Una macedonia admite todo tipo de frutas. Se trata de una mezcla de frutas variadas y cortadas en trozos pequeños, que se sirve tal cual o se adereza con azúcar, almíbar, licor o zumo de frutas. Es muy típica en algunos países donde se toma como postre. Aunque a nosotros también nos gusta para el desayuno o para la merienda. A esta le ponemos higos, pera, sandía, uvas y anacardos, además de zumo de naranja.
La mejor fruta de temporada para hacer macedonia
Este tipo de postres es de lo más socorrido y perfecto para preparar con cualquier fruta que tengas en casa, pero si son de temporada, mucho mejor. Estamos a finales de mes y aún hay melón, sandía y melocotón; los higos se encuentran en su mejor momento y aportan dulzor y textura cremosa, y también el final del verano y el comienzo del otoño es la mejor época de las uvas y de las peras (conferencia, blanquilla, ercolina...), que son firmes y jugosas, y eso las convierte en perfectas para incorporar a una macedonia.
¿Por qué el zumo de naranja como aliño?
Hay diferentes formas de aliñar una macedonia e, incluso, podemos tomarla con la fruta pelada y troceada sin más. En ocasiones, se le añade un almíbar, pero aporta demasiado dulzor y resta frescura y, en ocasiones, afecta a la textura. Lo más ligero y refrescante es un aliño a base de cítricos, y un zumo de naranja, que tiene su propio azúcar y respeta el resto de frutas, es perfecto.
Muchos chefs recomiendan terminar la macedonia con un toque de ralladura de la piel para potenciar aún más su frescura, así como añadir hierbas frescas como la menta, la hierbabuena o la albahaca muy picaditas.
¿Qué función cumplen los anacardos en esta macedonia y por qué otros frutos secos podemos sustituirlos?
Los anacardos son uno de los frutos secos que mejor encajan en macedonias por su textura crujiente y cremosa al mismo tiempo, su sabor neutro con un toque ligeramente dulce que armoniza muy bien con el resto de la fruta y porque introducen un poco de contraste y de equilibrio en el conjunto.
Podrías sustituirlos por otros frutos secos perfectamente: las almendras aportan un sabor neutro y una textura crujiente finísima; los pistachos le dan un precioso color verde y están repletos de grasas saludables; las avellanas poseen un sabor más tostado y mayor personalidad; los piñones tienen un sabor muy característico y una textura mantecosa, y las nueces van de maravilla con los higos, es una de las combinaciones por excelencia entre fruta y frutos secos.





