Jennifer Garner, la que fuera esposa de Ben Affleck, ha hablado como pocas veces de uno de los momentos de mayor incertidumbre de su vida. La actriz de Alias, que durante años decidió bajar el ritmo de su carrera para centrarse en la crianza de sus tres hijos, Violet, Fin y Samuel, ha confesado que entró en pánico por su situación económica tras su separación de Ben Affleck.
La incertidumbre sobre su futuro en Hollywood
"De repente pensé: ‘Un momento. Tengo que cuidar de mí misma. Tengo que cuidar de estos niños. No he recibido ninguna indemnización millonaria'", contó la actriz en el podcast Aspire con Emma Grede. "Entré en pánico cuando me separé y me di cuenta de que había retrocedido mucho en mi trabajo", aseguró la intérprete, que se separó del actor en 2015, aunque su divorcio no llegó a formalizarse hasta 2018.
Garner, que ahora tiene 54 años, explicó también lo mucho que le preocupaba su carrera en Hollywood, ya que la industria es conocida por la discriminación por cuestiones de edad. "De repente me di cuenta de que, bueno, no sé cuánto tiempo podré seguir trabajando. Esta no es una profesión en la que te digan: "Oye, ¿tienes 60, 55 o 43? Venga, te pagaremos más de lo que jamás has ganado". A Garner también le preocupaba aceptar determinados papeles, ya que ya no podía "dejar a [sus] hijos durante seis meses seguidos" y rodar lejos de Los Ángeles, donde han crecido los tres hijos que tuvo con Affleck - Violet, de 20 años, Seraphina, de 17, y Samuel, de 13-, pese al gran apoyo de su exmarido.
El dinero se convirtió en una preocupación
Al mismo tiempo, la invadió el temor de no poder mantener el mismo estilo de vida que tenía mientras estaba casada con Affleck, especialmente por el bien de sus hijos. "No es como si pudieras dejar de ser famosa de la noche a la mañana", explicó. "La vida es cara, y aun así tienes que ingeniártelas para saber cómo vas a vivir. Y el hecho de que la gente te conozca no significa que te vayan a proporcionar una vida de lujo".
La protagonista de El día del sí reconoce que hasta aquel momento nunca había prestado demasiada atención a las cuestiones económicas. Garner confesó que, antes de la separación, era "alguien que nunca se había preocupado mucho por el dinero". Sin embargo, "muy pronto se convirtió en algo muy serio para [ella]" darse cuenta de que tenía que convertirse en una "fuente de ingresos".
De actriz a empresaria
Garner explica que aquella toma de conciencia terminó siendo también un impulso para diversificar su carrera. Además de continuar trabajando como actriz y productora, comenzó a colaborar con Once Upon a Farm, una firma de alimentación ecológica para bebés y niños con la que ha desarrollado durante los últimos años una importante faceta empresarial. Mientras atravesaba el proceso de divorcio, Jennifer protagonizó algunos proyectos como Milagros del cielo y Love, Simon. Su primera película tras el divorcio fue Wonder Park, donde prestó su voz al personaje de la señora Bailey, la madre de la protagonista June. Desde entonces, ha protagonizado importantes películas y series de televisión, entre las que se incluyen The Adam Project, Deadpool & Wolverine y The Five-Star Weekend.
Ben Affleck, su mejor aliado
Precisamente, el mes pasado Garner agradeció a su exmarido, Ben Affleck, que le permitiera interpretar su último papel como la protagonista Hollis Shaw en «The Five-Star Weekend, de Peacock. Aunque al principio dudó en aceptar el trabajo, ya que el rodaje duraba un mes en Nantucket, Massachusetts, Garner explicó en Entertainment Weekly que se sentía tranquila dejando a sus hijos con su "increíble compañero en la crianza", Affleck. "Pueden quedarse con su padre", dijo Garner. "Él se ocupa de ellos. Es un compañero estupendo en ese sentido. Y eso me da mucha libertad". Pese a su divorcio, Jen y Ben siguen formando un sólido equipo cuando se trata del bienestar de sus tres hijos. "Son familia para toda la vida", aseguran fuentes cercanas a quienes un día formaron una de las parejas más admiradas de Hollywood.








