Al igual que la piel, nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestra actitud ante el mundo también cambian con la llegada de la menopausia y la perimenopausia. Y eso se refleja en nuestra forma de vestir. No solo porque dejemos de vernos favorecidas con determinadas prendas o siluetas, sino porque ahora queremos vestir con intención, reafirmar nuestro estilo propio y usar las prendas a nuestro favor.
Para ello, es clave invertir en piezas y tejidos de calidad que nos ayuden a crear un fondo de armario versátil con el que sentirnos comodísimas y seguras de nosostras mismas. Y, por qué no, que nos ayude a expresar nuestra personalidad.
Pero, aunque cada mujer es única, hay determinados trucos que te van a poner mucho más fácil seleccionar las prendas y crear esos looks que más te favorecen. Es por eso que me he puesto en contacto con Sheila Picher, estilista y asesora de imagen, quien me ha dado sus conejos de experta para vestir bien a partir de los 50. Y, por supuesto, los voy a compartir contigo.
A partir de los 45, las mujeres vivimos una transformación que nos invita a mudar la piel, dejar atrás lo que ya no nos define y mostrar una versión más auténtica y poderosa. Por eso, en ¡HOLA! Shopping nace The Second Skin, una serie de contenidos que celebra esta etapa, rompe tabúes y acompaña con inspiración, información y nuevas miradas para vivirla con confianza.
4 Trucos de estilista para vestir bien a partir de los 50
1- Apuesta por tejidos con calidad y caída
Soy una fiel defensora de que la elegancia está totalmente ligada a la comodidad. Cuando una mujer se siente cómoda se mueve con seguridad y naturalidad, y eso se percibe inmediatamente. Y aquí el tejido es el que marca la diferencia. Mi consejo es buscar materiales con cierta estructura pero con movimiento: crepé, lana fría, algodón premium, seda lavada... Evitaría tejidos excesivamente finos que marquen de más o que sean demasiado rígidos y aporten dureza.
2- Que tu fondo de armario armario sea coherente con tu estilo personal
Creo que vestir bien a los 50 implica depurar el estilo personal. De hecho, es el momento perfecto para reflexionar sobre él y decidir qué quieres comunicar con tu imagen en este momento. Se trata de vestir desde el autoconocimiento más que de experimentar para encajar. Para ello es fundamental revisar básicos y actualizar cortes: un jean recto o ligeramente ‘wide leg’ en lugar de uno demasiado ajustado, un trench clásico de líneas limpias, una camisa blanca con ‘cuerpo’... Apuesta por prendas con buena construcción y un patronaje impecable ya que te van a estilizar mucho más que cualquier moda pasajera.
3- No te vuelvas invisible: aprende a usar el color
Si no lo has hecho antes, es el momento perfecto para conocer tu colorimetría y saber qué colores te van a hacer brillar de forma natural. Y, una vez lo sepas, usa el color sin miedo. Hazte con una rueda o círculo cromático y aprende a hacer combinaciones: de colores análogos, colores complementarios, monocromáticos... El color rejuvenece cuando se usa estratégicamente. Un tip fácil para verte más guapa es vestir en un solo tono o variaciones de un mismo color: estiliza la silueta de manera inmediata y es muy sofisticado. Por ejemplo, combinar pantalón, blazer y accesorios en distintos tonos de azul aporta armonía y facilita combinar prendas.
4- Accesorios que eleven el conjunto
Usa todos los complementos como aliados: collares, bolsos, capas, broches, sombreros... Un look más plano puede transformarse totalmente con los accesorios adecuados: un cinturón de calidad, unos pendientes que sean más protagonistas o un bolso con un contraste de color bien elegido pueden marcar la diferencia.
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