La modelo e influencer Estela Grande ha publicado en sus redes sociales una imagen en la que aparece llorando debido a la profunda tristeza que le ha provocado la marcha de sus padres, quienes han regresado a Madrid tras pasar un mes junto a ella, Juan Iglesias y sus hijos mellizos.
Los padres de la exconcursante de Gran Hermano VIP se trasladaron a la capital andaluza durante un mes entero para ayudarla y apoyarla con la crianza de sus hijos mellizos, Luca y Liah. Su regreso a Madrid la ha dejado completamente destrozada. Ha sido a través de sus stories de Instagram, donde ha compartido un selfie llorando a lágrima viva con la frase: "Hoy se han ido mis padres a Madrid después de un mes juntos. Estoy fatal".
Poco después de mostrarse vulnerable ante sus seguidores, Estela ha publicado un emotivo vídeo recopilatorio con los mejores momentos que ha compartido junto a su familia en estas últimas semanas acompañado de un mensaje realmente enternecedor: "Ellos son mi hogar, mi paz y mi mayor bendición". Este bajón emocional ha coincidido con un periodo de intensos cambios personales y profesionales para la influencer, vinculados también a su pareja y a la reciente finalización de la lactancia materna.
"Qué vacaciones tan diferentes y tan bonitas"
Las vacaciones de Estela Grande se han convertido en el recuerdo más especial tras disfrutar de unos días idílicos en la costa andaluza. La influencer y su pareja, el futbolista Juan Iglesias, han organizado unos días de desconexión combinando las kilométricas playas de Chiclana de la Frontera, en Cádiz, con el entorno natural de El Rompido, en Huelva. Unas vacaciones que, sin duda, han servido para que la pareja recargue energías antes del debut del defensa con el Sevilla FC y para celebrar, por supuesto, los primeros meses de vida de sus mellizos, Luca y Liah.
En la costa gaditana, la familia no pudo resistirse a los encantos de la playa de La Barrosa, un destino que la propia modelo definió como "un paraíso" al que planea regresar todos los veranos. Más tarde, continuaron con sus vacaciones en la costa de Huelva, concretamente en El Rompido, donde disfrutaron de la tranquilidad, rodeados de naturaleza y de sus espectaculares vistas. Estela no dudó en fotografiar y compartir cada mágico momento que vivió durante su estancia, desde paseos compartidos y baños en la piscina adaptada para los más pequeños de la familia hasta momentos de desconexión en un ambiente íntimo y familiar.
Sin duda, los grandes protagonistas de estas vacaciones han sido los padres de la influencer, quienes han ejercido con total entusiasmo su rol de abuelos primerizos. Tras el duro bache inicial del doble nacimiento, cuando el pequeño Luca tuvo que pasar por la UCI pediátrica, los abuelos se han convertido en el pilar fundamental de Estela. Durante estos días de playa, piscina y desconexión, se ha podido ver la tierna complicidad que mantienen con sus nietos de seis meses, turnándose con los padres para sujetarlos, jugar con ellos en la arena y cuidarlos con un amor incondicional.
Una nueva vida lejos de sus padres
Separarse de sus padres es algo que Estela Grande no está llevando nada bien en este inicio de su nueva etapa en el sur. Aunque la mudanza a la capital andaluza venga motivada por un motivo de celebración, como es el gran salto profesional de Juan Iglesias tras firmar con el Sevilla FC hasta 2030, la distancia física con su familia se ha convertido en el verdadero detonante de su bajón anímico. A pesar de contar con una fantástica y moderna casa con jardín y piscina, la marcha de sus padres tras un mes de convivencia ha dejado un gran vacío emocional en el día a día de la influencer.
Este distanciamiento es, sin duda, el motivo principal que explica las lágrimas de la modelo en sus redes sociales. Afrontar la rutina y los exigentes cuidados de sus mellizos sin el apoyo diario de sus padres está resultando una prueba muy dura para ella. Y es que, aunque Juan atraviesa un gran momento en su carrera futbolística, a nivel personal la joven se enfrenta a la difícil realidad de la conciliación lejos de su hogar, visibilizando que el éxito profesional de la familia también conlleva sacrificios emocionales.










