Una deliberación a puerta cerrada y un fallo histórico para los descendientes del último rey de los helenos. El Consejo de Estado griego ha ratificado que a diez miembros de la antigua familia real les pertenece la ciudadanía griega después de que fuera aceptado el apellido De Grèce. Una decisión que otorga a Pablo de Grecia y a lo suyos todos los privilegios y obligaciones previstos por la República Helénica y la Constitución, incluido el derecho a votar y a ser elegidos. Esta decisión, que ya fue aprobada y luego paralizada, es una victoria que comenzó el príncipe heredero tras el fallecimiento de su padre, el rey Constatino de Grecia.
Fu en diciembre de 2024 cuando, el Periódico de Gobierno griego, equivalente al Boletín Oficial del Estado, anunció que los cinco hijos del rey Constantino —Alexia, Pablo, Nicolás, Teodora y Philippos —, junto con los cinco nietos que son hijos del primogénito, fruto del matrimonio de los príncipes Pablo y Marie-Chantal de Grecia —María-Olimpia, Constantino-Alexios, Aquiles-Andreas, Odiseo-Kimonas y Arístides-Stavros—, habían obtenido la ciudadanía helena. Sin embargo, seis meses después el profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Atenas, Panagiotis Lazaratos, interpuso una demanda cuestionando las decisiones del Ministerio del Interior y del registro municipal de Atenas. El profesor sostenía, entre otros argumentos, que el uso del adjetivo "De Grèce" como apellido es contrario al artículo 4, párrafo 7 de la Constitución helena, que estipula que "no se conceden ni se reconocen títulos de nobleza o distinción a los ciudadanos griegos".
El tema del apellido es una cuestión clave, ya que que para obtener la ciudadanía helena la antigua Familia Real griega tenía que cumplir tres requisitos indispensables: reconocer la Constitución y el sistema parlamentario que la creó; dejar constancia a la renuncia de cualquier reclamación relacionada con el ejercicio pasado de cargos públicos o la posesión de cualquier título; y la elección del apellido con el que inscribirse en el Registro Civil de Atenas. A pesar de sus reticencias a la hora de escoger un apellido, algo de lo que carecen los miembros de la realeza de forma tradicional y que deriva de la propia historia de su dinastía, escogieron ese "De Grèce" (de Grecia, en francés y con acento grave)", que ya había llevado el difunto, Miguel De Grèce, el único miembro de la antigua familia real que permaneció en Grecia, donde vivió hasta su muerte. No obstante, según el citado constitucionalista, varias disposiciones imponen restricciones a la elección del apellido, el cual debe seguir el principio de continuidad familiar, teniendo en cuenta que el apellido es un elemento de la personalidad del individuo, pero su adquisición u otro cambio no está sujeto a la voluntad privada, sino que es de interés para el orden público.
Este debate, en manos en manos del Gobierno heleno, queda zanjado en este fallo histórico. El Consejo de Estado -el máximo órgano de la jurisdicción administrativa en Grecia- ha dado luz verde oficial al uso del apellido "De Grèce" en documentos civiles, como documentos de identidad, pasaportes o certificados de matrimonio. La resolución afecta directamente a Pablo de Grecia y a otros nueve miembros de la dinastía, consolidando jurídicamente una identidad que perdieron con el exilio y la posterior abolición de la monarquía en 1974.
La historia de una familia sin apellidos
Para entender el pulso que ha mantenido la antigua Familia Real griega con el Estado heleno hay que remontarse a los orígenes: Jorge I, coronado rey de los helenos el 31 de octubre de 1863 como el primero de su dinastía, era el segundo hijo varón del rey Christian IX de Dinamarca, al que llaman el "abuelo de Europa". Es por esa estirpe danesa que se podría pensar que a la Familia Real griega le corresponderían los apellidos de la Casa Glücksburg de la que derivan, Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, sin embargo, ningún rey de los helenos usó nunca este apellido y fue la propia reina Sofía, que nació como princesa de Grecia y Dinamarca, la que explicó los motivos: "Desde Jorge I, la Familia Real griega se apellida Grecia. Todo eso de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg... ¡fuera, fuera! El rey Jorge los abolió. Ya no son apellidos: son solo lugares de origen, alemanes y daneses. Mi apellido es Grecia. Y punto".
El debate, que para la reina Sofía parece lejano como reina de España, sí afectó a su hermano, el rey Constantino de Grecia, y a sus cinco hijos, puesto que en virtud a una legislación que se aprobó en 1994, si querían la ciudadanía griega tenían que acudir al Registro Civil de Atenas con un apellido. En su propia web oficial, la Familia Real griega expone lo que ya contó la reina Sofía hace treinta años, que los descendientes de Jorge I nunca usaron el Glücksburg, una pequeña ciudad costera de Schleswig, Alemania, como apellido. Es más, recuerdan que este debate se abrió de forma intencional con un objetivo político, en concreto el de forzar la entrada de Grecia en la Primera Guerra Mundial: "El nombre Glücksburg se utilizó por primera vez en Grecia como parte de la propaganda británica para destacar las raíces alemanas de la dinastía del rey Constantino I, que quería mantener la neutralidad en ese momento y evitar que Grecia entrara en la Primera Guerra Mundial junto a las fuerzas británicas".










