Durante cuatro días, Madrid se convirtió en el epicentro del diseño floral y la botánica con la celebración del congreso Madrid Blooms. Alumnos, aficionados y profesionales de todo el mundo acudieron a la ciudad para compartir conocimientos a través de charlas y talleres. En este contexto, hemos podido conversar con dos de sus protagonistas: Mikey Putnam (de Putnam Flowers) y Paulina Nieliwocki (de Blue Jasmine).
El método de Blue Jasmine
A un paso de los rascacielos de la Gran Manzana, en Nueva Jersey, se encuentra Blue Jasmine, el proyecto de Paulina, la exprofesora que decidió cambiar las pizarras por los pétalos, convirtiendo una pasión de la infancia en un referente del diseño floral actual. Durante seis años, su vida fue una escuela católica enseñando español. Aunque disfrutaba de la enseñanza, especialmente de la parte creativa de diseñar unas lecciones que fueran dinámicas, su destino estaba claro. "Mi madre me recordó que, desde pequeña, siempre quise emprender y que de niña ya preparaba ramos a mi abuela", confiesa la hija de empresarios.
Tras un primer curso de floristería que resultó no ser lo que esperaba, estuvo a punto de rendirse. Fue la insistencia de su madre la que la llevó al Jardín Botánico de Nueva York, dónde tras preparar bouquets, surgió el flechazo definitivo. Seis meses después, Blue Jasmine abría sus puertas.
"Me atraía lo sutil. Fui encontrando mi voz a través de flores pequeñas, creando un estilo etéreo".
Su inspiración principalmente viene del diseño de interiores y, sorprendentemente, de la gastronomía. Los tonos vibrantes de un boniato o de la remolacha pueden ser el punto de partida de su próxima creación. Aunque la logística de las flores requiere previsión, su proceso creativo es instintivo: "Una vez que tengo el material, todo es fluir e improvisar"
Cuando empezó con el negocio, el mercado floral buscaba que cuanto más grande la flor mejor, como las rosas o las peonías. Pero Paulina tiene el ranúnculo y las amapolas como sus imprescindibles, aunque ahora mismo su propósito es integrar flores tropicales. "La gente busca durabilidad, pero ama nuestra estética romántica y frágil. Las flores tropicales son resistentes y quiero incorporarlas sin perder nuestra esencia delicada", nos explica.
El éxito de Blue Jasmine no es coincidencia, sino el esfuerzo de un equipo de seis personas que sabe lo que es trabajar bajo presión. El pasado San Valentín, la ciudad estaba paralizada por una tormenta de nieve que impidió llegar al resto del equipo al estudio, Paulina y una sola compañera sacaron adelante unos 75 ramos. Su dedicación ha llevado sus arreglos a manos de figuras tan icónicas como Bobbi Brown o Mariah Carey, e incluso a colaboraciones tan grandes como la promoción, la película de Blancanieves.
Mikey Putnam y sus arreglos inolvidables
Mikey Putnam nos cuenta la decisión de su estudio que ha decidido dejar atrás el retail para centrarse en lo que mejor sabe hacer: eventos: Principalmente bodas, y totalmente diferentes, la privada y sencilla boda de Gwyneth en su casa en los Hamptons o la boda mallorquina de Joey King con toques cálidos en tonos naranjas y corales. Con sedes en las dos puntas de Estados Unidos: Los Ángeles y Nueva York, y en pleno proceso de rebranding, Putnam Flowers se define por un concepto: la flor no es solo decoración, es un medio de expresión.
Antes de que las flores ocuparan la mayor parte de su vida, tuvo una trayectoria de unos 15 años en el mundo empresarial que incluyó unos años en Kravitz Design, la firma de interiorismo del músico Lenny Kravitz en Nueva York. Sin embargo, la necesidad de "usar las manos" y conectar con su faceta más do it yourself le llevó a experimentar con su queridísimo mundo floral.
"Empecé a pintar con flores. Las usaba como un medio para expresar mis sentimientos o lo que me inspiraba. Creo que la gente percibió que estaba haciendo algo diferente y les gustaba".
Su trabajo empieza por preguntar lo que al cliente no le gusta. A partir de ahí, total libertad y él empieza por la paleta de colores. Aunque confiesa que no tiene una flor favorita, su debilidad son las que tienen movimiento y forma, como las amapolas. Y si hablamos de color, su favorito un rojo intenso y anaranjado. Su inspiración, aunque como persona creativa esté en todos lados, la suele encontrar en la arquitectura, moda y, especialmente, de los estampados y colores de Dries Van Noten, su diseñador favorito. Cuando se queda sin ideas la solución para Mikey es clara: un vuelo él solo a cualquier parte y conocerlo todo de ese destino.
La parte de este trabajo que más le gusta a Mikey son los vínculos con gente de la comunidad floral que ha conseguido, como recientemente en Madrid Blooms, donde ha tenido la oportunidad de trabajar y hacer lazos con gente increíble del mundillo floral. Además de la satisfacción del trabajo bien hecho: ese segundo de parar en el que, tras el montaje, junto a su equipo miran la obra terminada.
El rebranding actual marca una nueva etapa. Sin abandonar nunca la magia de las bodas, el estudio se prepara para expandirse hacia el mundo del lifestyle con el lanzamiento de una marca de productos propia para empezar a crear experiencias. "Ya lo verás" dice con entusiasmo.











