Ponerse unas gotas de perfume sobre el pelo antes de salir de casa forma parte de la rutina de muchas mujeres. El aroma dura más tiempo, acompaña durante todo el día y deja una agradable sensación de frescor. Sin embargo, ese gesto tan habitual puede tener un efecto poco conocido sobre la salud del cabello.
En busca de respuestas sobre los posibles efectos de este hábito tan habitual, hablamos con Katrina Riera, farmacéutica y medical advisor de DS Laboratories, firma especializada en cuidado capilar. La experta nos explica que el principal problema está en la formulación de los perfumes convencionales. "La mayoría de los perfumes y colonias contienen una alta proporción de alcohol", señala.
Ese alcohol "puede resecar la fibra capilar, volviéndola más frágil, áspera y propensa a la rotura". Además, cuando el perfume se pulveriza cerca de la raíz, "también puede irritar el cuero cabelludo". Según nos comenta, algunos compuestos aromáticos también pueden contribuir a sensibilizar la piel en personas predispuestas, aunque el alcohol sigue siendo el principal responsable del efecto resecante sobre la fibra capilar.
Por qué tantas mujeres utilizan perfume en el pelo
Una de las razones por las que este gesto se ha mantenido durante años es que el cabello conserva el aroma durante mucho más tiempo que la piel. La fibra capilar actúa como un difusor natural y cada movimiento de la melena libera poco a poco las notas del perfume y prolonga la sensación de llevar la fragancia recién aplicada. Por esa capacidad de retención, cada vez más firmas de perfumería desarrollan versiones específicas para el cabello. "Este tipo de productos suelen estar diseñados para perfumar sin resecar la fibra ni irritar el cuero cabelludo y además de aportar un aroma agradable, muchas de estas fórmulas incluyen ingredientes que ayudan a hidratar, suavizar y aportar brillo al cabello".
La diferencia frente a un perfume convencional está en la composición. Mientras que una colonia tradicional utiliza el alcohol para dispersar la fragancia y favorecer su evaporación, "las brumas capilares reducen mucho esa concentración o incluso prescinden de ella para proteger mejor el cabello", nos explica Riera.
La forma correcta de perfumar el cabello
Eso no significa que sea necesario renunciar a una melena perfumada. La diferencia está en el producto y en la forma de aplicarlo. Según Riera, la mejor opción consiste en utilizar perfumes formulados específicamente para el cabello. "Están diseñados para aportar fragancia sin resecar la fibra capilar", explica. Cuando se utilizan este tipo de productos, la farmacéutica recomienda aplicarlos "de medios a puntas y a cierta distancia, evitando la raíz y el cuero cabelludo".
Lo ideal es reservar las colonias tradicionales para la piel o la ropa y utilizar productos formulados específicamente para el cabello siempre que sea posible. Si solo se dispone de una colonia convencional, también existe una alternativa más respetuosa con el cabello. "Una opción más segura es pulverizar el perfume sobre el cepillo, esperar unos segundos para que se evapore parte del alcohol y después cepillar suavemente el cabello", aconseja.
El alcohol afecta más a unas melenas que a otras
El alcohol facilita que la fragancia se disperse y permanezca sobre el cabello, pero también favorece la evaporación del agua presente en la fibra capilar. Cuando esa exposición se repite con frecuencia, el pelo puede perder parte de su hidratación natural y mostrarse más áspero, apagado o con mayor facilidad para romperse.
Ese efecto suele apreciarse antes en los cabellos que ya presentan cierta sensibilidad. Las melenas decoloradas, teñidas, secas o castigadas por planchas y secadores parten con una fibra más vulnerable. El cabello rizado también puede acusarlo con mayor facilidad, ya que su estructura dificulta que los aceites naturales del cuero cabelludo lleguen hasta las puntas.
3 errores muy frecuentes al perfumarte el pelo
Los especialistas coinciden en que pequeños cambios ayudan a proteger mejor el cabello. Uno de los errores más habituales consiste en pulverizar el perfume directamente sobre la raíz. De esa forma aumenta el contacto del alcohol con el cuero cabelludo, una zona mucho más sensible.
Otro gesto frecuente pasa por reaplicar varias veces la colonia a lo largo del día para recuperar el aroma. Cada aplicación añade una nueva exposición al alcohol y favorece que la fibra pierda hidratación.
También conviene evitar perfumar el cabello justo antes de utilizar herramientas térmicas. Planchas, tenacillas o secadores ya someten la fibra a una temperatura elevada y sumar alcohol en ese momento puede aumentar la sensación de sequedad.
El cuero cabelludo también merece atención
La dermatóloga Paloma Cornejo explica que cada vez menos personas utilizan fragancias directamente sobre el pelo, pero también recuerda que el cuero cabelludo puede volverse más sensible por distintos factores, como la edad, la exposición solar o algunos tratamientos capilares. Por ese motivo, aconseja evitar aplicar perfumes convencionales sobre la raíz, proteger el cuero cabelludo del sol cuando existe poca densidad capilar y aclarar siempre el cabello después del baño en la piscina para eliminar los restos de cloro.













