes hay una norma".

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Cuidado con este consejo

La especialista advierte además de las consecuencis que estos mensajes pueden tener en la salud mental. "Es especialmente delicado en personas con Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCAs) o en quienes están en riesgo de desarrollarlos. Refuerzan la dicotomía entre lo 'bueno' y lo 'malo', alimentan la culpa y perpetúan la desconexión con las señales internas de hambre, saciedad y placer". 

Pero aún hay más: "Pueden favorecer una relación obsesiva con la comida, donde el valor personal empieza a depender de lo que se come. Aquí es importante nombrar también la ortorexia, una relación problemática con la alimentación caracterizada por la obsesión por comer 'saludable'. Aunque socialmente está muy reforzada —porque encaja con la idea de autocuidado—, puede implicar altos niveles de rigidez, ansiedad, aislamiento social y malestar. La persona no solo busca comer “bien”, sino hacerlo de forma perfecta. Y cualquier desviación genera un profundo malestar", explica.

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Hamburguesa: ¿sí o no?

Lo que debemos hacer es prestar atención al origen del cuidado que pretendemos llevar a cabo: "No se trata solo de qué se come, sino desde dónde se come. Estar sano mentalmente no es poder comerse una hamburguesa de vez en cuando. Es poder hacerlo sin miedo, sin culpa y sin necesidad de justificarlo. Es poder elegir desde la libertad, no desde la norma, que la comida deje de ser un campo de batalla", comenta la especialista. 

Ninguna obsesión ni prohibición extrema lleva nunca a buen puerto. Y, cuando hablamos de comer todavía menos, pues contar con una dieta donde todo tenga cabida sin picos de ingesta es lo ideal. "La verdadera salud está en la integración, en la variedad, en la escucha interna y en la ausencia de culpa. Probablemente, la intención detrás de la frase era transmitir equilibrio. Pero el problema es que, en lugar de cuestionar las reglas, las mantiene. Y precisamente por eso puede resultar peligrosa; porque parece flexible sin serlo realmente".

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