Hoy vuelve a cantar ante miles de personas, pero hubo un tiempo en el que Amaia Montero ni siquiera podía imaginar que algún día recuperaría su vida. Pasaba los días en la cama, preguntaba a su madre si volvería a ser la persona que había sido y llegó a pensar que nunca regresaría a un escenario. Ahora, después de haber definido aquella etapa como una auténtica "bajada al infierno", la cantante ha hablado con una sinceridad estremecedora de sus momentos más oscuros y ha revelado hasta dónde llegaron sus pensamientos cuando recordaba a su padre, fallecido en 2009: "Me quería ir con él".
La artista se ha sincerado con Jomari Goyso, reportero de Despierta América, en una conversación especialmente íntima en la que explica cómo vivió aquellos años y cómo consiguió levantarse hasta recuperar su carrera y regresar a 'La Oreja de Van Gogh'.
"¿Tú crees que volveré a ser la persona que era antes?"
Amaia recuerda una etapa en la que cualquier avance podía ir seguido de una nueva caída. "Cuando estaba en el infierno, queriendo salir, me subía muy poquito y bajaba de nuevo y me caía", explica.
Durante aquellos días, gran parte de su vida transcurría en su habitación. "Me pasaba todo el día en la cama", recuerda. Allí le hizo a su madre una pregunta que refleja hasta qué punto había perdido la esperanza: "¿Tú crees que volveré a ser la persona que era antes? Y no te hablo de la artista, te hablo de la persona".
Su familia permaneció a su lado y su madre nunca dejó de confiar en que saldría adelante. Amaia incluso llegó a preguntarle si algún día volvería a cantar. "Ahora mismo se me caen las lágrimas pensando en aquellos momentos", reconoce al recordarlo.
Ella entonces era incapaz de imaginarlo. "Yo en ese momento no veía más que fuego, más que quemarme, quererme ir de aquí, de este mundo", confiesa.
"Me quería ir con él"
En medio de aquella oscuridad hubo una persona en la que pensó especialmente: su padre, José Montero, fallecido en febrero de 2009 después de dos años de enfermedad. Amaia estaba profundamente unida a él y su pérdida supuso uno de los mayores golpes de su vida. "Se me cayó el mundo encima", reconoció años después.
Cuando Jomari le pregunta directamente si durante aquel proceso pensó mucho en su padre, Amaia asiente. Su siguiente respuesta es una de las confesiones más duras de la entrevista: "Me quería ir con él".
"Qué bueno que te quedaste", le responde el periodista. Amaia, contemplando ahora desde la distancia todo lo que ocurrió, reconoce la batalla que hubo detrás de su recuperación: "Pues sí. Yo creo en el destino, en la vida. Te juro que peleé, peleé con mucha ayuda, pero peleé mucho".
Karol G y la prueba que parecía imposible
Uno de los momentos decisivos llegó cuando Karol G la invitó a cantar en el Santiago Bernabéu en julio de 2024. Amaia ya se encontraba "bastante mejor", pero aceptar suponía enfrentarse al miedo de que volviera a aparecer aquello que ella define como "el monstruo".
Se planteó la actuación como una prueba. "¿Qué es lo que hago? Puedo decir no o puedo decir sí", recuerda. Finalmente aceptó: "Dije sí, sin pensar. Dije: voy a probarme".
Y lo hizo ante alrededor de 80.000 personas. Amaia recuerda estar debajo de las escaleras, micrófono en mano, mientras Karol G la presentaba. Cuando comenzó a subir y escuchó al público cantar, apenas podía creerlo. De la colombiana solo tiene palabras de agradecimiento: la define como "maravillosa", "sencilla", "amorosa", "humilde" y una "gran compañera" que consiguió hacerla sentir arropada.
Aquella aparición terminó siendo el preludio de algo mucho mayor. En octubre de 2025 se confirmó su regreso a 'La Oreja de Van Gogh', casi dos décadas después de su marcha, y el pasado mayo volvió definitivamente a los escenarios con la gira Tantas cosas que contar.
En Bilbao, durante el primer concierto, puso palabras a lo que significaba estar allí: "Hubo momentos en los que pensé que nunca volvería a pisar un escenario". Y resumió todo lo vivido con una frase: "Bajé al mismísimo infierno".
"Me importa un reverendo bledo"
Aquellos años también han cambiado su manera de enfrentarse a las críticas. Amaia reconoce que sufrió mucho por los comentarios que recibía en internet. "He sido víctima de esto y lo pasé muy mal porque no entendía ese odio", explica.
Ahora, recién cumplidos los 50, su perspectiva es muy diferente. "Después de pasar lo que he pasado me importa un reverendo bledo lo que dicen estas personas que no sé quiénes son y que tienen tanto tiempo para generar tanto odio hacia otras personas", sentencia.
Una fortaleza que ella misma ha resumido con otra frase: "Si algo puedo sacar en positivo de bajar al infierno es que te hace prácticamente indestructible".
Hoy, aquella mujer que preguntaba desde la cama si algún día volvería a ser ella misma está de nuevo cantando ante miles de personas. La gira continuará el próximo año por Latinoamérica y Estados Unidos, dos destinos a los que tiene "muchísimas ganas" de regresar después de tanto tiempo. Amaia no solo ha vuelto a 'La Oreja de Van Gogh'. Ha conseguido regresar a un lugar que durante sus días más oscuros llegó a creer que nunca recuperaría.









