Una casa, muchas vidas. Hoy abordamos la tendencia de crear espacios capaces de evolucionar con quienes los habitan. La vivienda flexible gana terreno en el interiorismo actual porque responde a una realidad sencilla: las familias cambian más deprisa que las casas.
Para descubrir cómo diseñar un hogar que se adapte a las distintas etapas de la vida, hablamos con Anouk de Lesparda, interiorista y fundadora del estudio AdeL (anoukdelesparda.com), que nos da las claves para crear espacios versátiles, capaces de evolucionar al ritmo de las necesidades de sus ocupantes y seguir funcionando con el paso del tiempo.
© Mireia Rodríguez para Adela Cabré & SonUna casa flexible se prepara para cambiar antes de que llegue el cambio
Cuando hablamos de una casa flexible no es necesariamente una vivienda repleta de tabiques móviles o mobiliario transformable. La verdadera versatilidad empieza mucho antes: “está en la calidad de la distribución, en la fluidez de las circulaciones, en la gestión de la luz natural y en la ubicación estratégica de las instalaciones”, revela Anouk.
En su estudio no diseñan habitaciones con un destino fijo; sino escenarios donde pueden coexistir distintas formas de habitar. Porque consideran que una vivienda está realmente preparada para cambiar cuando es capaz de asumir las distintas etapas vitales de quienes la ocupan sin necesidad de volver a empezar ni someterse a una gran obra.
Sobre estas líneas, un dormitorio con chimenea y un pequeño saloncito, diseño de Adela Cabré & Son.
© María Pujol para Cris PeñaEl interiorismo mira al futuro de la familia
Hemos pasado de diseñar casas pensando en cómo vivimos hoy a diseñarlas pensando también en cómo podríamos vivir mañana. Durante mucho tiempo el interiorismo ha trabajado sobre una especie de ‘fotografía fija’ de la familia: la suite principal, el dormitorio infantil, el comedor formal o el despacho. Pero la vida no es estática, funciona más bien como una película. Los niños crecen, el teletrabajo ha llegado para quedarse, de repente recibimos visitas o necesitamos reconectar con la intimidad.
En la imagen de la propuesta vemos la zona de día de una vivienda centenaria puesta al día por la interiorista Cris Peña. Una prueba de que está en auge plantear diseños con perspectivas de futuro. En palabras de Anouk: “los profesionales del diseño no deberíamos preguntarnos solo qué necesita nuestro cliente hoy, sino qué podría necesitar dentro de cinco o diez años. Esto requiere profundizar en la psicología del espacio”. Por ello, se debe concebir cada proyecto desde la comprensión profunda de quienes lo habitan, creando entornos donde el diseño responda con sencillez y confort a cada etapa vital.
© Agustín David Forner para Volta_Asignar una función a cada metro2 hace envejecer antes a una vivienda
El error fundamental que hace que una vivienda sea demasiado rígida y difícil de adaptar con el tiempo es diseñar cada metro2 condicionado por una función demasiado específica y rígida; por ello, antes de decidir qué debe ser un espacio, hay que entender qué necesita permitir.
Si creas demasiadas divisiones, pasillos que consumen superficie sin aportar uso o estancias con proporciones tan encorsetadas que solo admiten la cama o el sofá en una posición, estás condenando la vivienda a la caducidad. La interiorista comparte que “hay que saber diferenciar claramente entre lo que debe ser permanente por estructura e instalaciones y lo que debe quedar abierto a la evolución”.
En la propuesta, vemos la zona de día de una antigua peluquería en Alicante que el estudio de arquitectura Volta_ convirtió en un moderno loft.
© Natalia Ortiz para AdeLBuena luz, buenas proporciones y almacenaje integrado: la receta de una estancia con recorrido
Cuando la rutina de una familia cambia, hay espacios que suelen quedar obsoletos antes. Y son aquellos a los que les hemos puesto una etiqueta demasiado precisa: ‘el cuarto del bebé’, ‘el comedor formal’ o ‘la habitación de invitados’ pierden su sentido en cuanto la rutina cambia.
Por el contrario, Anouk es de la opinión que “los espacios envejecen menos cuando tienen menos etiquetas”. Una estancia proyectada con buenas proporciones, buena luz, conectividad y almacenamiento integrado pasa de ser una habitación de juegos a una zona de estudio, un despacho o un espacio de desconexión sin apenas cambios. Así, cuando el espacio no encasilla, la vivienda madura con la familia. Su estudio, AdeL, firma la reforma de un piso en Madrid del que vemos el rincón de chimenea, siguiendo la premisa de que una estancia sin un nombre fijo gana años de vida útil.
© Ariadna Puigdomènech para Slow StudioUna arquitectura interior de calidad admite usos distintos sin mover un mueble
Cada vez menos tiene sentido que una habitación tenga un único uso. “En lugar de espacios multifunción, prefiero hablar de ‘habitaciones capaces’. No se trata de andar moviendo muebles a todas horas, sino de proyectar una arquitectura interior con la suficiente calidad para admitir distintos usos con naturalidad”, cuenta Anouk.
Un dormitorio puede acoger un rincón de lectura (así lo proyecta Slow Studio en una vivienda pasiva de consumo casi nulo con gran versatilidad de usos); la cocina puede convertirse en el centro de conversación o en la zona donde los niños hacen los deberes mientras se preparan las recetas.
Por ejemplo, en una de sus reformas AdeL transformó un simple pasillo en un espacio muy vivo al integrar una zona de televisión con un banco corrido y almacenamiento oculto. Un lugar de tránsito, y aparentemente sin propósito, pasó a ser una de las estancias con más utilidad y uso de la casa.
© Pol Viladoms para Anna Prats Joan Valls ArquitectesPrimero se analiza cómo se vive, después se eligen los muebles
La clave para plantear dormitorios, salones o cocinas capaces de asumir distintas funciones está, según la fundadora de AdeL, en cambiar el orden habitual del proceso: primero analizar cómo vivimos y qué sentimos, y después pensar en el mobiliario.
“En nuestros proyectos intentamos descifrar la dinámica completa del día a día. Nos preguntamos: ¿quién utiliza esta estancia?, ¿a qué horas?, ¿sola o acompañada?, ¿busca concentración, convivencia o recogimiento? Cuando diseñas pensando en esos escenarios reales, la distribución fluye sola”, explica Anouk.
Un espacio versátil no tiene por qué resultar neutro o inacabado. Al contrario, puede tener una identidad muy definida y, al mismo tiempo, admitir diferentes maneras de vivirlo. Y un buen ejemplo lo encontramos en el barrio de Sants de Barcelona. En este piso reformado por Anna Prats Joan Valls Arquitectes, la distribución y los elementos que lo componen permiten que el espacio se adapte a distintos momentos y necesidades del día. En lugar de concebir cada estancia para una única actividad, el proyecto plantea un escenario doméstico más flexible, en el que el uso puede transformarse sin que el espacio pierda coherencia.
© Meritxell Arjalaguer para NSV StudioSi cambiar de uso exige 20 minutos de esfuerzo, no se hará: la flexibilidad debe ser rápida
El recurso de interiorismo crucial que permite que una misma estancia pase de ser zona de trabajo a espacio de ocio o de reunión sin tener que reformarla es la iluminación. “Es la herramienta estrella y, a menudo, la más infravalorada. Una misma habitación cambia por completo de atmósfera solo con pasar de una luz general de trabajo a puntos de luz ambiental más cálidos y bajos para la noche”, señala la interiorista.
Además, funcionan de maravilla las carpinterías integradas con paneles escamoteables, el almacenamiento que permite ‘hacer desaparecer’ la zona de trabajo en tres segundos, las alfombras para delimitar visualmente zonas o los textiles con peso. Eso sí, la transformación debe ser fluida. Si cambiar la función de una estancia exige 20 minutos de esfuerzo, no se hará. La verdadera flexibilidad debe ser intuitiva y rápida.
En la reforma de un piso, la arquitecta Núria Selva incorporó una cama abatible que resulta muy fácil de utilizar.
© SchmidtEl mobiliario que más dura es el que admite más de una interpretación
El mobiliario aporta muchísimo a la hora de crear espacios polivalentes, no obstante, la interiorista advierte que la respuesta no es atiborrar la casa de muebles plegables o transformables. Es mucho más interesante apostar por pocas piezas de gran calidad que no expliquen de forma demasiado obvia para qué sirven.
En ese aspecto, resultan especialmente interesantes los bancos con almacenamiento, los pufs que funcionan igual como asiento informal o mesita auxiliar o los módulos independientes que pueden actuar de separadores. Cuando una pieza no encierra una única interpretación, nos acompaña durante mucho más tiempo y se adapta a diferentes estancias a lo largo de los años.
Este espacio de salón se equipa con una biblioteca y una banqueta con almacenaje oculto de la serie ‘Colmar’, de Schmidt, además de pufs que tanto pueden usarse de asiento como de mesa auxiliar, si se precisa.
© Mick Habgood para Lázaro EstudioPuertas correderas, paneles móviles y cristaleras ganan terreno frente a la puerta tradicional
Las puertas correderas, las acristaladas, los paneles móviles o las separaciones ligeras resultan de gran utilidad para transformar los espacios, dado que permiten abandonar la rigidez de la ‘puerta cerrada o puerta abierta’ para explorar una gama maravillosa de matices de privacidad.
Con cerramientos acristalados o paneles correderos, una cocina puede estar visualmente conectada con el salón durante una cena informal y cerrarse cuando queremos contener ruidos u olores. Lo mismo ocurre con un despacho integrado en la zona de día (así lo hace Lázaro Estudio en la oficina en casa que estamos viendo). “Es el recurso perfecto para graduar la intimidad sin sacrificar jamás la sensación de amplitud ni el flujo de luz natural”, afirma Anouk.
© Natalia Ortiz para AdeLEn una vivienda pequeña, cada tabique de menos es un metro ganado
En una vivienda pequeña, donde cada metro cuenta, la clave para que se adapte a distintas circunstancias es no compartimentar en exceso. Cada tabique que levantas exige una zona de paso a sus lados, y los pasillos son metros perdidos. “Me gusta trabajar con divisores funcionales a medida: librerías a doble cara o armarios que separan ambientes sin restar luz ni continuidad”, detalla Anouk.
En una casa pequeña, un metro cuadrado que solo sirve para una cosa es un lujo; un metro cuadrado que sirve para tres es buen diseño. La experta agrega que “una estrategia que nos funciona bastante bien en proyectos urbanos es el aprovechamiento vertical y el mobiliario integrado para multiplicar las posibilidades del espacio”.
En este loft de apenas 43 metros2 en Madrid, cuya reforma firma AdeL, un mueble separador que nace del recibidor marca el límite entre la zona de salón y la de cocina con comedor, y el dormitorio se sitúa en altura, en una entreplanta.
© María Pujol para ZentrumUn banco bajo el ventanal o una librería en el distribuidor crean espacios de pausa
Los rincones de lectura, los pequeños despachos y las zonas de pausa ocupan un lugar cada vez más importante en una casa que suma usos. “Es uno de los cambios más ricos en el interiorismo contemporáneo. Hemos dejado de concebir la casa como una simple caja dividida en habitaciones para empezar a valorar las microzonas”, asegura Anouk.
Un banco empotrado junto al ventanal (como en este proyecto que firma Zentrum), una librería que convierte un distribuidor en zona de pausa, o un escritorio volado en una esquina transforman por completo la vivencia del hogar. A veces, medio metro bien pensado transforma la manera en que habitamos toda la vivienda.
© Eugeni Pons para Estudio VilablanchUna casa que evoluciona con la familia es una casa más sostenible
Diseñar para el cambio también tiene una lectura medioambiental. “Es la forma más honesta de sostenibilidad. Tendemos a asociar lo sostenible únicamente con la elección de materiales ‘verdes’, pero la pregunta clave debería ser: ¿cuántos años va a durar este diseño antes de que alguien sienta la necesidad de tirarlo abajo?”, señala Anouk.
Una vivienda que evoluciona con las etapas de la familia evita demoliciones innecesarias, reduce el consumo de nuevos recursos y ahorra toneladas de residuos. La fundadora de AdeL reconoce: “El diseño más sostenible es el que perdura aun cuando las necesidades de sus habitantes evolucionan”.
La vivienda unifamiliar de la imagen, construida en Llavaneres (Barcelona), es un proyecto de Estudio Vilablanch del que vemos parte de la zona de día. En ella, la flexibilidad se plantea desde la propia estructura: tanto los forjados como las instalaciones están diseñados para admitir distintas configuraciones. Así, es posible redistribuir los espacios sin necesidad de realizar obras, simplemente levantando tabiques o reorganizando el mobiliario. La propuesta se inspira en ‘La Herencia’, un proyecto inédito de José Antonio Coderch en el que el arquitecto catalán exploró la idea de diseñar viviendas capaces de expandirse o contraerse según las necesidades de sus habitantes.




