Están llamados a asumir un legado inmenso. El de su padre, Lord Norman Foster, considerado uno de los arquitectos más prestigiosos de todos los tiempos, y el de su madre, Lady Elena Foster, editora, curadora y una de las mecenas de arte más influyentes. Paola y Eduardo Foster crecieron entre aviones, viajes —los que tantas veces marcaban la agenda de su padre— y descubriendo el mundo, así que la pasión por la cultura y por la construcción quedó grabada a fuego.
Sobre todo, en Paola, la hija mayor, que decidió seguir sus pasos, casi literalmente. Hace unos meses terminó su máster en la Escuela de Arquitectura de Yale, después de estudiar Historia del Arte y Teoría Arquitectónica en Harvard. En la primera entrevista que concedió, a la revista Forbes, recordaba que su primer contacto con la arquitectura -o, al menos, cuando descubrió ese mundo- fue en un viaje a Berlín, cuando apenas tenía cinco años. "No creo que en ese momento comprendiera mucho sobre el significado del Reichstag como edificio", pero sí esa "sensación" que tuvo al ascender alrededor de la cúpula cristalina "y poder ver la ciudad a mi alrededor".
Aunque, en aquella charla, confesaba ser consciente del 'peso' que podría tener el apellido, decía que "si acaso, las presiones y expectativas son las que yo misma me impongo". Después de trabajar para varias instituciones culturales -como la Royal Academy of Arts, Sotheby’s, la Whitechapel Gallery y la Colección Peggy Guggenheim-, ahora se encuentra en Foster + Partners —el estudio global de arquitectura, urbanismo, ingeniería y diseño que levantó Lord Norman Foster—, además de ser miembro del jurado del premio The Plan Award y del comité de Future Contemporaries de la Serpentine de Londres.
Su hermano pequeño, Eduardo, tampoco se quedó atrás, aunque él se dedica a dirigir estrategias de rehabilitación, promoción e inversión en ThamesBank Properties, una promotora e inversora especializada en edificios emblemáticos de Londres. Estudió en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York (NYU) y en la Bartlett School of Planning de la UCL, y, después, se sumergió en Related Properties, SHVO, CityLife (de Generali Real Estate) y Colliers International.
Ninguno de los dos ha llegado a la treintena, pero su futuro ya se augura brillante, siguiendo, de alguna forma, la estela de su apellido.
Salida en familia
Tras su estelar aparición en Bilbao, donde, hace unas semanas, se mostraba la ampliación del Museo de Bellas Artes que Lord Norman Foster ha diseñado junto a Luis María Uriarte, con quien creó Agravitas, una galería acristalada que flota sobre los edificios originales, ahora, los encontrábamos en Londres, disfrutando de un almuerzo en uno de los barrios más exclusivos de la ciudad del Támesis, Mayfair.
Lady Elena, de hecho, llevaba las mismas -e impactantes- gafas con las que conquistó a los bilbaínos, aunque, en esta ocasión, optó por un look menos setentero, pero igual de estiloso. Un conjunto dos piezas de pantalón y camisa, y una blazer con un llamativo detalle amarillo.
Paola, por su parte, apostó por otro más casual, aunque llamaba la atención la bolsa que llevaba: una de Daunt Books, una famosa librería londinense especializada en libros de viajes. Un detalle que deja al descubierto que, aunque su universo es el de la arquitectura, comparte con su madre su pasión por los libros. Al fin y al cabo, Lady Elena -que fundó la editorial Ivory Press, que este mismo año celebraba tres décadas de historia- tiene una misión, como destacaba en El País: "Quiero más gente joven que ame los libros". Y a juzgar por las fotografías, desde luego, en casa, lo ha conseguido con creces.







