El tartán siempre ha sido un clásico de los meses fríos, vinculado al estilo preppy, los tejidos británicos y la elegancia effortless. Sin embargo, en 2026 su lugar no está únicamente en blazers o bufandas: el nuevo espacio donde triunfa este estampado es la manicura. Las plaid nails, también llamadas tartan nails, han dado el salto definitivo y se han convertido en el nail art más viral y versionado de la temporada. Lo mejor: no hay una única forma de llevarlas. Desde Kylie Jenner hasta las cuentas de uñas más potentes de las redes, este diseño conquista por su capacidad de transformación.
'Plaid nails': de la manicura 'jelly' a los tonos pastel
La propuesta que detonó todo fue la de Kylie Jenner, con una manicura plaid en tonos tierra, ligeramente translúcida y con efecto jelly, firmada por @nailsbyzola. La reinterpretación, compartida por las cuentas oficiales de OPI Spain y Manucurist, confirma la dirección que marcará el año: tartán con capas sutiles, mezcla de tonos y un acabado glossy que simula vidrio. Trabajada con GelColor, la línea profesional de la firma, esta técnica permite una precisión milimétrica y colores modulables de gran duración.
Junto a esta versión sofisticada, han aparecido otras igual de interesantes. Algunas artistas apuestan por una manicura tartán multicolor en clave pastel, combinando líneas rojas, lilas, verdes y mostaza sobre base nude y decoradas con microperlas. Una forma de llevar el diseño al extremo más pop, divertido y primaveral.
Las 'plaid nails' como accesorio 'preppy'
Lo que hace únicas a las plaid nails no es solo su estética, sino su capacidad de integrarse en cualquier look como si fueran un accesorio más. Funcionan como prolongación visual de una camisa de cuadros, un bolso o incluso un anillo en color contrastado. Las propuestas más virales incluyen combinaciones exactas con prendas del mismo estampado, logrando una armonía que eleva el estilismo general.
Hay versiones sobrias, como la manicura marrón chocolate con líneas blancas que se mimetiza con tonos tierra, y otras ultra clásicas, como el tartán rojo escocés con negro y blanco que nunca pasa de moda. También las hay en clave denim: sobre fondos grisáceos o azulados con trazos granates y blancos, o en gamas de verdes esmeralda que combinan con joyería en el mismo tono.
Otras propuestas juegan con el acabado jelly para aportar profundidad: superposición de verdes, burdeos y nude en transparencias que generan un efecto óptico interesante sin renunciar a la geometría del plaid.
Minimalismo, 'color block' y fantasía: el tartán se adapta a todo
Una de las razones del éxito de esta tendencia es su versatilidad. La estructura del diseño tartán permite crear versiones minimalistas con solo dos tonos y espacio negativo, otras con capas metálicas, y también opciones complejas que parecen obras gráficas. La estética puede ser punk, preppy, artística o completamente naive, según los colores y acabados elegidos.
El verdadero poder de las plaid nails está en su capacidad de transformación. Funcionan en uñas cortas y largas, sobre bases intensas o totalmente nude, en acabados mate, jelly o brillantes como cristal. Lo que parecía un estampado limitado se ha convertido en un lienzo camaleónico para explorar estilo sin sacrificar elegancia.
Entre las versiones que hemos visto, además de las que rinden homenaje al tartán escocés más puro (con ese aire rebelde y británico que nunca pasa de moda), hay otras más gráficas, donde los rombos cruzados en tonos violetas elevan la estructura sin perder el pulso preppy.
También hay propuestas que reinterpretan directamente el icónico estampado de Burberry, jugando con beige, azul marino y granate sobre una base limpia.
Y una versión sutil sobre bases translúcidas que apenas se ven pero cambian por completo la lectura de la mano.
Aunque su ADN sea tradicionalmente invernal, el tartán ha dejado de entender de estaciones. En primavera se vuelve ligero: coral, lavanda, menta. En verano se llena de neón, de líneas blancas sobre fondo casi invisible. Y cuando bajan las temperaturas, regresa con fuerza: tonos cálidos, efecto tela, mate aterciopelado.














