La familia Beckham volvió a desplegar este fin de semana esa imagen de unidad y felicidad a la que nos tienen acostumbrados. David y Victoria, acompañados por Romeo y Harper, se desplazaron a la localidad de Reading para no perderse un momento decisivo en la carrera musical de Cruz, el menor de sus hijos varones. El joven, de 21 años, debutó en el Festival de Reading, uno de los eventos más emblemáticos del calendario británico, donde actuó en el escenario The Canopy, dedicado a nuevas propuestas y bandas emergentes.
El debut llega tras un año de intensa actividad musical. Cruz y su banda, The Breakers, han compartido en sus redes una agenda repleta de conciertos por Reino Unido y Europa dentro de su gira For Your Love Tour. A finales de julio Ttambién actuaron en Lollapalooza Chicago, dentro del cartel del escenario dedicado a nuevos talentos, donde The Breakers figuraban como una de las propuestas emergentes de la edición.
La actuación en Reading coincidió con el lanzamiento de su EP Wear & Tear, disponible desde principios de agosto. El trabajo incluye cinco temas —Better Times, WANNABE, Seeing Red, Loneliest Boy y Wear & Tear— que el propio Cruz describe como “un retrato honesto de lo vivido”, con referencias a emociones compartidas y experiencias personales.
Su presencia en este emblemático festival, que se celebra cada año durante el último fin de semana de agosto, se enmarca en una tendencia creciente: la incorporación de hijos de grandes figuras de la música y el entretenimiento. Este año, la programación incluyó a Moses Martin, hijo de Gwyneth Paltrow y Chris Martin, con su banda People I’ve Met; Gene Gallagher, hijo de Liam Gallagher, con Villanelle; y Violet Grohl, hija de Dave Grohl, que presentó temas de su álbum debut.
El clan Beckham, presente entre bambalinas
David y Victoria Beckham llegaron al recinto del festival y, entre bambalinas, siguieron en vivo y en directo toda la actuación de su hijo y su banda. También estaban sus hermanos Romeo y Harper, y la novia del cantante, Jackie Apostel, con quien mantiene una relación desde hace dos años.
La joven, de hecho, ha publicado en sus redes sociales la gran acogida que tuvo el grupo de Cruz en el festival, según ha recogido la prensa británica que muestra orgullosa a sus seguidores.
Los Beckham acudieron a la cita después de pasar un verano espectacular en el yate familiar Seven, valorado en 16 millones de libras, navegando por el Mediterráneo, con parada en la isla de Ibiza. La pareja fue vista en la zona de backstage del escenario The Canopy, siguiendo la actuación de su hijo y grabando algunos de sus mejores momentos sobre el escenario. Parece que solo el pequeño de sus cuatro hijos ha heredado la vena musical de Victoria, quien en los años noventa formó parte de las míticas Spice Girls, cuyo emblemático tema Wannabe llegó al número 1 en las listas de éxitos de más de 30 países.
Los padres del cantante optaron por un look muy acorde a la estética de la cita. Mientras Victoria lucía una camisa verde de manga corta y gafas de sol, David apostó por un llamativo jersey naranja. Durante la actuación de Cruz, el matrimonio se mostró especialmente cariñoso entre ellos y orgulloso del menor de sus hijos varones, al que siguieron atentamente en cada uno de sus movimientos.
Romeo y Harper también acudieron al festival, mezclándose entre el público y animando a Cruz durante su actuación. La imagen reforzó la narrativa habitual del clan: un núcleo familiar que acompaña a sus hijos en cada paso profesional, especialmente cuando se trata de proyectos artísticos, como demuestra la imagen de Victoria abrazando a su hijo menor felicitándole por su éxito en esta emblemático evento musical.
Brooklyn ignora a su familia con unas fotos íntimas con Nicola
La estampa familiar ofrecida por los Beckham en Reading contrastó con la actividad del hijo mayor del matrimonio, Brooklyn, que continúa completamente alejado de la familia desde hace más de dos años. Mientras sus padres y hermanos apoyaban a Cruz, el primogénito de la familia publicaba en Instagram una serie de fotografías íntimas junto a su esposa, Nicola Peltz, y los perros de la pareja. Las imágenes, tomadas en la cama de su casa en Estados Unidos, muestran al primogénito de los Beckham recostado mientras Nicola descansa sobre su pecho, acompañados por sus mascotas.
El joven compartió también otras fotografías abrazando a sus perros, reforzando esa narrativa de felicidad doméstica que suele mostrar en redes, totalmente ajeno a lo que ocurre al otro lado del charco con el resto de su familia.
Una brecha familiar que sigue abierta
El distanciamiento entre Brooklyn y sus padres se remonta a su boda con Nicola Peltz, celebrada hace cuatro años, cuando comenzaron los primeros rumores de tensiones. La situación se agravó hasta el comunicado que Brooklyn hizo público el pasado enero, en el que afirmaba: “No quiero reconciliarme con mi familia. No me están controlando, me estoy defendiendo por primera vez en mi vida”.
Desde entonces, las ausencias del primogénito han sido constantes y su distanciamiento más que evidente. En una entrevista reciente con Variety, David Beckham evitó profundizar en el tema: “Es algo de lo que no quiero hablar”. Cada facción familiar sigue con su vida, sin manifestarse sobre el otro, y lo único cierto es que existen dos realidades que avanzan en paralelo y que, por ahora, no parecen destinadas a encontrarse.















