La familia de Emilio Aragón tiene una nueva boda a la vista. Macarena, la hija mediana del productor y Aruca Fernández-Vega, acaba de anunciar que se casa con Fran Utrera Antón, su pareja desde hace algo más de dos años. La pedida tuvo lugar el 19 de septiembre en la playa de Chamoso, en A Coruña, donde el empresario sorprendió a su novia con una romántica declaración frente al mar, escribiendo la gran pregunta sobre la arena. Días después de compartir la feliz noticia, la recién prometida reconocía estar viviendo un momento muy especial y agradecía todas las muestras de cariño recibidas.
A sus 38 años, Macarena ha desarrollado su trayectoria profesional en el mundo de la moda. Estudió en Madrid y Milán, ha trabajado como estilista y directora creativa y puso en marcha su propia firma de accesorios. Es la segunda de los tres hijos de Emilio Aragón y Aruca.
Icíar (41), conocida familiarmente como Ichi, es la mayor, y Nacho (31) es el pequeño. Los tres mantienen una relación muy estrecha y han conservado una de las tradiciones que aprendieron de sus padres desde niños: reunirse siempre que pueden para disfrutar en familia.
Con su compromiso, Macarena seguirá los pasos de sus dos hermanos, que ya han pasado por el altar. La boda más reciente fue la de Nacho Aragón y Bea Gimeno, celebrada en Mallorca en septiembre de 2024. Para recordar la de Icíar y Hugo Rodríguez de Prada hay que remontarse doce años más, hasta el verano de 2012.
Nacho Aragón y Bea Gimeno, una gran celebración en Mallorca
El menor de los tres hermanos es empresario, uno de los fundadores de Neutrale, firma de moda que puso en marcha junto a dos amigos; y también ha emprendido en el mundo de la hostelería. Bea Gimeno es creadora de contenido e influencer y cuenta con una amplia comunidad de seguidores en las redes sociales. Cuando decidieron dar el paso de casarse, llevaban doce años de relación.
La pareja se dio el 'sí, quiero' el jueves 5 de septiembre de 2024 en Mallorca, en una ceremonia religiosa e íntima acompañada por sus familiares y amigos más cercanos. El enlace dio paso a dos días más de celebraciones. El viernes organizaron una preboda junto al mar y el sábado llegó la gran fiesta con la boda civil en la finca Son Joan Arnau, situada en Sineu, en el interior de la isla.
Cerca de 400 invitados acompañaron a Nacho y Bea en esta última celebración, entre ellos numerosos rostros conocidos y amigos de la pareja como María Pombo y Pablo Castellano, María García de Jaime y Tomás Páramo o María Fernández-Rubíes. La música tuvo un importante protagonismo y uno de los momentos más emotivos llegó de la mano de Icíar, que dedicó unas palabras a su hermano y a su ya mujer.
Los diferentes festejos permitieron además a Bea lucir varias propuestas nupciales. Para la ceremonia religiosa confió en Helena Mareque, que creó un conjunto de pantalón y blazer de inspiración masculina que combinó con un delicado top lencero. Para la celebración del viernes, en la preboda, eligió a Marta Martí y un diseño corto de Alta Costura confeccionado con seda satinada, muselina y encajes antiguos.
El sábado volvió a cambiar de registro de la mano de Claudia Llagostera, con un vestido largo de inspiración lencera y aire bohemio. Tenía tirantes finos, escote en pico, espalda descubierta y cola, y Bea lo acompañó con un velo de tul rematado con encaje, el cabello suelto y un ramo de aspecto silvestre.
Icíar Aragón y Hugo Rodríguez de Prada, una boda muy ligada a la familia
La primogénita del clan, que acumula más de 110.000 seguidores en su perfil de Instagram, estudió Publicidad y Relaciones Públicas y ha desarrollado su carrera en el mundo empresarial. Hugo Rodríguez de Prada también es empresario y uno de los fundadores de Grosso Napoletano, la conocida cadena especializada en pizza.
Icíar y Hugo se conocieron durante su etapa de estudiantes y, después de cuatro años de relación, se casaron el 21 de julio de 2012. Para uno de los días más importantes de sus vidas eligieron Asturias y, concretamente, un lugar cargado de significado: Ceceda, donde la familia materna de Icíar tiene una finca. La elección, además, tenía un componente especialmente sentimental. Emilio Aragón y Aruca Fernández-Vega habían celebrado allí su propia boda 29 años antes, de modo que su hija mayor regresó al mismo escenario para comenzar una nueva etapa de su vida junto a Hugo.
Alrededor de 300 invitados acompañaron a los novios. Para su vestido, Icíar confió en Casilda Cavero, de AtelierCas, que creó para ella un diseño de organza de seda en color blanco roto. Después del enlace, los recién casados viajaron a Perú para disfrutar de su luna de miel. Con los años han formado una familia numerosa y son padres de cuatro hijos.
Ahora, catorce años después de aquella boda asturiana y dos después de la gran celebración mallorquina de Nacho y Bea, todas las miradas todas las miradas están puestas en Macarena. Todavía quedan por descubrir cuestiones esenciales —desde el lugar elegido hasta, inevitablemente, cómo será su vestido de novia—, pero algo parece asegurado: cuando llegue el día, los Aragón volverán a hacer lo que mejor saben, reunirse para celebrar en familia.
















