Madrid está celebrando su gran cita con el tenis mundial de la tierra batida y estos días veremos por la ciudad a muchos de los reyes y reinas de la raqueta. El número uno ya está en la ciudad. El italiano Jannik Sinner lidera el circuito masculino y ocupa lo más alto del ranking de la ATP. Con tan solo 25 años, le ha arrebatado el puesto a Carlos Alcaraz –que no competirá en el Mutua Madrid Open por lesión– y representa una nueva generación de tenistas marcada por la disciplina, la calma en pista y unas pautas de trabajo casi obsesivas. Esas son sus grandes armas para vencer, "porque el talento no es suficiente; la disciplina y la constancia son lo que realmente marcan la diferencia", ha declarado.
Sinner nació en San Cándido, en el Tirol del Sur, un pueblo pegado a la frontera con Austria y junto a los Dolomitas. La montaña ha marcado su infancia y, de hecho, antes de empuñar la raqueta, fue un prometedor esquiador, pero el tenis es el deporte que le está dando grandes triunfos: es bicampeón del Abierto de Australia, campeón del Abierto de Estados Unidos y el vigente campeón de Wimbledon.
Nada más aterrizar en Madrid, el tenista ha hecho una parada gastronómica en uno de los restaurantes italianos más valorados de la capital para disfrutar de una de sus primeras comidas en la capital. Pudimos saberlo porque el deportista se fotografió con el equipo de sala de Noi, que publicó la imagen en las redes sociales de este local que se encuentra muy cerca de la Puerta de Alcalá.
Dentro de la pista, Jannik siempre muestra su carácter frío, calmado y una concentración extrema. Fuera, también es bastante reservado, aunque en sus entrevistas ha desvelado algunos de sus gustos en cuanto a comida se refiere. La cocina está muy presente en su vida, ya que su padre era cocinero profesional y su madre, camarera, y en alguna ocasión ha declarado que la cocina se le da bien, sobre todo la pasta. De hecho, el jugador cuenta que la noche antes del partido él mismo prepara un plato de pasta con tomate para la cena de todo el equipo. Aunque adora el ragú casero de su padre, cuando le preguntan por su plato preferido, no duda, elige la cotoletta que preparaba su abuela Ana, una receta sencilla pero cargada de emociones. Se trata de una chuleta de ternera, rebozada en huevo y pan rallado, frita en mantequilla hasta que queda bien dorada y se sirve con limón y patatas.
Gianni Pinto enamora con su cocina al genio del tenis
Alta cocina, producto impecable y un chef que reinterpreta la tradición con un giro contemporáneo muy personal definen a Noi, además del ambiente tan acogedor que se disfruta en la mesa. Gianni Pinto está al frente de la cocina de este restaurante que está a punto de cumplir siete años y, como Sinner, se encuentra en lo más alto del ránking.
En Noi, la pasta fresca elaborada cada día es protagonista, al igual que los fondos intensos y las presentaciones cuidadas. Es fácil imaginar que un tenista como Sinner, acostumbrado a la precisión y al detalle, se sienta cómodo en un restaurante donde cada plato parece ejecutado con la misma concentración que un punto decisivo.
Uno de los primeros gestos que definen la experiencia en Noi (nosotros en italiano) es su propuesta de panes y embutidos artesanales. Cada mañana se hornea pan de masa madre con largas fermentaciones en frío, utilizando harinas integrales y biológicas. En la mesa aparecen la focaccia tradicional, pan de queso, grissini torinesi, taralli pugliesi o pan guttiau, acompañados de embutidos como la nduja de Spilinga, el capocollo de Martina Franca o salchichas de Ginosa con hinojo y guindilla. Es un inicio que ya marca el tono: producto, técnica y autenticidad.
Entre los platos más icónicos de Pinto destaca su parmigiana de Noi, reinterpretada con sifón de parmesano, pesto de albahaca, mozzarella de búfala atemperada y polvo de tomate: un juego de texturas que transforma un clásico en una experiencia casi etérea y exquisita. Nada que ver con las parmigianas que hayas probado hasta ese momento. Otro imprescindible es el cacio e pepe con carabineros, donde la cremosidad clásica del pecorino, el parmesano y la pimienta se eleva con la intensidad marina del marisco, creando un equilibrio sorprendente. También brillan los capeletti, un tipo de pasta trabajada con mimo y precisión, y sus espaguetis a la carbonara, insuperables. En el apartado dulce, el tiramisú (en su versión clásica o la original presentación en esférico) resume bien la filosofía del restaurante: respeto por el sabor original, pero con una presentación innovadora que sorprende desde el primer momento.
El viaje gastronómico se completa con la labor del sumiller Gabriele Manzottu, cuya selección de vinos acompaña con precisión cada plato. Su propuesta no se limita a etiquetas conocidas, sino que explora territorios italianos y referencias menos convencionales, buscando siempre armonías que potencien la experiencia global. La decoración de Noi es moderna, atractiva y acogedora, con mesas repartidas por diferentes espacios y los tonos terracota, rojos y verdes, típicos de Italia, poniendo la nota de color. Cerámicas, terrazos y celosías de hormigón rememoran la arquitectura de los 70 en los diferentes espacios y comedores en los que se reparten las mesas. Si puedes elegir (y está libre), el lugar perfecto para disfrutar de cerca de las elaboraciones en cocina es 'la mesa del chef', situada en un lugar estratégico frente a la cocina abierta donde se trabaja con una precisión casi coreográfica.
📍 Restaurante NOI. Recoletos, 6. Madrid.












