Los materiales de proximidad están dejando de ser una tendencia minoritaria para convertirse en un criterio clave en la nueva construcción residencial en España. En un contexto marcado por la eficiencia energética, la reducción de la huella de carbono y la búsqueda de hogares más saludables, cada vez más promotores y particulares miran hacia soluciones locales, naturales y de bajo impacto ambiental. Pero ¿realmente son más sostenibles? ¿En qué influyen en el confort y en el coste final de una vivienda?
Para responder a estas preguntas hemos hablado con David Taranilla, CEO y fundador de Keep (keep.eco), empresa especializada en la construcción de viviendas sostenibles y saludables, que analiza por qué los materiales de proximidad están ganando terreno y qué implicaciones reales tienen para quienes quieren construir o reformar su casa.
© Adrià Goula para KeepEl punto de partida de todo
La elección de los materiales de construcción es determinante para reducir el impacto ambiental del edificio. David explica que “una vivienda puede ser muy eficiente energéticamente, pero si los materiales que la componen han generado grandes emisiones en su fabricación o transporte, el daño ya está hecho”.
En la imagen superior, una vivienda construida por Keep con materiales ecológicos, como la terracota, la cal, la madera y la lana mineral.
La conclusión es clara: elegir bien significa reducir la huella de carbono desde el origen. Aquí es donde realmente empieza la sostenibilidad.
© Salva López para Slow StudioFactores para elegir bien
La huella de carbono asociada al transporte tiene un peso relevante, especialmente cuando hablamos de materiales pesados o de larga distancia. Pero David advierte que “no es el único factor: La fabricación, el ciclo de vida y la capacidad de reutilización también son claves. Por eso en Keep analizamos el conjunto: origen, proceso industrial, durabilidad y comportamiento energético del edificio terminado”.
Slow Studio decide que en su proyecto (del que vemos el salón), las divisiones interiores se lleven a cabo con panel Fermacell de celulosa recubierto de arcilla y todos los cerramientos se llevan a cabo con madera.
© Luis Díaz Díaz para TEd'A arquitectesPor qué seleccionar materiales de proximidad
Aplicar el ‘kilómetro 0’ en arquitectura significa priorizar materiales de proximidad, producidos lo más cerca posible del lugar donde se va a construir. ¿Por qué es muy buena idea? Porque esto reduce emisiones asociadas al transporte y, además, conecta el proyecto con su entorno.
“No se trata solo de ecología, sino también de coherencia territorial y de apoyar la economía local”, subraya el experto consultado, que es arquitecto técnico.
En la imagen, un sólido conjunto de muros de marés en una vivienda en Llubí (Mallorca) proyectada por TEd'A arquitectes. Actualmente quedan 16 canteras de piedra marés activas en Mallorca.
© ArquimaEl valor de lo local en obra nueva y reforma de viviendas
David reivindica el empleo de materiales locales, de los que tenemos una riqueza enorme: maderas certificadas, terracota, piedra natural, cal, corcho… El problema es que “muchos de estos materiales han estado vinculados a lo tradicional, pero hoy pueden integrarse perfectamente en la arquitectura contemporánea. Creo que durante años hemos mirado demasiado hacia fuera, cuando aquí tenemos soluciones excelentes”, detalla.
Sobre estas líneas, Arquima construye una casa industrializada con madera (se trata de una vivienda cuyos elementos constructivos se fabrican en planta mediante procesos industriales y después se transportan al solar para su montaje y ensamblaje). Esta empresa siempre utiliza materiales sanos y con una mínima huella de carbono como la madera procedente de bosques gestionados de forma sostenible y certificada con sellos PEFC o FSC o aislamientos térmicos en base de fibra de madera, corcho o algodón.
© Lámparas BoverEl regreso de los materiales ancestrales
Frente a la saturación de acabados sintéticos y superficies frías, la terracota y la cal han recuperado protagonismo en la vivienda contemporánea. No como homenaje nostálgico, sino como respuesta material a una demanda creciente de autenticidad y calidad ambiental. Son, junto a entre otros la paja y la tierra, biomateriales que conforman construcciones sostenibles.
La cal, además de su belleza característica, es un material transpirable que regula la humedad interior de forma natural, contribuye a la calidad del aire y tiene propiedades antibacterianas reconocidas. La terracota, por su parte, acumula calor durante el día y lo devuelve progresivamente por la noche, un comportamiento térmico que ningún revestimiento sintético puede igualar.
El fundador de Keep sostiene que "la sofisticación hoy está en la honestidad del material. La terracota y la cal aportan textura, regulación térmica y una estética muy elegante cuando se combinan con líneas limpias y arquitectura contemporánea". No se trata, subraya, de una vuelta atrás, sino de una reinterpretación actualizada.
© The Monkey Puzzle TreeLa nueva arquitectura encuentra en lo cercano su mejor argumento
El corcho, el mortero de cal, las piedras extraídas del entorno o la tierra compactada llevan siglos construyendo casas en España. Su regreso al primer plano no obedece a una moda pasajera sino a una convergencia de factores: conciencia ambiental creciente, normativa más exigente y un consumidor que ya no disocia bienestar de sostenibilidad.
"No es una moda", afirma tajantemente David, sino "una consecuencia lógica. El sector está evolucionando hacia soluciones más responsables y eficientes. El usuario es más consciente y exige calidad ambiental".
España es el segundo productor mundial de corcho tras Portugal. Procede principalmente de Extremadura y Andalucía, es un aislante natural de alto rendimiento, biodegradable y con una huella de carbono negativa durante su ciclo de vida.
© Adrià Goula para IAACLa madera local certificada como nueva columna vertebral de la vivienda
Construir en madera vive en España un momento de expansión sostenida, incluso en bloques de pisos. Hablamos de edificios con madera estructural certificada, y en particular el sistema CLT (por las siglas de Cross Laminated Timber, o lo que es lo mismo, madera contralaminada).
El CEO de Keep, uuna constructora especializada en diseñar y edificar hogares de bajo impacto medioambiental defiende que "la madera estructural certificada, especialmente en sistemas como el CLT, está demostrando ser una solución excelente por ser resistente, precisa y muy eficiente en tiempos de ejecución". Reconoce que la cadena de suministro española está avanzando en certificación y trazabilidad.
En la propuesta, una cabaña ecológica situada en los Pirineos con estructura de CLT local y envolvente de madera quemada también procedente de los bosques próximos. Se trata de una vivienda bautizada como ‘Forestone Cabin’, desarrollada por el IAAC (Institut d'Arquitectura Avançada de Catalunya).
© Freehand ArquitecturaLa vivienda saludable empieza en los materiales
El precio por metro cuadrado sigue siendo el primer criterio de decisión para muchos compradores de vivienda en nuestro país. Sin embargo, variables como el confort térmico, la calidad del aire interior o el aislamiento acústico tienen un impacto directo y cotidiano en la salud y el bienestar de quienes habitan esos hogares.
David reconoce que el usuario final no conoce del todo estos beneficios. "Muchas personas siguen fijándose solo en el precio inicial. En Keep, dedicamos mucho tiempo a explicar que una vivienda saludable no solo se mide en metros cuadrados, sino en bienestar diario".
Los materiales naturales como la madera, la cal o el corcho regulan de forma pasiva la humedad, reducen la presencia de compuestos orgánicos volátiles en el aire interior y ofrecen un comportamiento acústico notablemente superior al de los materiales sintéticos convencionales. En un contexto en el que el ciudadano español pasa más del 85% de su tiempo en espacios cerrados, estas propiedades dejan de ser un lujo para convertirse en una necesidad.
En la propuesta, una passivhaus unifamiliar en La Moraleja (Madrid) proyectada por Freehand Arquitectura. Este tipo de construcciones ahorran hasta un 90% en las demandas de calefacción y refrigeración comparado con las viviendas convencionales.
© Pedro Jaén para Archidom StudioLa eficiencia como argumento económico de la construcción sostenible
Desde el punto de vista económico, ¿construir con materiales ‘kilómetro 0’ es realmente más caro o es un mito que arrastramos? David considera que es un mito parcial. Y lo justifica así: “puede haber una ligera diferencia en la inversión inicial, pero cuando analizamos durabilidad, eficiencia energética y mantenimiento, el coste a medio y largo plazo es muy competitivo”.
El experto añade que, además, “evitar sorpresas en obra y trabajar con planificación precisa, como hacemos en Keep con sistemas industrializados en CLT, aporta mucha estabilidad económica al proyecto”.
Vemos el dormitorio de un piso en Monachil (Granada) reformado por Archidom Studio con criterios de sostenibilidad.
© BioPasiva-Construcción SostenibleConstruir mejor no es elegir entre tradición y tecnología, sino saber combinarlas
La dicotomía entre producción artesanal y local, por un lado, e industrialización global, por otro, es en realidad una falsa elección. Los proyectos de vivienda más avanzados en España demuestran que ambos enfoques no solo son compatibles, sino que se potencian mutuamente cuando la planificación es rigurosa.
Vemos una casa con jardín construida por BioPasiva-Construcción Sostenible, la primera passivhaus de las Islas Canarias, cuyo proyecto lo firma el estudio de arquitectura Moba Showroom. Se trata de una vivienda industrializada con estructura de CLT.
Sobre el momento actual del sector, David lo sitúa en "un punto de inflexión real: la conciencia social ha cambiado, la normativa está evolucionando y la tecnología lo permite". Pero advierte que lo más transformador aún está por llegar…
En definitiva, los materiales de proximidad han dejado de ser una opción minoritaria para convertirse en una respuesta concreta a las exigencias actuales de la construcción residencial: menor impacto ambiental, mayor eficiencia energética, costes más previsibles y espacios más saludables.




