Hay estanterías que se limitan a guardar y colorar y otras que cuentan una bonita historia. La diferencia no la marcan los metros ni el número de libros, sino el bookshelf styling, es decir, el arte de componer una estantería con intención y personalidad. Alternar verticales y horizontales, dejar aire, elegir piezas con presencia y colocar un punto de luz para crear profundidad. Si quieres una librería decorada con estética de revista —equilibrada, personal y muy instagrameable— aquí tienes 12 ideas prácticas (con fotos) para lograrlo.
© AM Love StoriesDeja aire (sí, los huecos también decoran)
En la composición blanca de obra, lo que más funciona es lo que no está: espacios vacíos que descansan la vista y hacen que cada pieza destaque. Copia el gesto de esta estantería de obra –diseño de Anabel Soria– y alterna un estante “casi vacío” con otro más compuesto y evita que todos tengan la misma densidad.
© Amador TorilEl truco del vacío protagonista: un hueco central que respira
Esta estantería de madera con muchos libros se ve serena porque el centro queda deliberadamente despejado. En ese espacio una lámina apoyada –un collage de DdDuarte– y dos piezas escultóricas bajas bastan para crear un punto focal. Se trata de crear en ese lugar una mini exposición. El resto puede ir más repetido (libros en vertical) sin que resulte pesado. es un diseño del estudio Studiomac con estilismo de Cristina Rodríguez Goitia.
- Un truco de estilista para decorar una estantería con libros sin crear ruido visual: colocarlos al revés, con las hojas hacia fuera y el lomo oculto. Al desaparecer la mezcla de colores y tipografías, la estantería se ve automáticamente más serena y uniforme.
© OCTAVIAN CRACIUNMezcla ecléctica, pero con hilo conductor
El truco editorial de manual para crear una decoración de estantería que destaque es combinar diferentes elementos, variados, que parezca que no tienen mucho en común. Libros con portada potente, arte y objetos que combinen silueta sencilla y otros más marcada –como en este proyecto con interiorismo de Luis Garrido Bejarano y reforma de Plazarq– . El hilo conductor es la base del elemento diseñado a medida, en este caso, una superficie negra que ordena.
© Raphael MetivetSi hay televisor, piensa en grandes bloques
Esta estantería integrada convive con la pantalla porque los huecos se leen en bloques y no en mini objetos dispersos. Como consejo, alrededor del televisor, menos piezas pequeñas y más elementos de escala media (velas, jarrones, arte) para que todo parezca intencionado. Espacio de la inmobiliaria de lujo Kretz Family Real Estate en París.
© Gunni&TrentinoRepite formas para crear ritmo (y que parezca pensado)
Fíjate en la repetición de volúmenes y materiales de esta imagen (proyecto Kesington con interiorismo desarrollado por Terraza Balear, del grupo Gunni & Trentino). Es un recurso que da coherencia a la hora de lograr un estilismo para la librería, digno de un profesional en la materia. ¿Cómo llevarlo a casa? Elige una “familia” de material (cerámica, madera, metal, vidrio) y repítela tres veces a lo largo de la estantería.
© H&M HomeLa librería pequeña como bodegón
Cuando la arquitectura del espacio manda, se busca un efecto minimal o la librería es pequeña, haz que la composición funcione con pocos elementos. Una lámpara más llamativa que aporte volumen al mueble, una rama en un jarrón, un cuenco y algunos libros. Ten en cuenta que si lo que hay alrededor de la librería es potente, no hay que competir, sino sumar. Y si el objetivo es sencillez, alíate con ella en la elección de piezas.
La idea de bodegón es crear una pequeña naturaleza muerta con tres o cinco piezas –ideal para un tamaño de librería exenta como la de esta imagen de H&M Home– y dejar que el espacio sea el marco.
© Paty pomboEn retícula, un protagonista por hueco
En una librería de diseño geométrico en cuadrícula, cada uno de los compartimentos es un escenario. Para que no parezca escaparate, aplica una regla simple: un protagonista por hueco y, como mucho, un apoyo (un libro fino o una pieza baja). El resto, al aire. Ese efecto wow lo conseguirás con la elección de los objetos a exhibir. Busca originalidad y autenticidad y deja que la iluminación haga el resto.
Esta es una librería diseñada para la agencia de representación Vertical (la de la influencer María Pombo, el atleta Marc Márquez o el director de cine JuanAntonio García Bayona, entre otros), diseñada por la interiorista Paty Pombo. En ella se han usado piezas de la firma Sklum para decorar.
© maria pujolMinimalismo bien editado: repite y ordena para que no pese
En una estantería de dimensiones generosas, con diseño de pared a pared o de techo a suelo, el secreto es la calma visual. Para lograrlo con la decoración, escoge libros en bloques, piezas muy contadas y mucha coherencia de color. Si dudas, trabaja con una paleta de colores neutros y solo un tono de acento y repite materiales para que el conjunto no se vea caótico. El espacio pertenece al showroom de CLYSA en Menorca.
© Roche BoboisDiseño y color: menos piezas, más presencia
En sistemas muy de diseño –como esta librería liviana de Roche Bobois–, el mueble ya es protagonista. Por eso conviene usar pocos objetos y que sean gráficos. Por ejemplo, jarrones geométricos, grupos pequeños de libros, repeticiones. En este caso, es mejor no saturar cada espacio para que el color respire. Escoge tonalidades neutras para los elementos o en la misma gama cromática.
© Stella RotgerEstantería a medida que se integra en la arquitectura
Esta estantería se diseña de forma limpia, ajustada a la arquitectura del espacio y a la pared. El revestimiento de madera unifica el conjunto y los compartimentos —todos del mismo tamaño, con un diseño sencillo— crean una retícula serena que ordena sin recargar. El detalle que la hace especial es el hueco con ventana a fachada. En lugar de interrumpir el mueble, lo convierte en un punto de luz natural que aligera visualmente la composición.
Y además de libros, funciona como mueble de apoyo para el comedor: menaje, piezas de servicio y objetos decorativos conviven con naturalidad. La guinda la ponen los apliques y la lámpara de sobremesa. Es un diseño de D’Aussy Interiors con estilismo de María Algara.
© Molins DesignEfecto “editorial de moda”: libros XL, arte en grande y un toque orgánico
Aquí el look lo marcan los coffee table books, fotografías en blanco y negro enmarcadas y apoyadas y una planta que cae para suavizar. Si quieres replicarlo, trabaja por capas: fondo (arte), medio (libros), frente (objeto pequeño). Es un diseño del estudio Molins Design.
© PALOMA PACHECO TURNESMaximalismo: fondo estampado, estantes finos y color
La estantería sobre papel pintado demuestra que una composición muy decorativa también puede verse editorial si hay método. Los estantes finos sustentan objetos bien escogidos y se crean espacios de pausa entre grupos. ¿La clave aquí? Deja que el estampado haga el trabajo y, sobre él, agrupa libros por tamaños, alterna una pieza escultórica por balda y evita llenar todos los tramos igual. Es una propuesta de Virginia Gasch.




