La combinación de higos, nueces y queso es un clásico, con su contraste entre dulce y salado y texturas crujiente y cremosa. Juntamos los tres ingredientes en esta ensalada, que es perfecta para despedir el verano y la temporada de higos, ambas cerca de finalizar. Esta fruta posee gran riqueza de fibra vegetal, azúcares y vitaminas A y C, así como de minerales como magnesio, potasio, calcio y fósforo, y unida al resto de ingredientes nos da como resultado un plato de lo más nutritivo y saciante.
Por qué el trío higo, nuez y queso funciona tan bien: el equilibrio entre dulzor, grasa y punto ácido
Esta mezcla es un éxito porque equilibra, en cada bocado, dulzor, grasa y un punto ácido/salado que “limpia” el paladar y evita que cualquier sabor domine por encima del otro.
- El higo fresco aporta un dulzor suave y una textura entre confitada por su pulpa y crujiente por sus pepitas. Contrasta con el punto salado del queso de cabra.
- Las nueces son crujientes e ideales para combinar con la cremosidad del queso y la jugosidad del higo. Si quieres darles más profundidad de sabor, tuéstalas en una sartén sin aceite durante un par de minutos.
- Y el queso, con su sal y su grasa láctea, contrarresta el dulzor del higo y con su textura cremosa equilibra el punto crujiente de la nuez.
Los últimos higos de la temporada: hasta cuándo se encuentran en el mercado y cómo elegir los que están en su punto
Hasta finales de septiembre podemos encontrar higos frescos en España, mientras que las brevas, que son de la misma familia, se dan durante los meses de junio y julio. Cuando vayas a elegir los primeros, ten en cuenta estas recomendaciones.
- El higo en su punto no tiene que estar ni muy blando ni muy duro.
- Cuando tiene rayas o arrugas finas, especialmente cerca del cuello, son señal de que está maduro y listo para comer.
- Su color debe ser intenso (púrpura oscuro, violáceo, marrón dorado, verde o entre verde y amarillo, según la variedad).
- Un aspecto ligeramente mate de la piel, con pequeñas grietas, suele indicar mejor punto que un exceso de brillo.
- La pequeña abertura basal (ojo) debe estar ligeramente abierta y húmeda, pero sin “llorar” líquido en exceso porque puede indicar que esté fermentado.
- Debe pesar más de lo que parece para su tamaño y desprender un aroma dulce, ambas señales de su jugosidad.
- En la rama, un higo maduro suele colgar hacia abajo y se desprende con facilidad; si hay que tirar fuerte, aún no está listo.
- Hay muchísimas variedades de higo (se estiman cientos en España y en el Mediterráneo), pero los más conocidos se clasifican por color: blancos/verdes y negros/morados.
- Los higos secos los puedes encontrar en cualquier época, porque se conservan mucho tiempo, pero su piel es más gruesa y tiene una alta concentración de azúcar.
La vinagreta: AOVE, vinagre balsámico y mostaza
Te recomendamos aliñar la ensalada al momento, echar la vinagreta justo antes de servir y mezclar con suavidad para no romper los higos. O casi aún mejor, servirla en un cuenco o jarrita aparte para que cada uno se eche la cantidad que quiera en su plato.
Como ingredientes lleva aceite de oliva virgen extra, vinagre balsámico, mostaza y sal; une dulzor, ácido y cremosidad, y emulsiona en un minuto. Las proporciones pueden ir a tu gusto, pero las clásicas son 3 partes de AOVE por 1 parte de ácido y 1 pizca de sal. Con 1 cucharadita de mostaza es suficiente y 1 cucharadita de miel también va genial con la mezcla de higo, nuez y queso.





