Cómo mantener tu casa fresca este verano con plantas de interior: cuidados y consejos de riego fáciles


Una de las estrategias para refrescar la casa durante los meses de calor consiste en cultivar plantas de interior: aportan humedad al ambiente y consiguen mitigar las altas temperaturas veraniegas.


Plantas de interior© Unsplash
9 de junio de 2026 a las 13:02 CEST

En verano todos tenemos un objetivo común: refrescar la casa para evitar que las temperaturas se disparen. Además de recurrir al aire acondicionado o al ventilador, hay otras ideas que podemos explorar para bajar los grados del termómetro. Una de ellas consiste en cultivar plantas dentro de casa. Descubre cuáles son las especies de interior que son capaces de mitigar el calor. ¡Toma nota!

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Plantas de interior© Unsplash

Plantas que transpiran

Cultivar plantas de interior con la finalidad de refrescar la casa no es ninguna idea descabellada. Las plantas absorben agua a través de la raíces y la expulsan por sus hojas. Este agua se evapora, refrescando el ambiente y reduciendo el calor. Aunque este efecto refrescante de las plantas es modesto, si se produce de forma real. Es algo que suma frescor a otras estrategias que puedas poner en práctica, aunque para bajar la temperatura de forma notable se necesitaría cultivar un gran número de plantas dentro de casa. Sin embargo, es una medida a tener en cuenta para conseguir que el ambiente sea un poco más fresco y confortable. 

Si te decides a cultivar plantas de interior en verano, apuesta por las siguientes especies: consiguen refrescar el ambiente mejor que otras y merece la pena apostar por ellas. 

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Plantas de interior© Unsplash

Cómo crear un microclima

¿Quieres una idea para aprovechar esa capacidad de las plantas de interior para mitigar la temperatura de tu casa? Crea una composición de varios ejemplares y colócalos juntos enun rincón del salón, por ejemplo. Una planta sola apenas deja sentir su poder para refrescar el ambiente, pero un conjunto de ellas pueden crear una especie de microclima. 

Reúne plantas de similares características como las que te presentamos hoy, ya que todas ellas pueden refrescar el interior. A la hora de cuidarlas, no dejes que pasen sed. Riégalas adecuadamente y pulverízalas de vez en cuando para potenciar ese efecto refrescante y mejorar la sensación térmica.  

 

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Palma areca© Unsplash

Palma Areca (Dypsis lutescens)

La areca o palma areca es una de las palmeras que podemos cultivar dentro de nuestras casas, debido a su tamaño: es reducido para ser una palmera, pero grande para ser una planta de interior, ya que puede llegar a medir hasta 2,5 m. Aún así, aporta al espacio un aire exótico y especial. Se trata de una planta fácil de cuidar, ya que tiene un mantenimiento muy sencillo. 

A la hora de cultivarla, la areca necesita mucha luz natural, pero siempre indirecta. Debes regarla de forma regular, manteniendo la tierra de la maceta húmeda pero sin provocar encharcamientos. Para evitarlos necesita un sustrato con buen drenaje. 

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Ficus benjamina© Green Bubble

Ficus (Ficus benjamina)

Esta planta tan popular que seguramente has visto en muchos hogares, es perfecta para tratar de refrescar un espacio demasiado cálido. El ficus benjamina presenta ramas delgadas y hojas pequeñas y terminadas en punta. Además de aportar humedad y frescor al ambiente, consigue poner un toque verde y natural en cualquier espacio y es muy fácil de cuidar, perfecta para jardineros principiantes. 

Procura ponerla en un lugar alejado de las ventanas, ya que no tolera los rayos directos del sol puesto que pueden quemar sus hojas con facilidad. El ficus benjamina crece mejor en la sombra. En cuanto al riego, tendrás que proporcionarle bastante agua en verano.

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Espatifilo© Unsplash

Lirio de la paz (Spathiphyllum  wallisii)

El espatifilo o lirio de la paz es una planta genial para cultivar en el interior de casa porque, no solo es capaz de refrescar el ambiente, sino que se trata de una especie capaz de purificar el aire. Es una planta de fácil cultivo, que necesita mucha luminosidad, aunque no tolera bien la luz solar directa. Además, le encantan los ambientes con alta humedad. Para regar tu espatifilo correctamente, haz dos o tres aportes de agua a la semana, aumentando ligeramente la frecuencia de riego en verano. Debes mantener el sustrato húmedo. 

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Ficus elastica© Pixabay

Planta de caucho (Ficus elastica)

Aquí tenemos otro tipo de ficus que también contribuye a reducir las temperaturas del interior o. al menos, consigue mitigar su ascenso. El Ficus elastica hace gala de un buen tamaño y de unas hojas grandes y decorativas. Dado que las plantas de mayor tamaño liberan una mayor cantidad de humedad al ambiente, esta especie es un acierto cuando se trata de refrescar la casa en verano. Eso sí, es esencial mantener sus hojas limpias y libres de polvo, por lo que tendrás que pasarles un trapo con frecuencia. 

A la hora de cuidar esta variedad de ficus, procura que le llegue mucha luz natural y modera el riego, ya que no tolera el exceso de agua. Un sustrato con buen drenaje es importante para que la planta se mantenga con buena salud. 

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Helecho de Boston© Pixabay

Helecho de Boston (Nephrolepis exaltata)

Esta planta colgante, muy decorativa, es perfecta para aumentar la humedad y, por tanto, hacer bajar las temperaturas. Para cuidarla como se merece búscale un emplazamiento muy luminoso, pero evitando que reciba los rayos del sol de forma directa. Al helecho de Boston le gustan los ambientes húmedos, con temperaturas cálidas (entre 15 y 20ºC es lo ideal). Necesita, sobre todo en verano, un riego frecuente y abundante que mantenga el sustrato húmedo. ¿Una sugerencia? Riega tu helecho con agua sin cloro, preferiblemente, a temperatura ambiente. 

El helecho de Boston contribuye a mantener la humedad ambiental y mejora la calidad del aire que se respira en el interior. Se trata una planta capaz de eliminar del aire sustancias tóxicas como formaldehído, xileno y tolueno.

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Lengua de suegra© Unsplash

Lengua de suegra (Sansevieria trifasciata)

Una características que comparten casi todas estas plantas, además de la capacidad de refrescar el ambiente, es su facilidad de cultivo. Y la lengua de suegra o Sansevieria no iba a ser menos. Es resistente, y soporta sin problemas la sequía y el calor. Además, sus largas y estrecha hojas que aparecen espadas resultan de lo más decorativo. Esta planta, además, es capaz de aportar al ambiente una mayor cantidad de oxígeno. 

Entre los cuidados más importantes que necesita esta planta destaca una ubicación en un espacio con mucha luz, y un riego moderado: puedes hacer un aporte de agua cada tres semanas en verano y una vez al mes en invierno. 

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Aloe vera (Aloe barbadensis)

Aquí tienes otra planta capaz de mantener tu hogar más fresco. El aloe vera libera una gran cantidad de oxígeno, atrapa el calor y baja las temperaturas. Se trata de una planta que tiene diversos usos, algunos de ellos medicinales. El gel que contienen sus hojas es calmante y muy útil para curar irritaciones de la piel. Además, el aloe vera tiene poder cicatrizante y antibacteriano. 

Cultivar el aloe vera en casa es una tarea sencilla. Necesita luz abundante y una temperatura cálida, entre 17 y 27º C. Puedes colocarlo cerca de una ventana, evitando que le den los rayos del sol directos. Para regarlo, comprueba antes que la tierra de la maceta está completamente seca, ya que necesita pocos aportes de agua y no tolera el exceso. 

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Cinta o planta araña© Unsplash

Cinta o planta araña (Chlorophytum comosum)

¿Quieres una planta de siempre que, además de decorativa, te ayuda a absorber el calor de un ambiente? La cinta es la especie que buscas. Se trata de una planta original gracias a sus hojas estrechas, largas y planas que parecen cintas. Suelen ser variegadas, con la parte central de color crema o amarillo y los borde verdes. 

En cuanto a los cuidados que debes darle, necesita luz indirecta pero también abundante, y tolera un amplio rango de temperaturas interiores que va de los -2ºC hasta los 30ºC. El riego es otra de las atenciones a las que debes prestar atención: tiene que ser moderado. En verano, requiere dos o tres aportes de agua semanales. En invierno tendrás que regarla menos. Con una vez cada diez días será suficiente.