Descubrimos el restaurante elegido para la cena entre Paloma Cuevas y Luis Miguel junto a Blanca Cuesta y Borja Thyssen: lujo, discreción y alta cocina


Tradición y vanguardia en un mismo espacio pensado para disfrutar al máximo: así es la experiencia gastronómica de este restaurante en pleno corazón de Madrid.


Interior de Ramón Freixa Tradición© PALOMA PACHECO TURNES
17 de abril de 2026 a las 18:01 CEST

Seguramente, la elección de este restaurante no es casual. Cuando Paloma Cuevas y Luis Miguel reservan mesa con Blanca Cuesta y Borja Thyssen, no buscan solo cenar bien: buscan un lugar donde todo –el ritmo, la luz, el servicio y, por supuesto, la cocina– esté medido al milímetro. Y eso es exactamente lo que ofrece Ramón Freixa.

Paloma Cuevas bajando del coche para entrar a la cena con amigos © Europa Press

Qué se come: dos maneras de entender una misma firma

El chef catalán Ramón Freixa ha concebido aquí un restaurante (dos estrellas Michelin) con dos lecturas bien diferenciadas. En la planta superior, Tradición mira a la memoria: cocina de raíz, recetas reconocibles y ese recetario emocional que conecta sin artificios —como los canelones heredados de su padre—. Es la versión más cercana de su propuesta, donde el lujo se expresa en la precisión y en el placer del sabor conocido.

BORJA THYSSEN Y SU MUJER BLANCA CUESTA A LA ENTRADA DE RAMÓN FREIXA© MIGUEL A. MERINERO©
BORJA THYSSEN Y SU MUJER BLANCA CUESTA A LA ENTRADA DE RAMÓN FREIXA

Si la elección fue este espacio, la cena transcurre con el ritmo pausado de los grandes clásicos. Los platos llegan bien construidos, con fondo y sentido, en una secuencia pensada para disfrutar sin prisas. Todo resulta elegante pero cómodo: el producto manda, la técnica acompaña y el servicio se mantiene discreto, dejando que la mesa y la conversación fluyan.

Vista del reservado de Tradición con el cuadro de Saura al fondo. © PALOMA PACHECO TURNES
Vista del reservado de Tradición con el cuadro de Saura al fondo.

En cambio, en Atelier la experiencia se plantea desde otro lugar. Aquí no hay carta: se entra en un menú degustación concebido como un recorrido cerrado. Frente a la cocina abierta y en torno a una mesa compartida, cada pase forma parte de un discurso gastronómico que evoluciona desde el origen —también en su versión vegetal— hacia una cocina más creativa. La técnica, la estética y el factor sorpresa aparecen sin perder el vínculo con la tradición. El ritmo es más pausado y atento, casi escénico, con un equipo que guía la experiencia y maridajes —incluido el no alcohólico— que completan el conjunto.

¿Por qué es el escenario perfecto?

En una ciudad donde cada vez cuesta más encontrar intimidad real, Ramón Freixa ha conseguido algo difícil: un lujo discreto. Sin estridencias, sin mesas demasiado juntas, sin ruido innecesario. Aquí la experiencia está diseñada para que la conversación fluya, para que el tiempo se dilate y para que la cocina acompañe sin invadir.

Por eso encaja a la perfección con perfiles como los de Paloma Cuevas y Luis Miguel: porque no es un restaurante para ver y ser visto, sino para estar. Y en esa diferencia –cada vez más escasa– está su verdadero valor.

Comedor de Ramón Freixa Atelier. © Ramón Freixa Atelier
Comedor de Ramón Freixa Atelier.

¿Qué más saber antes de sentarse a la mesa?

El precio también marca el tipo de experiencia. En Tradición, el ticket medio se mueve en una franja más contenida dentro del lujo gastronómico —en torno a los 90–120 €—, lo que permite recorrer la carta con cierta libertad y construir una cena a medida. En Atelier, en cambio, la propuesta es cerrada: el menú degustación arranca en los 230 €, a lo que se puede sumar el maridaje (desde 190 €), reforzando esa idea de experiencia completa, pensada de principio a fin.

Al final, la decisión entre uno u otro espacio no es tanto qué comer, sino cómo quieres vivir la cena: desde la cercanía elegante de lo reconocible o desde la puesta en escena de la alta cocina más contemporánea.

Y todo ocurre en una misma dirección, en la calle Velázquez, 24, en pleno barrio de Salamanca.