Pablo Alborán (37 años) no está pasando su mejor verano. Si el pasado mes de junio confirmaba su ruptura con el modelo Juan Sesma tras varios meses de relación, ahora el artista se ha visto obligado a cancelar su último concierto por problemas de salud. "Acaban de diagnosticarme neumonía grave y, por indicación médica, debo guardar reposo total durante los próximos días", explicaba el malagueño tras anunciar que no actuaría en Ciudad Real. El intérprete de éxitos como Solamente tú, Satuno o Te he echado de menos ha encontrado el mejor de los refugios en su casa de Madrid.
Así es la casa de Pablo Alborán en Madrid
Un hogar en el que la naturaleza es el hilo conductor de la arquitectura y el interiorismo. Situada en Boadilla del Monte (Madrid), la vivienda mezcla en perfecta armonía el estilo de su Málaga natal con el modernismo contemporáneo. Paredes blancas, grandes ventanales para que la luz natural bañe todas las estancias y un jardín muy cuidado, donde las plantas de aire tropical, como Phormiums y gramíneas, aportan movimiento y diferentes texturas de verde que contrastan con la paleta neutra del conjunto. El salón está dividido en varias estancias, delimitadas por la mezcla de materiales nobles como la piedra natural, la madera suave o el mármol.
Por qué llama la atención la residencia de Pablo Alborán:
- Mezcla de inspiración malagueña y diseño actual
- Jardín cuidado al detalle
- Comedor con un sorprendente aire selvático
- Cocina de líneas limpias y almacenamiento oculto
- Una espectacular sala de música propia
Lo que más llama la atención es el comedor, obra del Estudio Mándala, en el que el diseño selvático se cuela para romper con el minimalismo cálido de la casa. Gracias al papel pintado de inspiración botánica, la mesa de madera robusta y el juego de sillas con terminación aterciopelada crean un escenario digno de los más atrevidos y, a la vez, una atmósfera de bienestar general. El diseño de la cocina es impresionante gracias al mobiliario en blanco impoluto, el sistema de almacenamiento oculto y un sistema de iluminación inteligente sobre la isla que, gracias a la base de madera, da el toque chic. Y, como no podía ser de otra manera, la música tiene su propia sala. Una estancia diáfana con un gran piano de cola y varias guitarras expuestas a modo de galería de arte. Una estancia sensacional, que rompe su frialdad gracias a un espacio reservado a la conversación e, incluso, a componer, con varias butacas en color azul kelin y caldera que llaman poderosamente la atención. ¡Dale al play y no te pierdas cómo es por dentro la casa de Pablo Alborán!




