Dice La Oreja de Van Gogh en una de sus canciones más emblemáticas que "recordarás las tardes de invierno por Madrid", pero desde este fin de semana también las de verano, porque el concierto del grupo con Amaia Montero de vuelta ha hecho que los fans que estábamos en el Movistar Arena muriésemos "de amor". Entre nostalgia, emoción y cantando sin parar, hemos prometido a la banda que puede "contar conmigo para siempre". Da igual que se en la capital, en "París", en "la playa", un "jueves" cualquiera, "el 28" de cada mes, con "rosas" o sin ellas. Porque escucharlos es una "dulce locura" y un viaje apasionante de 1h 45 minutos por los mejores recuerdos.
Eran las 21:08 h cuando salieron al escenario Xabi San Martín, Álvaro Fuentes y Haritz Garde, y tres minutos después ascendía desde una plataforma Amaia Montero con un look barbiecore compuesto por minivestido de lentejuelas rosas, shorts a juego, botas rosas de cuña y cinta del mismo color sujetando su larga melena. No hubo presentaciones ni saludos, entre aplausos, vitores y gritos de "diosa" directamente pusieron a bailar a los miles de asistentes que han agotado las entradas en esta cita de 'Tantas cosas que contarte', su gira por España, con la que recalarán en Madrid de nuevo en septiembre.
20 de enero era el primer tema escogido en una noche para el recuerdo. Tras esas primeras canciones activaron la nostalgia millenial, llegaron las esperadísimas palabras de la cantante, un discurso en el que habló de su vínculo desconocido con la capital: "La historia de La Oreja de Van Gogh no se puede escribir sin Madrid. Fue el primer sitio que visitamos y donde nos quedamos un tiempo. No habíamos salido nunca de casa, de San Sebastián. Eramos muy jovencitos y siempre recordaremos lo bien que nos acogió esta ciudad. Hay lugares en los que uno se siente un poco extraño e incluso un poco solo, pero aquí era todo lo contrario, una ciudad maravillosa. 30 años después aquí seguimos, ahora sí es verdad. Nos vamos a casa con unos recuerdos… con el alma llena y el corazon lleno. Esto es una fiesta, una celebración, asique vamos a darlo todo. Un beso enorme a todos y gracias por venir".
Sus palabras desataron una oleada de aplausos porque dejaba claro que ha llegado, esta vez, para quedarse. La fiesta que prometía la cantante continuó con un público completamente entregado, cantando al unísono esas canciones que son himnos intergeneracionales. Amaia, que pasada la mitad del concierto cambió el vestido por una camiseta con el nombre del grupo, estaba feliz y entregada. También muy emocionada, especialmente al cantar La playa, concretamente la parte que dice "Te voy a escribir la canción más bonita del mundo. Voy a capturar nuestra historia tan solo un segundo. Un día verás que este loco de poco se olvida. Por mucho que pasen los años de largo en su vida".
Tras las críticas del primer concierto, ha renacido como el Ave Fénix. También se notaba el apoyo de sus compañeros, especialmente de Xabi, con el que compartió gestos de complicidad y entendimiento. Porque siguen siendo un equipo sin importar ni el tiempo ni los cambios ni tampoco las muchas vueltas que han dado sus vidas. Esa unión quedó especialmente reflejada al final, cuando se fundieron en un abrazo grupal, un gesto que deja claro que fueron, son y serán un gran equipo. Lo que ninguno de ellos esperaba es lo que ocurrió cuando regresaron a su camerino y las luces del pabellón se encendieron. Porque el concierto continuó, de forma espontánea, con los fans cantando mientras salían: "sentado en el suelo sin pensar, que puedes contar conmigo para siempre". Una promesa llena de significado.
Cronología de un regreso esperado
El anuncio más esperado llegó en octubre de 2025, cuando se hizo oficial el rumor que Amaia Montero volvia a La Oreja de Van Gogh tras 18 años en solitario y la controvertida salida de Leire Martínez de la banda, pero llegó a su punto álgido cuando anunciaron una gira por toda España. Las entradas se agotaron en minutos y las fechas se ampliaron, dando lugar a uno de los tours más ambiciosos y esperados de la temporada. Unos conciertos que están demostrando que las segundas partes sí pueden ser buenas.









