Estar perdida a la hora de plantear qué tipo de vestido de novia se quiere para casarse es algo normal. Sin embargo, hay algunas privilegiadas que no tienen que temer, porque, mucho antes de buscar nuevas ideas, tienen un diseñador de confianza que les comprenderá a la perfección. En el caso de Lupe, el buen entendimiento iba más allá, pues pocas pueden decir que su hermana ideó su look nupcial. Además, Ana Herreros de Tejada, fundadora de AHT Studio, es una de las grandes creadoras nupciales que triunfan en el sur. “Sabía que quería algo romántico, pero no sabía por dónde empezar, me puse a ciegas en manos de Ana y ella supo plasmar exactamente lo que yo quería”, nos cuenta.
Esta gran ventaja se reflejó en su estilismo, una pieza que no ha pasado desapercibida en las redes sociales y que llevaba su inconfundible sello de sofisticación y atemporalidad. “No tengo que explayarme mucho en la explicación, quién mejor que mi hermana mayor, que me conoce como nadie y sabe lo que me gusta y favorece, para vestirme en el día mas importante de mi vida”, reconoce nuestra protagonista.
Unas mangas especiales
Admite la sevillana que se siente verdaderamente afortunada: “tengo muchísima suerte de poder haber compartido esto con mi hermana y que además sea una diseñadora increíble”. Todo comenzó con un tejido repleto de historia. Dice Lupe que “la inspiración nace a partir de un antiguo cubre cama y de una almohada de organza de seda bordados a mano que usamos en las mangas”, apunta.
Esta pieza contaba con un pasado ligado a su familia y aguardaba el momento para ver la luz en una fecha tan especial. “Es una reliquia de nuestra abuela, que le regaló a mi hermana y ella guardó pensando en que algún día seria para mí”, apunta. El resultado fue una prenda convertible con mangas largas, silueta línea A, escote cuadrado, falda etérea y cuerpo bustier. Una elección de base clásica pero con notas de actualidad.
"El cuerpo y las mangas eran de seda rústica, la falda era de crepe sobre la que iban varias capas de organza de seda, y las mangas de debajo eran de la organza de seda de mi abuela. Además, tenía cuatro metros de cola desmontable, también de seda salvaje. El vestido era una maravilla y además, ¡fue comodísimo poder quitarme capas a medida que avanzaba el día!“.
El relato de sus citas
A cada visita al taller, Lupe acudía con confianza ciega en su hermana, pero también sin tener claro cómo quedaría el resultado final. “A una semana de la boda me hizo una broma diciendo que no iba a llegar el tejido suficiente para la cola… A mí no me hizo mucha gracia, ¡pero siendo ella mi hermana que iba a hacer yo!”, comparte entre risas. Finalmente todo salió a las mil maravillas. “¡Para las novias la elección del vestido o el diseñador es un quebradero de cabeza, para mí fue la parte de la organización que menos me preocupó!”, recalca.
Para transformar el diseño de cara a la fiesta, Ana Herreros se puso manos a la obra a retirar las mangas con un descosedor y desmontó del mismo modo la sobrefalda, que estaba sujeta con clips. “Me quedé con la falda de crepe nada mas que me dio libertad total para bailar y disfrutar a tope del DJ”, describe.
De la elegante tiara al ramo bucólico
El resultado se completaba con una imponente pieza joya: “una diadema que originalmente era una pulsera de mi abuela anclada a una montura”. Era la misma tiara que su hermana, diseñadora, llevó en su gran día. La acompañó de unos pendientes de su madre, que casaban a la perfección con el velo de organza de seda rústica que llevó. “Me encantó tener presente a mi familia en mis accesorios”, admite.
“Los zapatos eran de Zara de temporada, que mi hermana me hizo comprarme y no podía estar más feliz. Aguanté toda la noche con ellos y eran muy diferentes a lo que había visto en otras novias”. Un calzado en color blanco y con tacón curvo que aportó sofisticación al look.
De las flores y por ende del ramo se encargó El Recreo Flores. “Api, además de ser una profesional y entender a la perfección lo que yo quería, fue mi profesora de historia del arte en el colegio así que era doblemente especial contar con ella”, nos explica Lupe. La idea era idear una propuesta floral frondosa, con tonos burdeos y verdes. La florista sugirió añadir unas granadas en tamaño mini, “me pareció una ideaza y súper acorde a la época del año”.
En lo relativo a su look de belleza, nuestra protagonista reconoce que no suele maquillarse a diario, por lo que no se imaginaba con capas y capas de producto en la piel. Esto se lo comentó a Macarena Rodríguez de Hinojosa que supo cómo potenciar su mirada, sin comprometer un acabado natural en el rostro y potenciando los labios en burdeos. Del peinado se ocupó José Luis de Castro, que optó por un recogido clásico, un moño bajo con raya en medio perfecto para lucir la tiara.
Conocerse en el extranjero
Aparte de revelarnos todas las piezas del puzzle que componía su estilismo, Guadalupe Herreros de Tejada también nos traslada al día que conoció a Sergio García Menéndez. Fue hace cuatro años en Londres. “Los dos estábamos ahí trabajando y como buenos españoles en el extranjero coincidimos en el mismo grupo de amigos, donde todos eran españoles”, rememora. Comenzaron a entablar una amistad que terminó tornándose en amor.
La petición de matrimonio llegó cuando llevaban casi tres años de relación. “Es algo que obviamente habíamos hablado y los dos estábamos de acuerdo y coincidíamos en lo que queríamos en la vida, pero no habíamos puesto fecha tope. Él me lo pidió cuando consideró que era el momento y a mi me pareció perfecto”, puntualiza. Fue un 28 de diciembre de 2024, tras una cena, cuando dio el gran paso: “en el parking de Beret en Baqueira, se había propuesto pedírmelo antes de que acabase el año”.
Un ‘sí, quiero’ en otoño
Su boda se celebró el 29 de noviembre de 2025 en la capital andaluza y estuvo repartida en dos escenarios: la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, para la ceremonia y el convite y La Galería ABC, para la fiesta. Ambos espacios ubicados en el centro de la ciudad. La primera parte tuvo lugar “en la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, que se encuentra dentro de la casa de la Maestranza. Es una capilla chiquitita y muy íntima, pero que pudo acoger a la gran mayoría de nuestros invitados”, concede Lupe.
El aperitivo posterior se sirvió en pleno ruedo, en un día soleado, con Miguel Ángel como catering al frente del menú. “Una vez acabado, pasamos a los salones de la casa de la Maestranza a tomar el almuerzo. Fue una boda diferente, ya que la gente estaba sentada en diferentes salones, pero son tan especiales que quedó genial”, apostilla.
Como copa final, los novios eligieron un pacharán, dado que Sergio es de Pamplona y todos se trasladaron a la Galería ABC para celebrar el primer baile y la fiesta. "Un sitio perfecto para combinar discoteca y tomar una copa tranquilamente sentados en un salón. Feliz de que saliera todo genial”.
La novia trabajó durante meses en la organización del gran día y tuvo el soporte de su madre y su hermana, dado que todo lo hizo a distancia, desde Madrid. Para sus proveedores tan solo tiene palabras de agradecimiento, por su paciencia y las numerosas facilidades que le pusieron. “Para el día de la boda conté con José Manuel Labao como wedding planner (al frente de El día De), que me ayudó a organizar a todos los invitados, apagó fuegos que iban surgiendo ese día y me hizo despreocuparme y disfrutar al 100% del día”, sostiene.
Una decoración atemporal
El enlace se celebró en otoño en un escenario con identidad propia, por eso la novia no quiso recargar los espacios en exceso. “No tuvimos mucha decoración extra que pensar”, reconoce. El Recreo Flores se dedicó a plantear los centros de mesa del banquete y a darle un aire más especial a la entrada de La Galería ABC, para cuando los invitados llegasen por la noche. “Api decoró con velas y un camino de verdes, exactamente como le pedí”, dice Lupe.
La papelería de la boda fue un regalo de Nora, amiga de la novia. “Invitaciones, seating plan y meseros y libro de testigos” fueron un detalle por su parte. Elementos clave entre todas estas ilustraciones fueron los meseros: “eran faros del mundo que ella dibujó a mano, un tema además con un significado personal para Sergio y para mí, así que, que fuera ella quien lo plasmara fue doblemente especial”.
Momentos emocionantes
"Para mí, uno de los momentos mas especiales fue el baile con mi padre. Es un instante súper bonito que veo en otras bodas y siempre me emociono y el día de mi boda no fue menos. Me encantó ese baile. Posteriormente dimos los ramos a nuestras madres y yo le di uno a mi hermana. ¡Ambas nos emocionamos!".
“Como Sergio no es sevillano, su familia es una mezcla entre Asturias, Madrid y Pamplona, a él le hacia mucha ilusión que unos coches de caballos movieran a sus abuelos y sus tíos de la Maestranza a La Galería, lo que pasa que reservó un coche de caballos de más y para que no se perdiera, pues lo usamos nosotros dos y mis padres. La escena era un poco cómica, sobre todo para mi siendo de Sevilla, donde montarse en un coche de caballos es súper de ‘guiri’, ¡pero fue un paseo muy guay y otro recuerdo para siempre!”.
"Uno de mis momentos favoritos fue cuando mi sobrino y ahijado Patricio, de 9 años, leyó la primera lectura”.
Como la experiencia es un grado, Lupe aconseja a las novias que se casan próximamente que no se callen nada, que todo lo que no les guste, lo hagan saber. Es importante, asegura, que puedan confiar al completo en sus proveedores. “Creo que es importante que estes a gusto y contenta con como sean las cosas y los proveedores están ahí para hacerlo a tu gusto y lo mejor que saben hacer”, agrega. En su caso, profesionales como el videógrafo Rafael Guerrero, el grupo La Tomasa, el Cuarteto Schubert y los Djs de Icon Experience completaron el plantel de proveedores.
Por último, recomienda no obsesionarse ni agobiarse por minucias de las que posiblemente los invitados no van a percatarse. “Si no te acuerdas de como era el mantel de la boda de tu amiga, tu amiga no se va a acordar del tuyo. No le dediques demasiadas horas a esas cosas”, concluye.

































