A menudo, Hollywood no parece ser el territorio más fértil para el desarrollo de una gran amistad entre estrellas. Los focos y las rivalidades enfrentan a los actores por un mismo papel, pero, en ocasiones, dos titanes del séptimo de arte pueden unirse en una profunda amistad. Robin Williams y Christopher Reeve fueron dos extraordinarios amigos a la vez que dos de los grandes nombres escritos en la historia del cine. Años después de sus fallecimientos, es otra estrella como Glenn Close la que ha revelado el especial vínculo que unía a los dos interpretes hasta la muerte de Reeve en 2004.
"Siempre he pensado que si Chris siguiera con vida, Robin también lo estaría", confesó Close en un documental sobre el actor de Superman, revelando hasta que punto llegaba la relación entre Williams y Reeve. "Su amistad, su conexión, es materia de leyenda. No solo perduró, sino que se convirtió en una fuerza vital que los sostenía a ambos", declaró Close en una entrevista. "Los viernes por la noche, Chris literalmente aparecía volando, pilotando su propio avión, recogía a Robin y se iban volando durante el fin de semana", añadió, recordando el rodaje de El mundo según Garp.
"Vivían el tipo de vida rápida y alocada que nuestro negocio puede darte si te conviertes en un fenómeno tremendamente famoso, prácticamente de la noche a la mañana", explicó la protagonista de Atracción Fatal.
Su gran amistad
Christopher Reeve y Robin Williams se conocieron compartiendo habitación en Juilliard, una de las universidad más prestigiosas para estudiar interpretación. Desde entonces, aunque los actores no llegaron a trabajar juntos frente a la cámara, su relación perduró hasta el final de sus vidas, incluso en los momentos más difíciles.
En 1995, Reeve sufría una caída cuando montaba a caballo que le dejó paralizado a los 42 años. Una década después, en 2004, el actor fallecía debido a un fallo cardiaco causado por unas escaras.
"Nuestras familias estuvieron ahí la una para la otra", contó el hijo de Christopher, Will Reeve, al medio Entertainment Weekly. "La familia Williams fue esencial para nosotros en todo momento, especialmente en los momentos más oscuros, como cuando Robin entró en la habitación de mi padre en la UCI, días después de su lesión, y le hizo reír por primera vez de una manera muy peculiar".
Los años siguientes a la tragedia, Robin Williams y su mujer se siguieron mostrando comprometidos con la familia del actor, organizando una fiesta en el aniversario del accidente para que Reeve pudiese asociar a la fecha a algo mejor.
En 2014, una década después de la muerte del eterno Superman, Williams se suicidaba a los 63 años tras años lidiando con problemas de salud mental, causando una gran conmoción, como en su día lo hizo Reeve, tanto en el mundo del cine como en todos los espectadores que disfrutaban de ellos en la pantalla.








