Un dúplex de 160 m² con una idea que muchas familias querrán copiar: padres abajo e hijos arriba


Pia Capdevila reinventa este dúplex de 160 m² en Barcelona con una distribución pensada para una familia: zona de día y suite de los padres abajo, y arriba una buhardilla completa para los hijos. Una reforma que gana luz, orden y metros útiles sin perder calidez


Salón abierto a la cocina y al comedor. © Jordi Canosa para Pia Capdevila Interiorismo
23 de agosto de 2026 a las 7:06 CEST

Reformar una vivienda familiar no consiste solo en tirar tabiques. Lo importante es que la casa acompañe el ritmo de quienes viven en ella. En este dúplex de 160 m² en Barcelona, Pia Capdevila replanteó por completo la distribución, reservando la planta principal para la vida social y el descanso de los padres y dejando que la buhardilla se convierta en el territorio de los hijos.

Pero no solo esos fueron los objetivos de la interiorista, quien también aplicó los cambios necesarios para ganar orden, luz y sensación de amplitud sin renunciar a espacios con personalidad. Así, lo que antes era una casa muy compartimentada ha dejado paso a una vivienda más conectada. Abajo, la cocina, el comedor y el salón forman ahora jun solo espacio que se abre hacia la terraza, así como la zona de descanso de los padres. ¿Y arriba? Territorio infantil, donde los niños cuentan con dormitorios, baño, estudio y una zona flexible para jugar o relajarse. ¿Quieres ver cómo lo resolvió la interiorista?

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Salón abierto al comedor y la cocina. © Jordi Canosa para Pia Capdevila Interiorismo

Una distribución basada en el día a día

La reforma de esta vivienda parte de una pregunta básica: ¿cómo se utiliza la casa cada día? En lugar de seguir la división habitual entre zona de día y zona de noche, el estudio organizó el dúplex por edades y necesidades. 

Así, el dormitorio de los padres está ahora en la planta baja, junto a las estancias de uso común. Y los hijos ocupan la planta superior, una buhardilla con espacios propios para dormir, estudiar y descansar. De esta manera, cada miembro de la familia encuentra intimidad sin perder conexión con el resto. 

Esta distribución es ideal si lo que quieres es que todos los miembros de la familia tengan cierta intimidad, evitando además trayectos innecesarios y haciendo que el día a día resulte más cómodo.

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Cocina azul y madera. © Jordi Canosa para Pia Capdevila Interiorismo

Abrir la planta baja para que la luz lo inunde todo

Antes de la reforma, esta vivienda acumulaba divisiones, pasillos estrechos y una circulación poco clara. Lo que hizo Pia Capdevila fue eliminar gran parte de esas barreras y conectar cocina, comedor y salón. Y el cambio se nota, ya que la planta baja no solo parece más amplia, sino que ahora la luz que entra por la terraza baña también la cocina y el comedor. 

Ahora la planta baja cuenta con una nueva distribución que sustituye la antigua sucesión de estancias cerradas por una cocina abierta, con un gran frente de mobiliario donde se concentra el almacenaje y la zona de aguas. Y la isla, en el centro, sirve para separar la zona de trabajo del comedor sin levantar paredes. De este modo, la cocina deja de ser una estancia de paso y pasa a articular la relación entre el recibidor, el comedor, el salón y la zona privada de la vivienda.

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Cocina azul y madera. © Jordi Canosa para Pia Capdevila Interiorismo

La cocina, el verdadero corazón de la casa

La cocina es lo primero que se ve cuando se entra en la casa. Y es que los recibidores cerrados, tal y como los conocíamos, están perdiendo fuerza frente a una tendencia que los une a la zona de día. Y en este caso, la cocina es la que recibe el papel protagonista

Para que esta distribución funcione, el proyecto combina una distribución abierta con soluciones de almacenaje muy completas. Por un lado, la pared frente a la entrada cuenta con un frente de muebles altos que integra los electrodomésticos, la zona de aguas, un rincón para desayunar y los armarios de uso diario. 

En el centro, la isla –que aprovecha la ubicación de la columna de obra para integrarla en la decoración– reúne la placa de cocción y una superficie amplia para preparar alimentos. También crea una transición natural hacia el comedor, sin necesidad de levantar un tabique. 

Pero lo que más destaca es el color. Los frentes de los muebles, en verde inglés, combinados con la madera, aportan profundidad sin recargar el ambiente. 

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Recibidor abierto. © Jordi Canosa para Pia Capdevila Interiorismo

Delimitar sin cerrar

Una planta abierta necesita pequeños recursos para que cada uso quede diferenciado. En este caso, el recibidor cuenta con una consola de madera y un mueble con estantes abiertos que separa la zona del comedor. La pieza aprovecha un pilar y actúa como separación entre la puerta de entrada y la cocina. No impide el paso ni tapa la luz, pero evita la sensación de entrar directamente en una zona de trabajo. 

Es una solución muy útil para decorar un recibidor abierto a la cocina o al salón. Puedes reproducirla con una librería sin trasera, siempre que mantengas una escala proporcionada. Además de separar visualmente, te ofrece almacenaje para libros, objetos personales y detalles decorativos.

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Comedor abierto a la cocina y el salón. © Jordi Canosa para Pia Capdevila Interiorismo

Situar el comedor en el punto de encuentro

La interiorista ubicó el comedor en el espacio entre la cocina y el salón. No es una elección casual: está justo donde se unen las principales actividades de la casa. Desde la mesa puedes servir la comida con facilidad y seguir conectado con quienes están en el sofá o en la terraza. Esta posición mejora la convivencia, sobre todo cuando hay invitados o niños haciendo deberes cerca. Y así la mesa es mucho más que un lugar para comer: puede servir para conversaciones largas, manualidades o cenas improvisadas. 

El espejo a medida colocado en la pared del comedor multiplica la luz y aporta un toque de estilo gracias a sus perfiles en negro.

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Salón conectado con la terraza. © Jordi Canosa para Pia Capdevila Interiorismo

Un salón orientado hacia la terraza

La zona de estar se organiza mirando hacia afuera, con el sofá hacia la terraza y convirtiendo las vistas en parte de la decoración. Llama la atención el cerramiento de cristal en la pared en la que se apoya el sofá y que permite que la luz llegue hasta la cocina. Pero también lo hace la estantería a medida en la otra pared en la que se apoya el sofá en L. Planificado como una hornacina con estantes, alberga no solo libros, sino también elementos decorativos y alguna planta que refresca el ambiente.   

En la pared de enfrente, un mueble hecho a medida integra la televisión y la chimenea. Al resolverlos en una única composición, la pared se ve más limpia y el salón gana orden. 

Junto a la ventana, una butaca crea un rincón de lectura independiente. Es un gesto sencillo, pero multiplica los usos de la estancia sin necesitar más metros. 

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Terraza con estar y comedor de exterior. © Jordi Canosa para Pia Capdevila Interiorismo

Ahora se usa la terraza todo el año

La forma en la que la interiorista distribuyó el salón consigue que la terraza no quede aislada o como un simple lugar para el buen tiempo. Y es que la pérgola permite proteger la zona exterior y prolongar su uso durante buena parte del año. De nuevo vemos cómo se repiten tonos que hemos visto en el interior, como verdes, tonos arena y matices tierra. 

El microcemento también ayuda a construir esa continuidad visual, muy efectiva en pisos urbanos. De este modo, salir a la terraza se siente como una extensión natural del salón. Una mesa para comer y una zona baja de descanso permiten utilizarla de formas diferentes. 

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Pasillo con armarios. © Jordi Canosa para Pia Capdevila Interiorismo

Aprovechar el pasillo y la escalera para ganar almacenaje

Uno de los principales problemas de cualquier piso es el almacenaje. En esta reforma, la interiorista Pia Capdevila decidió utilizar las zonas de paso para conseguir más espacio para guardar. En este dúplex, el recorrido hacia la suite principal incorpora un armario de suelo a techo. Pero también se aprovecha el hueco bajo la escalera, donde se integra almacenaje extra para la cocina y también el lavadero. 

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Dormitorio en tonos cálidos. © Jordi Canosa para Pia Capdevila Interiorismo

Una suite para los padres luminosa y serena

El dormitorio principal, situado en la planta baja, consigue dar cierta privacidad a los adultos. Para conseguir un espacio sereno y cómodo, la interiorista se decantó por una base de tonos arena y texturas suaves, una combinación que invita a descansar. 

El cabecero de obra, que va de pared a pared, incorpora papel pintado y convierte la pared principal en el foco decorativo. El resto de la pared se ha pintado en estucados arenosos, sumándose a los recursos empleados por Capdevila para conseguir un dormitorio con vocación de refugio. 

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Baño moderno con dos lavabos. © Jordi Canosa para Pia Capdevila Interiorismo

Un baño funcional y en equilibrio 

El baño de la suite demuestra que una reforma bien planteada también puede mejorar las rutinas más cotidianas. Se ha diseñado con una encimera amplia, dos lavabos sobre ella y una ducha generosa, de modo que dos personas puedan utilizarlo con comodidad al mismo tiempo. 

Los revestimientos en tonos arena dan continuidad al dormitorio, mientras que los azulejos verdes introducen color sin hacer que el ambiente resulte excesivo. La grifería y la perfilería negras ponen el contrapunto y definen un conjunto más actual. Uno de los detalles más acertados de la reforma es la puerta corredera de vidrio translúcido, que deja pasar la luz natural desde el dormitorio y conserva la intimidad necesaria. 

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Buhardilla infantil. © Jordi Canosa para Pia Capdevila Interiorismo

Más autonomía para los hijos

Tras la reforma de la interiorista, la planta superior se ha convertido en una pequeña casa dentro de la casa. Al subir, lo primero que vemos es una zona flexible con colchones a ras de suelo y muebles bajos para jugar, leer o descansar. Cerca se ubican el baño infantil y una zona de estudio con escritorio a medida, almacenaje y estanterías abiertas. Antes de los dormitorios, un vestidor compartido libera metros dentro de cada habitación y concentra el orden. 

Por su parte, los cuartos infantiles siguen la misma estética, aunque cada uno combina el verde y el terracota de forma distinta. Es una fórmula inteligente para que los niños ganen independencia, mantengan sus cosas organizadas y sientan ese espacio como realmente suyo.