Fue el pasado lunes, 7 de septiembre, cuando los hermanos Rivera-Ordóñez volvían a acaparar todos los titulares después de que Francisco Rivera —tras un espectacular fin de semana marcado por el regreso de la Goyesca a Ronda, donde se homenajeó a su abuelo, Antonio Órdoñez, en el 75 aniversario de cuando tomó la alternativa— concediera una inesperada entrevista en televisión para hablar del espectacular momento tanto profesional como personal que está atravesando. Sin embargo, la notada ausencia de su hermano pequeño, Cayetano, en esta cita familiar tan especial no tardó en acaparar la conversación, derivando así un cruce de posiciones entre ambos extoreros que más de una semana después continúa siendo el protagonista del papel couché.
"Cayetano no estuvo porque Cayetano se retiró el año pasado", confesaba el primogénito de Carmina Ordoñez y Francisco Rivera 'Paquirri' en Y ahora Sonsoles, apostillando que su hermano no le había transmitido que quería que su última corrida tuviera lugar en la Goyesca. "¿Tú sabes lo que es ponerse delante de un toro? Es una responsabilidad y un trabajo y un esfuerzo increíbles", destacaba, incidiendo en que "tú no te puedes retirar hoy y decir dentro de diez meses 'Voy a torear una corrida de toros en... donde sea'". "No es tan fácil", concluía.
Francisco y Cayetano Rivera, dos posturas diferentes ante Ronda
Un par de días después, las colaboradoras de ese mismo programa, Paloma García Pelayo y Pilar Vidal, afirmaban que Cayetano si había mantenido una conversación con Francisco en la que le había expresado su deseo de decir adiós a los ruedos en Ronda. "Él se lo comentó en noviembre de 2025", confesaba la colaboradora, explicando que esto tuvo lugar en "un contexto distendido" a lo largo del bautizo del hijo pequeño de Fran, Nicolás. Un diálogo que "se produjo y no se retomó"; y, tal y como coinciden las versiones de ambos hermanos ofrecidas por las periodistas, "no han tenido comunicación".
Según desvelaron, Cayetano "quería hacer un mano a mano en Ronda", aunque recibió una respuesta negativa de su hermano, quien alegaba que no se encontraba "preparado" para volver a torear. "Eso se quedó ahí", han comentado, asegurando que "tienen visiones completamente diferentes" y que, en este momento, "hay una distancia enorme". Sobre la versión ofrecida la semana pasada, Paloma García Pelayo incidía en que Francisco apostó por no hacer pública esta información como una forma de proteger a su hermano. "Pensó en lo que tenía que decir para no hablar de algo muy privado y muy íntimo", aseguraba; aunque, a pesar del gesto, el pequeño de los hermanos se molestó cuando no se dijo "la verdad".
Para Cayetano, poder despedirse de los toros en la Goyesca "era muy especial, un ritual", explicaban, haciendo referencia al cortarse la coleta —que, en el mundo taurino, significa la retirada total del torero de los ruedos—. "Para él Ronda significa donde tomó la alternativa, su primera corrida, donde su abuelo organizaba eso [la Goyesca], que lleva el apellido de su saga", subrayaron, reiterando que, en palabras del extorero, "era muy importante hacerlo en esa plaza y en esa fecha en concreto".
El legado de Antonio Ordóñez a través de sus nietos
En el espacio vespertino de Antena 3, con motivo del distanciamiento entre Cayetano y Francisco, han recordado una de las primeras entrevistas del mayor de los hermanos, la cual concedió en octubre del 1991 —tan solo un par de meses después de debutar como novillero en Ronda— de la mano de su abuelo, Antonio Ordóñez. "La profesión que he elegido es una carga, pero es un orgullo también continuar esta gran saga de toreros", pronunciaba un jovencísimo Francisco de 17 años en De tú a tú especial noche, donde subrayaba que "por encima de todo quería ser torero, pero nada ni nadie me ha obligado. Al revés, lo que han intentado ha sido quitármelo de la cabeza".
Sin poder ocultar su orgullo, Antonio aseguraba que "todavía quedan dos nietos más chicos [Cayetano Rivera y Julián Contreras] que a lo mejor quieren ser un día toreros, todo es posible". Sin embargo, para el histórico torero era de vital importancia la calidad y la exigencia en la lidia, por lo que, en esa misma conversación, subrayaba que "es más difícil que realmente puedan conseguir ser una gran figura del toreo, eso sí que es muy difícil, pero que lo quieran ser es muy fácil".
La entrevista, como se mencionaba, tuvo lugar dos meses después de que Francisco Rivera debutara como novillero en Ronda, donde le brindó su primer novillo a su hermano Cayetano, quien disfrutaba de la faena en el callejón. "Es la persona que más quiero, estoy muy orgulloso de mi hermano", aseguraba el primogénito de Carmina Ordoñez y Paquirri, quien confesó que "para mí era lo más bonito, brindarle el primer toro a mi hermano".
Ronda ha sido una constante en la vida de la familia Rivera-Ordóñez, y de ahí la importancia de la Goyesca a la plaza de toros y, por ejemplo, el malestar de Cayetano al no haberse podido despedir de los toros en ese ruedo. A finales de la semana pasada, el mencionado programa se ponía en contacto con Pilar Lezcano, viuda de Antonio Ordóñez, quien rompía su silencio para asegurar que el legendario torero "hubiera querido que los dos gestionaran la Goyesca", apostillando que "Antonio no es que... no pide ni por escrito ni nada. Tiene dos nietos que están educados dentro del mundo del toro y que son capaces de llevar la plaza de toros de Ronda".
Pilar confesaba que "nosotros cuando hablábamos y comíamos con los chicos se daba por sentado" que sus nietos gestionaran el coso taurino. "Lo que pasa es que cuando Francisco estaba toreando, Cayetano no había empezado todavía", aseguró, destacando que "su deseo de toda la vida" era ver a los hermanos al frente de Ronda.











