Vanesa Travieso, experta en orden, sobre por qué descartar es tan liberador: "No solo haces espacio en los armarios, lo haces en tu vida"


¿No sabes qué guardar y qué no en casa? La organizadora profesional gallega revela la fórmula con la que distingue en segundos lo que merece la pena conservar.


La experta en orden Vanesa Travieso© Ponorden
25 de agosto de 2026 a las 7:03 CEST

Hay una frase que resume la filosofía de Vanesa Travieso: el orden y el desapego liberan. Nacida en Vigo, es organizadora profesional y fundadora de Ponorden (ponorden.com), además de presentadora del programa de la TVG ‘Cousas da casa’, donde ayuda a familias a descartar, crear hábitos y optimizar espacios. 

En 2024 publicó su primer libro, ‘El poder detrás del orden’ (Hestia). En sus páginas conecta el caos físico con el emocional y explica cómo, al deshacerse de lo que ya no necesitaba, encontró también claridad interior. 

Hablamos con ella para entender por qué acumulamos tanto, qué errores cometemos al intentar poner orden y cómo dar los primeros pasos sin bloquearnos en el intento.

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Salón en completo orden, pero tampoco minimalista, con lo justo y necesario© Amador Toril para Luzio Design & Projects

Miedo, apego y enseñanzas recibidas: las razones ocultas de la acumulación

Antes de hablar de armarios llenos o cajones que no cierran, conviene entender el origen del problema. Acumular no es solo cuestión de espacio, sino de historia personal. Los objetos que guardamos arrastran creencias heredadas, apego a lo material y, sobre todo, miedo a que el día de mañana nos falte algo.

Vanesa lo explica a partir de la educación recibida y del vínculo con lo material: haber crecido viendo acumular a alguien cercano deja huella, igual que el esfuerzo invertido en conseguir algo hace más difícil desprenderse de ello. A esto se suma, según la organizadora, cierta dificultad para ser generosos y soltar, y la inseguridad ante un futuro incierto. Cada persona acumula de una manera distinta según cómo fue educada y las circunstancias que ha vivido, y entre los motivos más habituales están el valor económico de las cosas y el sentimental, por delante incluso del miedo a necesitarlas más adelante. 

En la decoración de este salón todo es nuevo: la exótica librería procede de Indonesia y el sofá en piel envejecida es de la firma Flamant. Firma el proyecto Luzio Design & Projects.

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Vestidor con los frentes de los armarios abiertos© Jordi Canosa para Pia Capdevila

Ordenar sin descartar no es ordenar

Ponerse a ordenar sin ganas casi nunca sale bien. Es el primer aviso de Vanesa: sin motivación real, el intento suele fracasar antes de empezar. Pero además de esa falta de empuje, hay dos fallos que se repiten en casi todas las casas:

  • El primero es no descartar nada, o casi nada. Colocar mejor lo que ya no cabe no es ordenar, solo es reorganizar el exceso. 
  • El segundo es querer resolverlo todo en un solo día, sin ningún plan, pensando que bastará con 20 minutos. El resultado habitual, según Vanesa, es vaciar un armario entero, quedarse sin saber por dónde seguir y terminar devolviendo todo a su sitio sin ningún criterio, a veces peor que al principio. 

En la imagen, un vestidor bien organizado, que ha diseñado a medida la interiorista Pia Capdevila.

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Cocina con una cuidada organización interior para potenciar el orden© Ana Encabo / Schmidt

La pregunta que nunca falla para saber qué guardar y qué no

Cuando el caos parece generalizado se debe elegir bien el punto de partida. La recomendación de Vanesa es: empezar por la zona que más agobio genera, y evitar a toda costa las categorías con más carga emocional

Ropa, objetos personales o recuerdos son, según la organizadora, los últimos objetos por los que conviene empezar, precisamente porque el apego dificulta la toma de decisiones. Mejor avanzar paso a paso, por un cajón, una estantería o una encimera, antes de enfrentarse a lo más sentimental. Para distinguir lo útil de lo que solo se conserva por apego, Vanesa propone una pregunta que, según ella, nunca falla: “¿para qué necesito, quiero o utilizo esto? Si la respuesta es que para nada, el objeto se dona, se regala o se vende”. 

Ese proceso resulta mucho más sencillo cuando el propio mueble ya está pensado para el orden. Es el caso de una cocina reformada por Schmidt, donde la innovación se traduce en funcionalidad: cajones con compartimentación adaptable, módulos extraprofundos para los utensilios más voluminosos, gavetas con cierre amortiguado y organización interna específica para botes, tablas o sartenes. Sin duda, cuando el diseño ya facilita clasificar y encontrar cada cosa en su sitio, mantener el orden deja de ser un esfuerzo diario.

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Un ‘pongo’ es un objeto que se recibe como obsequio y no tiene utilidad en casa o no pega con nuestro estilo decorativo, por lo que surge la pregunta: "¿Y esto dónde lo pongo?"© Baibhav Kumar / Unsplash

Los regalos que puedes soltar sin mala conciencia

El sentimiento de culpa al desprenderse de objetos aparece casi siempre en dos situaciones muy concretas: cuando se decide por otra persona sobre sus propias pertenencias, algo que Vanesa desaconseja siempre, y cuando el objeto en cuestión perteneció a alguien que ya no está

En este último caso, su recomendación es quedarse solo con lo que de verdad emociona, recuerda a esa persona y aporta felicidad al verlo o tenerlo. Lo demás no es responsabilidad nuestra.

Con los regalos ocurre algo parecido: lo importante es el gesto y el cariño de quien lo hizo, no la obligación de conservarlo para siempre. Vanesa plantea tres condiciones (que guste, que sirva o que vaya a usarse) y si ninguna se cumple, ella misma opta por regalarlo de nuevo. 

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Entrada, cocina, comedor y salón comparten espacio en un piso pequeño con encanto© Amador Toril para Alberto Torres

Vivir en un piso de pocos metros sin sentir que falta espacio

En un piso pequeño, la clave no está en llenar cada rincón de soluciones de almacenaje, sino en tener menos cosas y aprovechar mejor lo que hay. Vanesa lo resume en una idea sencilla: pocas cosas (las realmente necesarias) y espacios bien optimizados.

Respecto al interiorismo, conviene apostar por poco mobiliario bien proporcionado en lugar de saturar la casa. Es lo que ha logrado Alberto Torres en un apartamento de solo 42 m² en Málaga para una pareja, donde salón, comedor y cocina se integran en un único espacio diáfano tipo open space. Un gran espejo en la entrada refuerza la sensación de amplitud, y la ausencia de mobiliario en esa zona de paso mantiene la continuidad visual desde la puerta de entrada hasta el salón.

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Las cajas de calzado vacías se guardan en casa ocupando espacio innecesariamente© Philippe Murray-Pietsch / Unsplash

La lista de cosas que sobran en el 90% de los hogares

Hay una categoría de objetos que se cuela en casi todas las casas sin que nadie los eche en falta ni recuerde de dónde vienen. Vanesa hace un repaso de los más habituales, y la lista es sorprendentemente familiar para casi cualquiera. Bolsas de todo tipo, cajas vacías de electrodomésticos, zapatos o regalos, cables y cargadores de los que ya no se sabe el origen, táperes sin tapa y tapas sin táperes, papeles acumulados en cajones (cartas, facturas, dibujos, publicidad), tarros de cristal y todo tipo de objetos duplicados, que conservamos por si uno lo perdemos o se estropea.

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Un despacho doméstico en orden donde los papeles no se acumulan sin criterio generando el caos© Pușcaș Adryan / Pexels

El momento perfecto para descartar (y que casi nunca aprovechamos)

No hace falta reservar un día entero al año para poner orden. Según la experta, “las oportunidades para descartar aparecen constantemente, aunque casi nunca las aprovechamos”. Y pone este ejemplo: cada vez que se abre un cajón, una estantería o se topa uno con algo que ya no usa, hay una ocasión perfecta para deshacerse de ello. El problema, señala, es que resulta tan sencillo hacerlo en ese momento como fácil es posponerlo para un momento que, en la práctica, nunca llega. Es muy habitual aplazar el orden.

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Trastero © Ikea

Así deberías usar (de verdad) el trastero de tu casa

Pocos espacios de la casa reflejan tan bien el problema de la acumulación como el trastero. El propio nombre ya lo anticipa: es el lugar donde se guardan los trastos, y en la práctica termina siendo un cajón de sastre para absolutamente todo. La fundadora de Ponorden reivindica un uso mucho más inteligente de este espacio: reservarlo para objetos voluminosos o de uso puntual, como maletas si no se viaja con frecuencia, bicicletas, decoración navideña o la ropa de temporada que no toca en ese momento, ideal para hacer el cambio de armario sin saturar el de casa. 

El error es convertir el trastero en un vertedero de cualquier cosa en lugar de dar a cada objeto su lugar según cuándo y cómo se usa. 

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Tarde familiar de recorte de revistas de una madre con sus dos hijas© Anastasia Shuraeva / Pexels

Del caos ocasional a la acumulación problemática: dónde está el límite

Existe una línea, a veces difícil de identificar, entre el desorden puntual y un problema más profundo de acumulación. Vanesa señala varias señales de alarma, aunque insiste en que cada caso es distinto y no se puede generalizar. “Cuando la convivencia se vuelve caótica, resulta imposible encontrar las cosas, se pierde tiempo constantemente, surgen discusiones y el bienestar en casa empieza a desaparecer, es momento de plantearse que algo va más allá del simple desorden”. 

Sobre cuándo contratar a un profesional del orden, su respuesta es clara: cuando la persona siente que ya no puede más y no encuentra fuerzas para afrontarlo sola. 

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Desprenderse de cosas en casa puede llegar a ser liberador© Ketut Subiyanto / Pexels

Lo que descubres sobre ti mismo al desprenderte de buena parte de tus cosas

Deshacerse de una parte importante de las pertenencias del hogar no es solo un ejercicio de organización es, sobre todo, un ejercicio de autoconocimiento. Vanesa lo describe como un proceso que obliga a mirar hacia dentro, mucho más de lo que parece a simple vista.

Quien se enfrenta a este proceso suele descubrir que acumulaba más por miedo, pereza o motivos emocionales que por necesidad real, y que el verdadero peso no estaba en los objetos, sino en el apego desarrollado hacia ellos. Cada decisión obliga a preguntarse quién se es hoy, no quién se fue hace años ni quién se espera ser en el futuro. Al final, según Vanesa, no solo se libera espacio en los armarios, también en la propia vida: llega una sensación de calma difícil de explicar, todo fluye mejor y desaparecen esas energías estancadas que impedían sentir la casa como un verdadero hogar. 

En su caso personal, Vanesa vivió esta filosofía en el momento más duro de su vida, durante un duelo. Un hogar ordenado la ayudó a mantener sus rutinas y a encontrar en él un refugio. Su forma de resumirlo es contundente: “mi hogar me salvó”.