Jaime Salvá, arquitecto: "Una buena rehabilitación no debería conseguir solo una casa más bonita, sino mejorar realmente el confort y la forma de habitarla"


La verdadera sostenibilidad también pasa por evitar que una vivienda quede obsoleta en pocos años, proyectando espacios flexibles y preparados para evolucionar con las necesidades de quienes los habitan.


Retrato del arquitecto Jaime Salvá© Jaime Salvá Arquitectura & Interiorismo
12 de octubre de 2026 a las 13:03 CEST

Cómo diseñar una vivienda para que se adapte, no se quede obsoleta y siga funcionando bien dentro de 20 años es el reto que planteamos al arquitecto Jaime Salvá, al frente de Jaime Salvá Arquitectura & Interiorismo (jaimesalva.com). Así resume, en una sola idea, qué hace que una casa envejezca bien: “Consiste en diseñar muy bien aquello que va a permanecer y dejar libertad para cambiar aquello que inevitablemente cambiará. La buena arquitectura no debería intentar congelar una forma de vivir. Debería ser suficientemente sólida para durar y suficientemente flexible para permitir que la vida siga pasando dentro de ella”.

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Zona de día en la que salón, comedor y cocina comparten ambiente, aunque se zonifica con el cambio de suelos© Mauricio Fuertes para Jaime Salvá Arquitectura & Interiorismo

Una casa que envejece bien no aspira a parecer nueva para siempre

¿Qué es una casa duradera? “Para mí no significa conseguir que una casa parezca nueva durante 30 años. De hecho, creo que eso es prácticamente imposible y tampoco debería ser el objetivo. Una casa envejece bien cuando el paso del tiempo estaba, de alguna manera, previsto desde el proyecto. Cuando sigue funcionando para quienes la habitan, cuando sus materiales adquieren una pátina digna, cuando puede mantenerse y repararse con facilidad y cuando su arquitectura no depende exclusivamente de una moda”, comparte Jaime.

Al arquitecto le gusta pensar que algunos materiales pueden envejecer con intención: una piedra, una madera o un metal cambian y siguen siendo bonitos si se sabe desde el principio cómo lo harán. Y la casa debe aceptar, además, que nuestra vida también cambie. Lo vemos en esta vivienda de Mallorca reformada por su estudio, Jaime Salvá Arquitectura & Interiorismo, donde en la zona de día el cambio de suelos marca los usos: madera de roble en espiga en el salón y piedra natural gris zarzi en comedor y cocina.

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Limpieza de vidrios en una vivienda© Joshua Bowers / Unsplash

Los errores de diseño que envejecen una casa antes de tiempo

Jaime señala como error habitual diseñar pensando demasiado en la fotografía final y demasiado poco en la funcionalidad y en cómo se va a vivir la casa durante los siguientes años. Otro fallo es crear espacios excesivamente específicos, donde cada habitación solo admite una manera de amueblarse, o recurrir a demasiadas soluciones constructivas complejas.

Añade algo menos visible: una vivienda envejece muy rápido cuando su mantenimiento resulta complicado. Ocurre con instalaciones inaccesibles, vidrios que no se pueden limpiar fácilmente, elementos hechos excesivamente a medida o sistemas tecnológicos que pocos años después ya no tienen soporte.

Para el arquitecto, cuando una casa está bien resuelta constructivamente y se apoya en sistemas sencillos, suelen aparecer menos patologías, es más fácil mantenerla y puede envejecer mejor. Reconoce que la sencillez no significa renunciar a la calidad ni a la innovación, sino evitar complejidades innecesarias que después dificultan el uso, la reparación o la adaptación. En definitiva, a veces lo más sofisticado no es lo que mejor envejece.

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Despacho que es también lugar de lectura y de reuniones, en una villa de lujo en Marbella© Kasia Gatkowska / Mariska Dietz

No se trata de adivinar el futuro, sino de no hipotecarlo

Jaime descarta la idea de adivinar cómo viviremos dentro de 20 o 30 años: lo que sí cabe, defiende, es evitar que las decisiones que tomamos hoy lo dificulten. Entre las que lo permiten, cita habitaciones con buenas proporciones, instalaciones registrables, estructuras relativamente claras, espacios que admitan usos distintos y recorridos sin barreras, de modo que la casa evolucione sin rehacerla por completo.

Sobre lo sucedido en pocos años, reflexiona: “No habríamos previsto bien cómo el teletrabajo, la tecnología o los cambios en los modelos familiares iban a afectar a nuestras casas. Pero sí podemos diseñar dejando margen”.

En este despacho, la diseñadora de interiores Mariska Dietz plantea una pared a base de paneles de madera que permitiría tirar ese separador si en el futuro hiciera falta.

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Salón conectado al dormitorio en un piso barcelonés de tan solo 46 m²© Meritxell Arjalaguer para NSV Studio

La distribución pesa más en una casa que cualquier acabado

“Probablemente una buena distribución tenga más influencia en la longevidad de una vivienda que cualquier material o acabado”, afirma Jaime. La razón, apunta, es que la vida cambia bastante más rápido que un edificio: llegan hijos, se independizan, recibimos a familiares, envejecemos... Una buena planta debería poder absorber algunos de esos cambios sin obligarnos a realizar una reforma integral cada vez. Eso no exige que todo se mueva constantemente, matiza: simplemente la arquitectura no debe ser innecesariamente rígida.

Ese concepto es el que vive este piso de una finca clásica del Eixample. La arquitecta Núria Selva lo ha proyectado para tres hermanos universitarios que los fines de semana acogen a toda la familia, y lo resolvió con correderas y mobiliario transformable que multiplican las posibilidades de uso sin forzar el espacio.

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Separar la cocina con cerramientos acristalados permite ganar luminosidad y conexión visual, y poder minimizar olores y ruidos cuando se necesite© Lupe Clemente para Estudio Ibarra

Ni tabiques por todas partes ni plantas totalmente diáfanas

Jaime advierte de que las plantas demasiado compartimentadas dificultan la evolución de la vivienda, pero tampoco la solución consiste en eliminar todos los tabiques. Durante unos años hemos pasado de viviendas muy compartimentadas al extremo contrario: grandes espacios completamente abiertos. Y una planta totalmente abierta también puede envejecer mal cuando aparecen nuevas necesidades de privacidad, acústica o convivencia.

“Me interesa más trabajar con grados de relación entre los espacios. Una cocina puede estar conectada al salón y tener al mismo tiempo la posibilidad de independizarse. Un despacho puede formar parte de una zona común y cerrarse cuando es necesario. La flexibilidad no consiste necesariamente en tener menos paredes, sino en que las separaciones estén bien pensadas”, explica el arquitecto. Estudio Ibarra apuesta aquí por un cerramiento ligero de hierro y vidrio para dividir la cocina del comedor.

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Vestidor conectado al baño, pero separado del dormitorio con correderas acristaladas© Mauricio Fuertes para Jaime Salvá Arquitectura & Interiorismo

Paredes útiles: el detalle que decide dónde cabe cada mueble durante décadas

Según Jaime, una buena distribución que admita cambios de uso con el paso del tiempo debería reunir buenas proporciones, circulaciones sencillas, iluminación natural, suficiente almacenamiento y, algo que a veces olvidamos, buenas paredes útiles.

“Una habitación puede tener bastantes metros cuadrados y resultar muy difícil de utilizar porque todas sus paredes están ocupadas por puertas, ventanas o circulaciones. La posición de una puerta o de una ventana aparentemente es una decisión pequeña, pero puede determinar durante décadas dónde cabe una cama, un armario o una mesa”, subraya. La flexibilidad, recuerda, suele comenzar en decisiones bastante sencillas, como las de este proyecto de su estudio, donde las zonas de vestidor y baño cuentan con una puerta corredera que la separa del dormitorio principal.

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Reconversión del cuarto de un hijo independizado en un taller artístico para pintar al óleo© HK Living

Diseñar el cuarto que se ve hoy y el que puede ser mañana

Una habitación que hoy es un dormitorio mañana puede convertirse en despacho o una habitación infantil. Cuando los hijos se independizan, además, ese cuarto libre puede reconvertirse en taller de manualidades, rincón de lectura, pequeño gimnasio o cuarto de invitados.

Jaime considera que hay que evitar diseñar únicamente la habitación que se ve en el render y hay que preguntarse cómo podría amueblarse de otra manera: si la cama pudiera estar en otra pared, si entraría una mesa grande, si hay suficiente almacenamiento y privacidad acústica, si los puntos eléctricos y de datos están en posiciones razonables.

Y, cuando la vivienda lo permite, el arquitecto detalla que es interesante que alguna estancia tenga una relación relativamente próxima con un baño y sea accesible sin grandes barreras. Quizá hoy sea un despacho y dentro de muchos años pueda convertirse temporalmente en dormitorio. Son, resume, pequeñas decisiones que dan mucha libertad.

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Mobiliario transformable, útil pero no para el día a día, sí en casos ocasionales como en los dormitorios para invitados© Ori

Herramientas que ayudan a la flexibilidad

Los tabiques móviles, las puertas correderas o las soluciones modulares son herramientas muy útiles a la hora de crear hogares más flexibles, pero en opinión de Jaime no hay que convertirlas en un fin en sí mismas. Su estudio recurre a ellas con frecuencia, aunque exige tener en cuenta la acústica, los herrajes, el mantenimiento y cómo va a funcionar ese elemento después de miles de aperturas. 

Reconoce que, a veces, vemos viviendas llenas de mecanismos transformables que sobre el papel parecen extraordinariamente flexibles y después, en la práctica, casi nunca se utilizan. “Prefiero una arquitectura naturalmente flexible y utilizar mecanismos móviles allí donde realmente aporten algo”, cuenta Jaime.

Un buen ejemplo de uso ocasional es la ‘Cloud Bed’ de la firma Ori, un mueble multifunción transformable que convierte sin esfuerzo un despacho en dormitorio de invitados: la ‘cama nube’ queda suspendida de forma segura en el techo y baja cuando se necesita, como se aprecia en el fotomontaje.

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Casa con un patio-invernadero central que pre-calienta el aire en invierno y ventila la vivienda en verano© Ariadna Puigdomènech para Slow Studio

Orientación, sol y ventilación: el confort que empieza antes de la máquina

Jaime reivindica que muchas de las decisiones que más pesan en el confort a largo plazo prácticamente no aparecen en las fotografías. Entre las medidas pasivas destaca tres: una buena orientación, una protección solar bien resuelta y una ventilación adecuada. En prácticamente cualquier región de España, explica, la protección solar es especialmente importante: en verano, antes de gastar energía intentando enfriar un espacio, hay que evitar que entre la radiación excesiva, y un porche, una persiana, una lama o incluso la vegetación pueden ser tremendamente eficaces para mitigar el calor. El confort, empieza muchas veces en soluciones sencillas y no en una máquina como el aire acondicionado.

Lo ilustra esta casa pasiva de Slow Studio, pensada para las necesidades cambiantes de una familia con tres hijos pequeños y visitas esporádicas, que además genera ventilación cruzada norte-sur para mejorar el confort climático en los meses de calor.

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Cocina privada, con zona de ‘office’, pero no abierta al resto de ambientes de día© Porcelain Superstonre

Instagram y Pinterest en obra: qué modas envejecen peor

Jaime intenta no demonizar ninguna tendencia concreta: un arco no envejece mal porque sea un arco, ni un revestimiento de microcemento porque sea microcemento. El problema, matiza, aparece cuando un recurso se utiliza simplemente porque en ese momento aparece continuamente en Instagram o Pinterest y termina colonizando toda la vivienda. Cita los listonados, las formas curvas, las líneas LED, determinados acabados continuos o las paletas extremadamente monocromáticas, todos ellos válidos en el lugar adecuado: “lo que probablemente envejezca peor es su repetición indiscriminada”, insiste.

Su criterio es que las decisiones más permanentes tengan cierta serenidad y dejar más libertad a las capas que son fáciles de cambiar. Un recurso gráfico bien dosificado es el porcelánico efecto hidráulico de Porcelain Superstore de esta cocina, cuyo mobiliario bicolor muy de tendencia, toma precisamente el rosa y el verde agua del pavimento.

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Acceso a la planta superior con un ascensor integrado en la vivienda© Aksinfo7 universe / Pexels

La casa que acompaña en todas las etapas

El diseño universal influye muchísimo en que una vivienda nos acompañe durante más etapas de la vida y puede lograrse sin que la casa tenga ninguna apariencia especial. Algunos ejemplos que menciona Jaime es incorporar en el baño una ducha a nivel de suelo, evitar pequeños escalones innecesarios o disponer de pasos cómodos: decisiones que hoy hacen una casa más confortable y mañana pueden ser fundamentales. En una vivienda de varias plantas, añade, incluso podemos estudiar desde el proyecto dónde podría incorporarse un ascensor en el futuro, aunque inicialmente no se instale.

Anticiparse compensa: los estudios sobre vivienda y envejecimiento sitúan la franja ideal para adaptar el hogar entre los 55 y los 65 años y consideran un error esperar a necesitarlo.

Para el arquitecto, el mejor diseño accesible es el que prácticamente no se percibe. No deberíamos pensar en accesibilidad únicamente para una persona con movilidad reducida: una casa fácil de recorrer también funciona mejor para un niño, para alguien con un carrito, para una persona lesionada temporalmente y, finalmente, para todos nosotros cuando envejecemos.

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Dormitorio de estética serena con todo muy bien pensado© Silvia Gil Roldán para Marga Lara Interiorismo

En qué no escatimar al reformar para que la inversión dure

Jaime señala tres aspectos en los que no conviene escatimar al reformar:

  • El proyecto: pensar bien antes de construir suele ser mucho más barato que corregir después. Distribución, almacenamiento, iluminación y cómo queremos vivir deberían estudiarse con calma.
  • La envolvente y el confort: aislamiento, carpinterías, vidrios y acústica.
  • Las instalaciones y su ejecución: no necesariamente la tecnología más cara, sino sistemas bien dimensionados, eficientes, accesibles y reparables.

Un sofá, recuerda, puede cambiarse; una mala envolvente o unas instalaciones mal planteadas son bastante más difíciles de corregir.

La ‘Casa del Olivo’, en Santa Cruz de Tenerife, muestra el valor de pensar bien el proyecto. La arquitecta técnica e interiorista Marga Lara partió de un piso de 51 m² compartimentados y de geometría irregular, eliminó los tabiques de la zona de día y ordenó el espacio con curvas (como el arco del dormitorio, que vemos, o la isla estriada de la cocina).  

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Fachada de un bloque de pisos antiguo con sistemas de protección como persianas de madera exterior© AXP Photography / Pexels

Rehabilitar es diagnosticar: casas más silenciosas, estables y eficientes

Gran parte de nuestro parque residencial responde a estándares de confort y eficiencia muy inferiores a los que hoy podemos conseguir. “Para mí, el gran reto es dejar de entender muchas reformas únicamente como operaciones estéticas. Antes de decidir el nuevo pavimento o la cocina deberíamos diagnosticar bien el edificio: fachadas, cubierta, carpinterías, puentes térmicos, protección solar, ventilación, ruido exterior e instalaciones”, reivindica Jaime.

Todo está relacionado: cambiar unas ventanas antiguas por otras mucho más estancas puede ser una mejora excelente, pero obliga a pensar correctamente cómo se va a ventilar.

“Una buena rehabilitación debería conseguir que una casa sea no solo más bonita, sino también más silenciosa, más estable térmicamente, consuma menos y resulte más agradable de habitar. Creo que ahí tenemos uno de los grandes trabajos de la arquitectura residencial de las próximas décadas”, concluye Jaime.