La discreción es su máxima y, por eso, solo solemos verla en las grandes ocasiones, como el bautizo de la princesa Élisabeth de Orleans. María Paloma de Borbón-Dos Sicilias y Orleans, archiduquesa de Austria, tenía un importante papel que cumplir en el bautizo de la pequeña. Había sido elegida como una de sus madrinas, junto a Candy Kern -hija del recordado diseñador Otto Kern-, así que no podía faltar a la cita, que tomó por escenario la Capilla de la Misericordia, en el corazón del Principado de Mónaco.
Durante la ceremonia, se mostró muy emocionada, sosteniendo en brazos a la bebé, que nació el pasado mes de abril, en brazos. Al fin y al cabo, su primo Carlos Felipe de Orleans, padre de Élisabeth, le ha encomendado una función espiritual en su vida. Como él mismo nos confesaba en una reciente entrevista, habían escogido a los mejores padrinos. "Todos ellos son muy queridos para nosotros, y sabemos que estarán presentes en la vida de Élisabeth siempre. Se tomaron su compromiso muy en serio, y se notaba".
María Paloma confió en el que ha sido su ‘color’ favorito en los últimos actos, el rojo, y acertó. Llevó un elegante dos piezas -de la misma tonalidad-, pantalón y blusa fluida que llevaba una llamativa rosa en el centro, y, como accesorio estrella, un collar largo de perlas.
Dos linajes
Es la segunda de los cinco hijos de Ana de Orléans, princesa de Francia, y el recordado don Carlos de Borbón-Dos Sicilias -fallecido en 2015-, quien fuera duque de Calabria -título que hoy ostenta su hijo don Pedro-. Confidente y leal amigo del rey Juan Carlos, que lo distinguió como infante de España en 1994, llegó a ocupar el primer puesto en la línea de sucesión al trono después de los descendientes de don Juan Carlos y doña Sofía.
María Paloma nació en Madrid, al igual que sus hermanos, Cristina, Pedro, Inés y Victoria; y siempre se ha mantenido en un discreto segundo plano. Quizá porque eso fue lo que vio en casa. “Nuestra vida es muy sencilla, no tiene gran interés; si hoy nos hacen un reportaje, mañana será igual y contaremos las mismas cosas”, solía decir su madre, como recogía en uno de sus libros el escritor e historiador Juan Balansó.
El 12 de julio de 1996, la princesa saltó al primer plano, al dar el ‘sí, quiero’ al archiduque Simeón de Austria, hijo del archiduque Rodolfo de Austria, y nieto de Carlos I de Austria.
Una boda aristocrática que se celebró en la finca familiar ‘La Toledana’, situada en Retuerta del Bullaque (Ciudad Real) -escenario de otros enlaces de la familia-, y que contó con la asistencia de la Familia Real española -dado que, como contábamos en líneas anteriores, no sólo estaban unidos por lazos de sangre-.
Para la cita, María Paloma sacó una de las piezas más espectaculares del joyero, la tiara de botones de diamantes que perteneció a María Cristina de Austria; y el espectacular velo que la princesa Ana llevó a su enlace en 1965.
En la actualidad, vive junto a su marido en el Principado de Liechtenstein, y tienen cinco hijos: Johannes, Ludwig, Carlota, Philip e Isabel, que se convirtió en una de las protagonistas del pasado verano.
La joven se casó con Carlos de Palacio Gaytán de Ayala en un enlace que reunió a toda la alta sociedad europea en Viena. Desde los reyes Felipe y Matilde de Bélgica junto a sus hijos, la princesa Elisabeth y el príncipe Gabriel, a Mirko Sajonia-Coburgo -con su prometida, Marta Embid-.







