La receta original nació en la región de Lorena, en el noroeste de Francia. De ahí su nombre: Quiche Lorraine, una tarta salada abierta que se elabora con masa quebrada (también conocida como pasta brisa) sobre la que se vierte un preparado de crema a base de huevos, crème fraîche y tiras de panceta o bacon ahumado.
Una de las recetas más icónicas de la despensa francesa (cuenta incluso con su propio ‘Día internacional’ celebrado cada 20 de mayo) y que hoy podemos encontrar en infinidad de variantes: con otros ingredientes como setas, pollo, versiones vegetarianas…
CURIOSIDADES SOBRE LA QUICHE LORRAINE
- Una receta francesa, con cierto toque alemán. Aunque es el emblema de la región de Lorena, la palabra quiche viene de Kuchen, que significa pastel en alemán. Esto se debe a la influencia histórica del país germano, fronterizo con esta zona de Francia.
- La receta original no lleva queso. Aunque muchas de las recetas actuales de quiche lorraine incluyen queso, la receta tradicional no lo lleva.
- Era un plato de aprovechamiento. Antiguamente se hacía con los restos de masa de pan que sobraban al hornear, por lo que la base era mucho más rústica que la masa quebrada de mantequilla que usamos hoy.
- Popularización fuera de Francia. Cocineras como la popular Julia Child ayudaron a que esta receta se difundiera internacionalmente, presentándola en su programa de televisión The French Chef, donde enseñaba recetas francesas al público estadounidense.
- Un plato muy versátil. Perfecta tanto para un almuerzo familiar, un brunch elegante o un picnic al aire libre, la quiche lorraine se adapta a distintas ocasiones.
CONSEJOS PARA UNA QUICHE LORRAINE PERFECTA
Sobre la masa quebrada
- Es preferible usar la mantequilla fría, ya que esto ayudará a obtener una textura crujiente y evita que la masa se vuelva gomosa.
- No hay que trabajarla demasiado. Así la masa queda más tierna.
- Es importante dejarla reposar en frío (de 30 min a 1 h en la nevera antes de estirarla). Esto evita que encoja al hornear.
- Hornea la base con pesos (legumbres secas o bolitas cerámicas) durante 10–15 min antes de agregar el relleno para que no se humedezca.
Sobre el relleno:
- El ingrediente que se usa en la receta tradicional francesa es crème fraîche (con un punto de acidez por la fermentación), pero podemos hacer nuestra quiche con nata para cocinar. No es exactamente lo mismo, pero no es mal sustituto.
- No batir los huevos en exceso al preparar el relleno, mejor mezclar suavemente.
- Además de la sal y la pimienta, si te gusta, puedes sumar un poco de nuez moscada, que le dará también a la quiche un toque muy rico.
- Respecto al queso, si decides sumarlo, un buen gruyère o emmental rallado funcionan muy bien.
RECETA DE QUICHE LORRAINE, PASO A PASO
INGREDIENTES
Masa quebrada:
- 200 gramos de harina
- 100 gramos de mantequilla
- 4 gramos de sal
- 1 cucharadita de azúcar blanca
- 1 huevo
El relleno:
- 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra
- ½ cebolla picadita
- 100 gramos de bacon o panceta ahumada
- 3 huevos
- 1 pizca de sal
- 1 pieza de pimienta
- 500 ml de crème fraîche
- Masa quebrada (puedes comprarla ya hecha)
ELABORACIÓN
La masa:
Para hacer esta quiche Lorraine, lo primero que tenemos que hacer es la masa (si es que no la compramos ya hecha, que también es una gran opción para esas veces que no tenemos tanto tiempo). Para ello:
- Tamizamos la harina sobre un bol amplio. Tamizar no es más que pasar la harina por un colador de trama fina, tamiz o cedazo, para que quede más suelta y aireada.
- Añadimos al bol de la harina la mantequilla fría partida en dados como de un centímetro más o menos y comenzamos a mezclar hasta obtener una masa arenosa.
- Añadimos la sal, la pizca de azúcar y el huevo y seguimos mezclando y amalgamando hasta conseguir una masa lisa y homogénea.
- Damos forma a la masa de bola, cubrimos con film y dejamos reposar durante una hora aproximadamente en el frigorífico para que la masa se asiente y tome cuerpo.
El relleno:
Mientras la masa reposa, vamos con el relleno.
- Picamos el bacón o panceta ahumada en tiritas. Reservamos.
- Pelamos la cebolla y la picamos en brunoise fina, es decir, en daditos menudos.
- Acercamos una sartén al fuego con un hilito de aceite de oliva virgen extra y pochamos la cebolla a fuego suave. Cuando comience a transparentar, lo que le llevará unos 5 minutos, incorporamos el bacón y cocinamos hasta que esté doradito. Reservamos.
- En un bol, batimos ligeramente los huevos.
- Añadimos la crème fraîche, salpimentamos al gusto y mezclamos hasta que queden todos los ingredientes integrados.
- Añadimos al bol el contenido de la sartén (el bacón y la cebolla). Mezclar y reservar.
Resto de receta:
- Sacamos la masa de la nevera. La estiramos con un rodillo sobre la encimera ligeramente enharinada hasta dejarla de un grosor como de medio centímetro aproximadamente.
- Cubrimos con la masa el molde que hayamos elegido (puede ser de borde liso, acanalado…). La forma más fácil de cogerla sin riesgo de que se rompa es ayudándonos con el propio rodillo. La enroscamos sobre el rodillo y la desenroscamos de nuevo ya sobre el molde.
- Ajustamos la masa bien a los bordes, apretándola un poco en los laterales, y pinchamos el fondo con un tenedor.
- Metemos en el horno (precalentado a 180º) en el molde cubierto con la masa, y horneamos durante 10 minutos. Para que la masa no suba ni se deforme, podemos poner peso (por ejemplo, unos garbanzos secos que actúen como contrapeso). Pasados esos 10 minutos, sacamos del horno.
- Añadimos el relleno que tenemos reservado, repartiéndolo por toda la superficie.
- Volvemos a hornear durante 40 minutos aproximadamente o hasta que al pinchar con un cuchillo salga limpio, lo que significará que el huevo está cuajado y nuestra quiche Lorraine lista.
Presentación:
- Desmolda tu tarta salada y colócala sobre un bonito plato, una bandeja o una pizarra. La quiche Lorraine se puede tomar tibia o fría; de las dos formas está deliciosa.







