Decorar con aromas: las claves del interiorismo olfativo para dar personalidad a cada estancia, según una experta


El aroma se incorpora al interiorismo como una dimensión más del proyecto. Igual que elegimos colores, materiales o iluminación, las fragancias pueden ayudar a definir la atmósfera de cada estancia y, sobre todo, a hacer que una casa tenga una identidad propia.


Retrato de Giuliana Kaufman, cofundadora y directora creativa de Voucler
14 de octubre de 2026 a las 18:01 CEST

Una casa no se percibe únicamente con la vista. La luz, las texturas y los materiales construyen el espacio, pero existe otra dimensión, invisible y profundamente personal, capaz de modificar la manera en que lo sentimos: el aroma. “El hogar es un conjunto de estímulos que construyen una experiencia, y el aroma es una dimensión más de ese conjunto”, explica Giuliana Kaufman, cofundadora y directora creativa de Voucler. 

El llamado interiorismo olfativo propone precisamente incorporar las fragancias para el hogar como una capa más del proyecto decorativo, capaz de definir ambientes, despertar recuerdos y dar identidad a una casa.

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Detalle de vela aromática en el baño© Voucler

El aroma también forma parte del interiorismo

Estamos acostumbrados a pensar una casa en términos de colores, volúmenes, materiales, muebles e iluminación. Sin embargo, la experiencia de un espacio implica más sentidos que la vista. El olor puede cambiar nuestra percepción de una habitación sin modificar físicamente nada en ella y hacer que nos resulte más cálida, fresca, serena o envolvente.

El interiorismo olfativo invita a plantear los aromas como una elección consciente dentro del proyecto. “El aroma tiene la capacidad de transformar la atmósfera de una estancia y de influir en cómo la percibimos”, señala Giuliana Kaufman. Y añade otra cuestión especialmente interesante cuando hablamos de una casa: su capacidad para “evocar recuerdos y asociarse a determinados momentos”. 

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Obra de arte de ddduarte, vela de Albert Ramoneda Studio y libro de Raquel Redondo editorial Zanilo© ddduarte

¿Elegir el perfume igual que elegimos un color?

En cierta manera, sí. Antes de escoger una fragancia, conviene hacerse una pregunta muy parecida a la que nos plantearíamos al decidir la iluminación o el color de una habitación: ¿qué queremos sentir aquí? “No buscamos lo mismo en un salón, donde queremos crear una atmósfera acogedora y agradable para compartir, que en un baño, donde puede funcionar mejor una sensación de limpieza y frescura”, explica Kaufman.

Así, en lugar de elegir simplemente un olor que nos guste, podemos pensar en el uso de la estancia, en sus materiales, en la luz que recibe e incluso en determinados momentos del día. Además, “el aroma tiene que representar a la persona que vive en la casa”, insiste la cofundadora de Voucler. Porque, al final, la elección de una fragancia es profundamente personal.

En la imagen, obra de arte de ddduarte, vela de Albert Ramoneda Studio y libro InteriorISMO: quince maneras de entender el diseño de interiores como forma de vivir de la periodista Raquel Redondo, publicado por Zanilo Editorial dentro de la colección Inspira.

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Productos Apothecary de Vila Hermanos © Nacho Bataller

Una fragancia para cada estancia

Determinadas familias olfativas pueden ayudarnos a reforzar el carácter que queremos para cada habitación. Para el salón, Giuliana Kaufman propone explorar notas amaderadas, especiadas o florales cuando buscamos crear una atmósfera cálida y envolvente. Cedro, pachulí, ámbar o sándalo aportan profundidad, mientras que las notas florales pueden suavizar el conjunto.

En el dormitorio, tienen sentido fragancias más delicadas, con acordes florales, almizclados o amaderados que acompañen una atmósfera serena. El baño, por el contrario, admite especialmente bien cítricos, notas frescas y aromas de carácter más limpio. En la imagen, mikado y vela Apothecary Collection de Vila Hermanos.

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Escritorio. Propuesta de El Corte Inglés© El Corte Inglés

La casa puede tener su propia identidad olfativa

Utilizar un perfume diferente en cada habitación no significa convertir la casa en un catálogo de fragancias. Al igual que ocurre con el color o con los materiales, la clave está en encontrar un hilo conductor. “La coherencia no significa que toda la casa tenga que oler exactamente igual”, explica Giuliana Kaufman. Podemos recurrir a distintas fragancias que compartan una misma sensibilidad, alguna nota común o incluso una intensidad parecida.

El paralelismo con el interiorismo resulta especialmente útil: una casa no necesita repetir exactamente el mismo tono, madera o tejido de una estancia a otra para resultar coherente. Basta con que haya conexiones. Podemos hacer más fresca la entrada, más envolvente la zona de estar y más delicado el dormitorio sin perder una determinada identidad. “Así conseguimos que cada estancia tenga su propia personalidad, pero que todas formen parte de la misma historia”, señala Kaufman. En la imagen, una propuesta de El Corte Inglés. 

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Rincón de un proyecto de ATC17 Interior Design, con ambientado mikado y vela© ATC17 Interior Design

Una casa que se recuerda también por su olor

¿Por qué determinados aromas son capaces de trasladarnos inmediatamente a una casa, una persona o un momento concreto? El olfato mantiene una relación especialmente estrecha con los mecanismos asociados a la memoria y la emoción, de ahí que un olor pueda funcionar como un potente desencadenante de recuerdos.

Es una cuestión que trasciende la decoración y explica, en parte, por qué la elección del aroma de una casa resulta tan personal. “Todos hemos entrado alguna vez en casa de alguien y hemos pensado inmediatamente: ‘esto huele a ella o a él’”, recuerda Giuliana Kaufman. En la imagen, un rincón aromático en un dormitorio, diseñado por ATC17 Interior Design.

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Obra de arte de ddduarte, vela de Albert Ramoneda Studio y libro de Raquel Redondo editorial Zanilo© ddduarte

'Mikado', vela, 'spray' o bruma: no sirven para lo mismo

No hay que escoger necesariamente un único formato. De hecho, una de las maneras más interesantes de trabajar el aroma consiste en superponer diferentes capas (como sucede con la iluminación), utilizando cada producto según el efecto que queramos conseguir.

“El mikado o difusor de varillas es una buena opción para mantener una presencia aromática constante y sutil”, explica Kaufman. La vela aromática, además de perfumar, añade la luz y el movimiento de la llama y funciona especialmente bien cuando queremos crear ambiente durante un momento concreto. El spray ambiental permite obtener un efecto prácticamente inmediato, mientras que las brumas textiles trasladan la fragancia a ropa de cama, cojines o cortinas y hacen que permanezca asociada a los propios tejidos de la estancia.

La clave está en no utilizarlos todos para aumentar la intensidad. “El objetivo no es que el aroma domine el espacio, sino que lo acompañe y contribuya a hacerlo más personal”, señala la directora creativa de Voucler. 

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Vela sobre mesa de centro© Volonté Bougie

La vela: aroma, luz y objeto decorativo

Pocos formatos expresan mejor la relación entre aroma y decoración que una vela. A la fragancia se suma la presencia física del recipiente y, cuando se enciende, otra herramienta esencial del interiorismo: la luz. La llama introduce movimiento, genera pequeñas sombras y proporciona una iluminación cálida que modifica la percepción del entorno. Por eso, una vela aromática puede funcionar al mismo tiempo como objeto decorativo y creador de atmósfera.

Hay firmas especializadas como Volonté Bougie, que plantea sus velas perfumadas como piezas vinculadas a la experiencia del espacio. Su colección está elaborada artesanalmente con cera de soja y mecha de algodón y ha sido desarrollada olfativamente por el perfumista Daniel Josier. Colocadas sobre una mesa auxiliar, una consola o una bandeja, las velas permiten además introducir el aroma de forma localizada y reservarlo para determinados momentos. 

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Set de piedras de lava, de Equivalenza. Un tipo de solución para ambientar un espacio© Equivalenza

Piedras de lava: otra manera de perfumar y decorar

El interiorismo olfativo también está dando lugar a sistemas en los que el propio difusor adquiere presencia decorativa. Un ejemplo son las piedras de lava, un material poroso capaz de absorber una fragancia y liberarla progresivamente en el ambiente. 

El interés decorativo está precisamente en que el ambientador, por su recipiente, se convierte en un elemento 100% decorativo. Cuando no se desea percibir el aroma, el frasco puede cerrarse. Es el caso de este set de piedras de lava Les Secrets de Equivalenza. ¿Cómo funciona? Las piedras se impregnan con unas gotas del aroma, entre 10 y 20, ajustándolas la intensidad deseada.

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Salón con iluminación cálida. Propuesta de LEROY MERLIN© LEROY MERLIN

Ni demasiado aroma ni demasiados olores

En interiorismo, tan importante como añadir es saber cuándo parar. Con los perfumes ambientales ocurre exactamente lo mismo. Una fragancia demasiado intensa puede acabar imponiéndose a la estancia en lugar de acompañarla. También hay factores que modifican cómo percibimos el olor. La ventilación, la temperatura o el tamaño del espacio influyen en su presencia y duración. Por eso conviene comenzar siempre con una intensidad moderada y observar cómo evoluciona antes de añadir más producto.

La recomendación cobra especial sentido en momentos de transición estacional, cuando un día puede ser cálido y al siguiente refrescar. Ventilar antes de perfumar permite además partir de una atmósfera limpia y evita superponer el aroma elegido a otros olores presentes en la casa. En la imagen, una propuesta de LEROY MERLIN. 

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Dormitorio proyectado por Montse Morales© CARLA CAPDEVILA

El último paso: encontrar el olor de tu propia casa

Quizá esta sea la parte más interesante del interiorismo olfativo: no existe una combinación universal que funcione para todo el mundo. Podemos hablar de familias de aromas, intensidades o estancias, pero la elección definitiva depende de quienes habitan la casa.

Conviene probar, observar cómo evoluciona una fragancia durante varias horas y comprobar si sigue resultándonos agradable cuando dejamos de prestarle atención conscientemente. Porque la finalidad no debería ser entrar en casa y detectar inmediatamente una fragancia. Es mucho más sutil.

Como explica Giuliana Kaufman, el aroma debe acompañar el espacio y hablar de quienes viven en él. Y quizá ahí esté la verdadera dimensión decorativa del perfume: cuando dejamos de pensar que nuestra casa “huele bien” y empezamos a reconocer que, sencillamente, huele a nuestra casa. Dormitorio proyectado por Montse Morales.