Cada verano aparece la misma sensación. Te lavas el pelo por la mañana y, unas horas después, la raíz pierde volumen, el flequillo se pega a la frente y la melena adquiere ese aspecto graso que suele asociarse a varios días sin champú. La escena es tan habitual que muchas personas la atribuyen al calor sin darle más vueltas. Sin embargo, detrás de ese cambio existe una explicación biológica muy concreta.
Por qué sientes tu pelo más graso en verano
La clave está más en la piel que en el propio cabello. Vladislav Tkachev, tricólogo y endocrinólogo de DSD de Luxe, firma especializada en cuidado capilar, explica que durante los meses cálidos aumenta la actividad de las glándulas sebáceas y sudoríparas del cuero cabelludo. Como consecuencia, la piel produce más grasa y más sudor, dos factores que modifican el aspecto de la melena casi desde la raíz.
La mayoría de las personas presta toda la atención al cabello, cuando gran parte de la salud capilar depende del estado de la piel sobre la que crece. "El cuero cabelludo actúa como base del cabello: su hidratación, microcirculación y equilibrio del microbioma determinan el crecimiento, la fuerza y el brillo del pelo", explica Tkachev.
Durante el verano, ese equilibrio cambia. El especialista señala que "la microflora se multiplica con mayor intensidad" y que la actividad de las glándulas sebáceas también aumenta. Además, el calor y la sudoración alteran el microbioma del cuero cabelludo, un factor que influye directamente en su salud y en la producción de sebo. A esta ecuación se le suma que según el experto, durante la estación cálida el pH del cuero cabelludo también desciende y ciertas alteraciones cutáneas como dermatitis seborreica, foliculitis o brotes de acné en la línea capilar pueden agravarse.
El error que empeora la grasa del cabello
Cuando la raíz comienza a verse más grasa, muchas personas reaccionan de forma impulsiva. Algunas multiplican los lavados. Otras intentan espaciar al máximo el uso del champú con la esperanza de equilibrar la producción de sebo. Tkachev advierte que ambos extremos suelen complicar la situación.
"El error más común es lavar el cabello en exceso o usar champús muy agresivos", explica. Según el especialista, esta práctica altera el manto hidrolipídico que protege el cuero cabelludo y favorece un aumento posterior de la producción de sebo. En el lado opuesto aparece otro hábito muy extendido. Acumular grasa durante demasiados días favorece la oxidación del sebo, altera el equilibrio del microbioma y aumenta la inflamación cutánea.
Durante los meses de calor, el especialista considera razonable aumentar la frecuencia de lavado cuando el cuero cabelludo lo necesita, pero es clave que utilicemos fórmulas respetuosas capaces de eliminar el exceso de grasa sin alterar la barrera protectora de la piel.
Sol, cloro y sal: el otro problema del verano
La grasa constituye solo una parte de la historia. Mientras el cuero cabelludo produce más sebo, la fibra capilar atraviesa el proceso contrario. "La radiación UV provoca oxidación que daña la queratina y los pigmentos del cabello", explica Tkachev. El especialista añade que "la exposición a cloro, sal y viento aumenta la deshidratación y debilita la fibra capilar". Por eso muchas melenas muestran una combinación curiosa durante los meses de verano: raíces grasas y puntas secas al mismo tiempo.
El cabello pierde agua, se vuelve más áspero al tacto y adquiere una mayor tendencia a la rotura. La exposición continuada al sol también afecta al brillo y al color, especialmente en cabellos teñidos o con mechas.
El paso de la rutina que marca la diferencia
Entre todas las recomendaciones, el especialista se queda con la hidratación profunda y señala que "es imprescindible y la mayoría lo ignora". Mascarillas, bálsamos o tratamientos acondicionadores ayudan a retener agua dentro de la fibra y refuerzan la estructura del cabello frente a las agresiones propias de esta época del año. Los productos sin aclarado también ganan protagonismo durante el verano, ya que ayudan a crear una barrera protectora frente al sol, el cloro y la sal.
El tricólogo también recomienda prestar atención a los ingredientes. "Es recomendable añadir antioxidantes y niacinamida a los productos cosméticos que se aplican sobre el cuero cabelludo", explica. Ambos activos ayudan a mantener el equilibrio cutáneo durante los meses de calor y cada vez forman parte de más fórmulas destinadas a controlar la grasa sin alterar la salud de la piel. También habla de "componentes seborreguladores, como azufre, zinc o ácido salicílico" en lociones y tónicos para el cuero cabelludo e incluso "se pueden utilizar exfoliantes suaves a base de ácidos frutales".
Junto a la hidratación, el especialista recuerda lo importante que es proteger el cabello del sol con gorros o sombreros y reducir el uso de herramientas térmicas siempre que sea posible. Parecen tonterías, pero ayudan mucho.












