Hay miles de preguntas que te haces al quedarte embarazada y, más aún, cuando la fecha del parto se acerca. Pero hay una de ellas que te aseguro te vas a hacer un mes antes (más o menos) y para la que empezamos a llamar a todas nuestras amigas que han sido mamás: la bolsa para el hospital.
Y es que, en realidad, los expertos recomiendan tenerla preparada unas cuantas semanas antes de la fecha probable de parto o, al menos, tener muy claro ese checklist inicial, porque, en el 95% de los casos, ninguna madre da a luz en la fecha establecida. Ahora bien, casi ninguna lo conseguimos. Yo soy de las personas más previsoras del mundo (si me voy de viaje, hago la maleta una semana antes) y, las dos veces que me he tenido que poner manos a la obra han sido apenas con diez días de antelación. La culpa de ello, sobre todo, el no saber qué meter en la bolsa y qué es, en realidad, prescindible.
Un par de pijamas ¿o mejor tres? Un número desorbitado de bodies, calcetines, algún gorrito por si acaso (¿quizás dos?), un arrullo, etc. Al final, acabas creando una lista infinita a la que no sabes ponerle punto y final. Pero ni con lo que llevar para tu bebé ni con lo que debes incluir para ti, que también vas a pasar, al menos, un par de días allí.
A continuación, te cuento qué meter en la bolsa del hospital para tu bebé y para ti, sin quedarte corta ni tampoco pasarte, según mi experiencia, con esenciales prácticos que vas a utilizar y que van a hacer que todo sea mucho más cómodo.
Los esenciales que llevar en la bolsa de hospital para el nacimiento de un bebé
8 Esenciales para la bolsa del hospital del bebé
Aunque tengamos muchas ganas de estrenar todo el armario que le hemos preparado a nuestro bebé, en realidad, para el hospital, no necesitamos una maleta enorme. Prendas básicas y, sobre todo, prácticas con aperturas cómodas. Cuando di a luz a mi segundo bebé, tuve que pedirle a alguien que me trajese ropa completamente diferente a lo que yo había llevado, precisamente, por cómo se abrían las prendas. Y tenlo todo por duplicado.
- Bodies: son las prendas que más vas a usar con el bebé. Es importante tener alrededor de 7 bodis, de diferentes tallas (nadie sabe el tamaño de tu bebé hasta que lo veas por primera vez), con corchetes laterales, delanteros y en la entrepierna, para facilitar el cambio de pañal.
- Pijamas y peleles: suelen ser prendas cómodas para él y fáciles de poner-quitar para tí. De nuevo, es recomendable tener unos 5 pijamas y unos 5 peleles de varias tallas, para ir cubierta al hospital y en los días posteriores en casa. Su grosor, dependerá, de la estación del año, por supuesto, pero prioriza el algodón.
- Un par de gorritos: es algo indispensable que bajará contigo al paritorio, porque los recién nacidos pierden mucho calor por la cabeza y, cuando salen, se encuentran con el mundo de lleno. Yo, la primera vez, solo llevé uno y, claro, imagínate cómo puede salir del paritorio, como para ponérselo después en la habitación. Lo ideal es que también sean de algodón.
- Patucos o calcetines: si hace mucho frío, te recomiendo llevar unos cuantos pares de calcetines o patucos (según te gusten más unos que otros), sobre todo, para conseguir mantener la temperatura del cuerpo bien regulada y que sus extremidades inferiores no queden demasiado frías. Así como las manoplas, en realidad, no son muy recomendables, los patucos no están de más.
- Muselinas: el inicio de la lactancia es complicado, tanto para el bebé como para la mamá. Es muy probable que tu pequeño eche una pequeña cantidad de leche cuando realice cada toma, por lo que es importante contar con este tipo de elementos. Llévate varias muselinas, lo más suave posibles y de varios tamaños. Créeme, las vas a utilizar muchísimo.
- Una manta o arrullo: son un básico muy útil aunque, no te obsesiones por si tu bebé pasa frío y tampoco lo abrigues en exceso, puede ser contraproducente. Un truco para decidirte por uno u otro objeto, ya en el hospital, es tocar la nariz de tu bebé: si está fría, necesita más abrigo; si no lo está y, además, suda por la nuca, quizás debas quitarle un poco de ropa. Ten en cuenta que, en la mayoría del tiempo, vas a estar haciendo piel con piel.
- Primera puesta: aunque hay muchos padres que deciden no llevarlo ya, siempre se ha incluido un conjunto de paseo que se convierta en la ropa de la primera vez que sale del hospital. Una prenda que se estrena en ese momento y que debe ser adecuada, sobre todo, a la climatología presente ese día. Ten en cuenta que tu pequeño bebé no ha estado nunca en el mundo exterior, con tanta luz, viento, etc.
- Un neceser repleto de básicos: en este caso, lo que incluyas va a depender mucho de si has decidido dar a luz en un hospital público o en un hospital privado, pues en el público sí te suelen dar todo lo necesario. Incluye un paquete de pañales de recién nacido (talla 0, aunque puede haber mucha diferente de tamaño entre uno bebé y otro), un paquete de toallitas húmedas para pieles sensibles (el meconio puede ser especialmente complicado de limpiar) y, aunque esto sí que lo suele proporcionar el hospital, unas gasas para el cuidado del ombligo .
8 Esenciales para la bolsa del hospital de mamá
Aunque cuando piensas en la bolsa de hospital, lo primero que haces es organizar todo lo de tu bebé, no te puedes olvidar de ti. Es importante que te sientas cómoda y con todo lo necesario para estar a gusto en estos dos o tres primeros días. Por eso, no dudes en llevar esa vela aromática que tanto te relaja o esa crema hidratante que te hace sentirte bien. Así que, por mucho que sigas esta lista que voy a recomendarte, tu bolsa es muy personal.
- Documentación y electrónica: llevar contigo todos los informes que has ido archivando durante el embarazo y que tu médico te ha recomendado es muy importante, así como si has confeccionado un plan de parto personalizado. Junto a ello, tu teléfono móvil y tu cargador. Tampoco vas a tener tiempo de ponerte a leer, así que, con esto, tienes suficiente. Quítatelo cuanto antes de la cabeza y prepáralo.
- Camisones de maternidad: la ropa que lleves al hospital debe ser muy cómoda y, pensada, si así es tu elección, para la lactancia. Busca tejidos suaves, prioriza el algodón y las aberturas estratégicas en las prendas. Por eso, aunque yo di a luz en invierno (y también en verano), siempre he preferido los camisones con botonadura en el pecho. Para salir del hospital, no te lleves la ropa de siempre, porque es casi imposible que hayas vuelto a tu talla, sino que sigue con las prendas que hayas estado utilizando los últimos meses de embarazo, holgadas o muy elásticas. Y, si como yo, eres friolera, una chaqueta y unas zapatillas de andar por casa o calcetines abrigados. En los hospitales hace mucho frío.
- Ropa interior con bragas de talle alto y sujetadores de lactancia: la ropa interior sí que cambia bastante, porque los sujetadores deben estar preparados para la lactancia materna (aunque la leche tarde un par de días en subir) y las bragas siempre de algodón para evitar infecciones y de talle alto, para no molestar en caso de que haya puntos o tengas aún dolor. Si lo prefieres, también puedes utilizar las desechables.
- Neceser con tus básicos: tu cepillo de dientes, tu peine de referencia, gel y champú para darte una ducha en cuanto la necesites y los productos cosméticos con los que tú te sientas bien y sean básicos para ti. Aquí incluye, sin duda, compresas desechables de algodón postparto, mucho más grandes de lo normal y perfectas para evitar posibles infecciones.
- Botella de agua reutilizable: la lactancia da mucha (muchísima) sed y agradecerás tener a tu lado una botella de gran formato que llevarte de un lado a otro de la habitación.























