Las rutinas de belleza a partir de los 60 años importan, y mucho. Así lo confirman las búsquedas virtuales al respecto, que han aumentado cerca del 45% en este último año. La realidad es que la constancia en los cuidados da sus frutos y lo confirma de manera rotunda Estrella Pujol, fundadora y directora del centro Oxigen Bellesa: "La diferencia entre una piel que se ha protegido del sol y otra que no lo ha hecho se hace evidente a partir de los 30 años. Con el paso del tiempo, el contraste es aún mayor. He visto clientas de 60 años con una piel más sana y luminosa que muchas mujeres de 30, y el uso constante de protección solar es, sin duda, uno de los factores determinantes". Además del SPF diario, adaptar el ritual a cada etapa vital es fundamental para evitar el estancamiento cosmético.
Adaptar el ritual a cada edad
Desde cambiar de bases de maquillaje muy cubrientes a texturas ligeras que prioricen la hidratación, o evitar los delineados de ojos demasiado marcados porque empequeñecen el ojo, algunos cambios sutiles marcan la diferencia a partir de cierta edad y aumentan la frescura del look por completo. El skincare tiene que pasar por la misma transición: "Las necesidades cambian. A veces la prioridad es mantener hidratación profunda; otras, trabajar firmeza o sensibilidad. Pretender que una única fórmula cubra todo el recorrido vital no es realista", razona Esther Moreno, facialista, cosmetóloga y fundadora del Skin Atelier Esther Moreno Studio.
La realidad es que la piel necesita ayuda para mantener sus progresos; la especialista nos habla de un fenómeno conocido como estancamiento cosmético: "Tiene memoria, pero también capacidad de adaptación. Si siempre estimulas el mismo mecanismo biológico, llega un momento en que la respuesta no es igual de eficiente. Eso no significa que el activo haya dejado de ser bueno, sino que quizás ya cumplió su función principal y ahora necesitamos otro estímulo". Los avisos de que hace falta un cambio están ahí y dan la cara en forma de tirantez, sensibilidad que antes no existía, sequedad repentina... "No hay que ignorarlas por fidelidad a un producto".
La facialista va más allá y desaconseja los rituales que se rigen por tendencias: "Un activo no es una identidad. Es una herramienta dentro de una formulación. Y la formulación debe responder a un diagnóstico actualizado, no a una moda". Lo que sí aconseja es la personalización entorno a las necesidades específicas: "Un viaje prolongado, un cambio de trabajo, una etapa de insomnio o un tratamiento médico pueden modificar la piel más de lo que creemos".
Como te decíamos, la edad es un marcador importante a la hora de pasar revista a la rutina cosmética y así lo confirma Danielle Louise, experta en cabello y belleza de la aplicación Fresha: "No hay un cumpleaños a partir del cual todo el mundo necesite de repente una nueva rutina de belleza. Pero el limpiador, los productos de peinado o los tratamientos que funcionaban muy bien a los 40 pueden no resultar igual de adecuados a los 60. Puedes querer sentir la piel confortable y que tu pelo tenga el mejor aspecto posible sin tratar el envejecimiento como un problema que hay que solucionar".
Para Danielle Louise, existen siete errores a evitar a partir de cierta edad para adaptar la rutina de belleza a partir de los 60:
- Utilizar limpiadores que dejan la piel tirante: "Prueba un limpiador suave y aplica hidratante cuando la piel todavía esté ligeramente húmeda. Si la loción ligera que llevas años utilizando ya no parece suficiente, quizá te vaya mejor una crema más rica".
- Aumentar la dosis de retinol: "El escozor y la descamación persistente son señales de que debes revisar tu rutina. Ten especial cuidado con añadir productos exfoliantes al retinol porque quieras conseguir resultados más rápidos".
- Protección solar tan solo en la cara: "Piensa también en el cuello, el escote y el dorso de las manos, además del rostro. Utiliza un protector de amplio espectro con SPF 30 o superior en la piel expuesta cuando salgas al exterior, junto con sombra y ropa que te proteja".
- Lavarse el pelo con poca frecuencia: no es cierto que a partir de los 60 haya que espaciar los lavados, la clave pasa por escuchar las necesidades del cuero cabelludo. "Centra la aplicación del champú en el cuero cabelludo y utiliza acondicionador donde tu pelo lo necesite. Si se ha vuelto más fino, aplicar un acondicionador pesado de la raíz a las puntas puede dejarlo sin volumen".
- Utilizar mal las herramientas térmicas: "No tienes que renunciar a peinarte. Prueba una temperatura más baja, utiliza protección térmica y trata el pelo mojado con delicadeza. Estos hábitos pueden marcar la diferencia en el aspecto y el tacto del cabello entre visitas a la peluquería".
- Suplementar sin prescripción médica: "Tu peluquero puede ayudarte a trabajar con el pelo tal como está ahora, pero, si te preocupa la pérdida de densidad, consulta con tu médico de familia antes de gastar dinero en productos que prometen solucionarla".
- Olvidar los gustos personales: la especialista de Fresha recuerda que no hay por qué cortarse el pelo o dejar de teñírselo al cumplir cierta edad. "Lleva a tu cita fotos de peinados que te gusten y explica con sinceridad cuánto mantenimiento estás dispuesta a asumir. No hay ningún corte que tengas que elegir de repente por tu edad".
La conclusión que sacamos es que la belleza debe adaptarse a cada persona y responder a sus necesidades en función del momento vital; pero cumplir 60 años no significa renunciar a ella, sino aprender a vivirla de otra manera: la piel cambia, el cabello, los rasgos y también las prioridades. Sin embargo, hay algo que permanece: el deseo de sentirnos bien con nuestra imagen y de reconocernos frente al espejo.







