La vida de Bruno Bergonzini dio un giro radical hace más de dos décadas, cuando tenía tan solo 25 años y recibió un diagnóstico que cambiaría para siempre su futuro: esclerosis múltiple. El actor catalán, que había desarrollado una prometedora carrera en televisión y cine, atraviesa ahora una situación especialmente complicada, marcada no solo por el avance de la enfermedad, sino también por las dificultades para encontrar una vivienda adaptada a sus necesidades. A su lado está su madre, Teresa Cuartero, de 82 años, que se ha convertido en su principal apoyo y que ha lanzado un llamamiento desesperado para encontrar un piso en el que ambos puedan vivir juntos.
"Estamos desesperados y preocupados con la situación", reconoce Teresa, que está haciendo todo lo posible para encontrar una solución antes de que se agote el plazo del que disponen. La familia necesita una vivienda en Barcelona o Badalona que reúna unas condiciones básicas de accesibilidad para que Bruno pueda beneficiarse de la ayuda domiciliaria que le han concedido. Mientras tanto, el actor vive en una residencia de mayores, una situación que le está pasando factura emocionalmente y que supone, además, un importante esfuerzo económico para su familia.
El diagnóstico que cambió la vida de Bruno Bergonzini cuando tenía 25 años
La historia de Bruno con la enfermedad comenzó en 2003. Por aquel entonces, el intérprete ya había participado en producciones conocidas como Poblenou y Al salir de clase, además de películas como El mar y Soldados de Salamina. Su carrera estaba en un buen momento, pero los primeros síntomas comenzaron a despertar la preocupación de su entorno.
"Se le dormía el brazo, la mano y se sentía muy cansado", recuerda su madre. Después de sufrir un golpe contra una palmera mientras jugaba al fútbol y perder el conocimiento, fue trasladado al hospital, donde finalmente recibió el diagnóstico de esclerosis múltiple.
"Fue un cambio total. Era un actor muy deseado y cotizado", explica Teresa, que ha vivido junto a su hijo la progresión de una enfermedad que ha ido limitando cada vez más su autonomía. En 2022, Bruno se despidió de los escenarios con una obra de teatro. Desde hace tres años no puede caminar, utiliza una silla de ruedas y tiene dificultades de movilidad, habla y visión, según relata su madre.
En los últimos meses, la situación ha dado un nuevo giro tras el reconocimiento de un grado de discapacidad III+ y la concesión de una ayuda domiciliaria durante las 24 horas del día, todos los días del año. Sin embargo, para poder beneficiarse de este recurso, Bruno necesita vivir en una vivienda que reúna las condiciones adecuadas.
"Mamá, llévame a casa", el doloroso mensaje del actor
Actualmente, Bruno lleva ocho meses en una residencia de mayores de Badalona. Su madre explica que la decisión de ingresar allí fue una solución temporal mientras encontraban una vivienda en la que pudieran instalarse juntos. Sin embargo, el tiempo pasa y la búsqueda continúa sin dar resultados.
"Cada día, al volver de pasear, me dice: Mamá, llévame a casa", cuenta Teresa con preocupación. Unas palabras que reflejan el impacto emocional que está teniendo esta situación en el actor, que, según su madre, se encuentra deprimido.
La estancia en la residencia también representa una carga económica considerable. La familia paga 3.224 euros mensuales, una cantidad que, con los gastos adicionales, puede alcanzar los 4.000 euros. Una situación difícil de sostener mientras siguen buscando un hogar en el que Bruno pueda recibir los cuidados que necesita y recuperar, en la medida de lo posible, la vida junto a su madre.
Una vivienda accesible y un alquiler de 1.500 euros, su petición desesperada
La búsqueda se ha convertido en una auténtica carrera contrarreloj. Teresa busca un piso de dos habitaciones, con ducha y situado en una planta baja o en un edificio con ascensor. Su presupuesto máximo es de 1.500 euros al mes y la zona en la que necesitan vivir es Barcelona o Badalona. "Cada día, y por salud mental, solo escojo 50 pisos", explica. A pesar del esfuerzo, las respuestas positivas apenas llegan. Según relata, muchos anuncios corresponden a alquileres de temporada, otros no son fiables y en numerosas ocasiones ni siquiera obtiene respuesta. Hasta ahora, solo ha conseguido visitar tres viviendas.
La madre del actor asegura que en ocasiones los descartan por su edad y por la discapacidad de su hijo. "La frase -No tienen el perfil. No pasa la criba- se repite una y otra vez", lamenta. A esta dificultad se suma el temor a posibles estafas, después de haber tenido que extremar las precauciones durante la búsqueda.
La preocupación de una madre que teme no llegar a tiempo
A sus 82 años, Teresa continúa luchando para encontrar una solución, aunque reconoce que la situación está afectando también a su salud. Su médico le ha advertido de que necesita reposo por sus problemas cardíacos, una preocupación añadida para una mujer que siente que no puede permitirse dejar de buscar. "Me da miedo que me pase algo antes de solucionar la vida de mi hijo", confiesa. Su petición no es otra que encontrar a alguien que confíe en ellos y les permita acceder a una vivienda adecuada. "No quiero ir de víctima. Solo quiero una solución, una ayuda, que alguien confíe y nos alquile un piso", insiste.
Bruno y su madre necesitan encontrar un hogar en los próximos dos meses para no perder la ayuda concedida. Por eso, Teresa sigue llamando a todas las puertas, con la esperanza de que su llamamiento llegue a alguien dispuesto a ofrecerles una oportunidad. "Lo estoy intentando todo, pero hay momentos muy desmoralizantes", admite. Una búsqueda que va mucho más allá de encontrar un piso: para ambos, significa la posibilidad de volver a estar juntos y afrontar esta etapa con la tranquilidad y los cuidados que necesitan.







