Los salones de 2026 recuperan la decoración de los años 70: sofás curvos, madera oscura y colores cálidos que vuelven a estar de moda
Los setenta vuelven a colarse en casa. No se trata de reconstruir un salón de otra época, sino de recuperar sus colores cálidos, formas orgánicas, maderas profundas y muebles con personalidad para combinarlos con un interiorismo plenamente actual.
¿Salón setentero? ¡Sí! El salón vuelve a mirar a los años 70, aunque esta vez no hay intención de copiar la década. El interiorismo actual recupera su calidez, sus formas envolventes y su gusto por los materiales con presencia para construir espacios más personales y confortables.
Madera oscura, sofás bajos, marrones, verdes, mostazas, burdeos, lacas y algún brillo metálico sustituyen poco a poco a los interiores excesivamente neutros. La moda participa del mismo guiño al pasado y confirma que la nostalgia, bien reinterpretada, es una de las tendencias estéticas del momento. Sobre estas líneas, una propuesta de La Redoute Interieurs.
¿Cómo conseguir hoy un salón de inspiración años 70?
Para llevar la tendencia a casa sin caer en un interior excesivamente retro, funcionan cinco decisiones, que ahora veremos detenidamente junto a otras ideas:introducir una madera más oscura, escoger al menos un asiento de líneas curvas, trabajar una paleta cálida de marrones, ocres o verdes, añadir textura mediante pana o terciopelo y reservar los cromados, lacas o estampados geométricos para piezas concretas. La mezcla con muebles contemporáneos es lo que termina de actualizar el conjunto.
Es uno de los recursos que nos traslada inmediatamente con los interiores de los 70. La clave está en compensar su peso visual con mucha luminosidad, tejidos claros o superficies neutras. En la imagen, sofá Blisscape de Poltrona Frau, diseñado por Ludovica Serafini y Roberto Palomba. Lo encontrarás en ICONNO como showroom de referencia en Madrid.
Los sofás y butacas redondeados hacen además que la zona de estar resulte menos rígida y favorecen composiciones más fluidas. En la imagen, una propuesta con piezas de Be Water Home.
No hace falta llenar el salón de naranja para acercarlo a los años 70. La versión actual trabaja una gama mucho más sofisticada: ocre, coñac, caramelo, chocolate, verde oliva, terracota y beige tostado, combinados con crudos que aportan luz.
Son colores con una fuerte raíz natural que funcionan especialmente bien en tejidos de textura marcada. La fórmula más actual consiste en utilizar uno de ellos en una pieza importante —un sofá o unas butacas— y construir alrededor una gama tonal más serena. En la imagen, una propuesta del catálogo otoño-invierno 26-27 de El Corte Inglés.
Pana y terciopelo recuperan su lado más sofisticado
Los años 70 también se reconocen al tacto. Pana, terciopelo, chenilla y tejidos de pelo o trama muy visible devuelven al salón una dimensión sensorialque había perdido con las tapicerías demasiado lisas. Un sofá de pana ancha puede ser suficiente para introducir ese guiño. En esta propuesta de La Redoute Interieurs, al sofátapizado en pana se suma la composición de mesas de centro en tono burdeos y diseño retro.
Ondas, arcos, círculos, cuadrados y dibujos repetitivos pertenecen también al imaginario de aquella década. Hoy reaparecen en alfombras, cojines y pequeños textiles, que permiten introducirlos sin dominar toda la habitación. En este tendencia de decoración para salones de inspiración años 70 funcionan especialmente bien los motivos geométricos construidos con marrones, burdeos, mostazas y rosas apagados. Aquí, todo de La Redoute Interieurs.
La estética setentera no fue únicamente madera y colores tierra. El metal formó parte también de la época. Y el acero cromado vuelve ahora como contrapunto o nota de acento. LLévalo a la decoración del salón con mesas de centro y auxiliares, apliques, lámparas, jarrones… Su "brillO" o reflejo hace que la paleta de marrones, beiges o verdes resulte excesivamente pesada.
Esa mezcla entre materiales naturales y superficies industriales es precisamente una de las razones por las que la referencia a los 70 resulta hoy tan interesante. En la imagen, una propuesta decorativa inspiradora para el salón, de Kave Home.
Otra manera de acercarse a los años 70 consiste en hacerlo a través de una sola pieza con mucho carácter. ¡Puede ser una butaca o sillón como este modelo DYVLINGE de IKEA! Los modelos bajos, giratorios, de asiento generoso y base metálica funcionan especialmente bien junto a un sofá contemporáneo. Este modelo, por ejemplo, recupera el modelo MILA que Gillis Lundgren diseñó en 1967, ahora reinterpretado dentro de la colección Nytillverkad.
Lacas, brillos y burdeos para recuperar el glamour setentero
No todo tiene que ser mate. Las superficies lacadas y de alto brillo están regresando, sobre todo en burdeos, rojo oscuro, chocolate o verde profundo, si se trata de recuperar la inspiración setentera. Imagina una librería, una mesa auxiliar o un mueble bajo. Con este acabado marcado y el color crearán un punto de atención sofisticado. Estantería de Kave Home.
Más allá de colores y materiales, existe otra idea profundamente setentera: el salón entendido como espacio social. Sofás enfrentados, varias butacas alrededor de una mesa y asientos que no tienen necesariamente como único objetivo mirar hacia el televisor recuperan una disposición más conversacional.
La tendencia actual hacia muebles curvos y piezas móviles ayuda a conseguirlo. Este es un proyecto de Albert Ramoneda Studio con estilismo de Mar Gausachs.
La clave final: mezclar épocas, no reconstruir una década
El mejor salón inspirado en los años 70 probablemente sea aquel en el que no todo pertenece visualmente a los años 70. Una butaca de cuero, una mesa escultórica, una estantería de madera oscura o una lámpara con carácter pueden convivir con paredes claras, arte contemporáneo y piezas actuales. Esta mezcla evita el "efecto decorado" y explica cómo se está recuperando hoy la década: más como repertorio de materiales, colores y formas que como estilo cerrado. En la imagen, todo de El Corte Inglés.