De romperse 8 costillas a superar su fobia al frío en las aguas glaciales de Islandia: la brutal historia de superación de Cris Lazarraga, la piloto estrella de Rafa Nadal en la F1 acuática


"Tras ver su documental. Acabé con lágrimas en los ojos y la piel degallina, convencida de que no hay nadie igual"


Cris Lazarraga se muestra sonriente en una fotografía© @crislazarraga33
7 de julio de 2026 a las 20:30 CEST

Hay quienes ven el peligro como una señal de alto y quienes, como Cristina "Cris" Lazarraga (Madrid, 1991), lo entienden como el único idioma en el que vale la pena vivir. Subcampeona de Europa demotonáutica y actual piloto del Team Nadal en las revolucionarias E1 Series —la Fórmula 1 eléctrica del agua—, la deportista madrileña ha hecho de la velocidad su hábitat natural y de la superación, una religión. Sin embargo, su última hazaña va mucho más allá de los circuitos. De la mano de San Miguel, Lazarraga estrena Seeker, un documental que es pura adrenalina visual, pero, sobre todo, el testimonio de una reconstrucción humana. El metraje desvela el viaje físico y psicológico de una atleta que, tras sobrevivir a un pavoroso accidente en carrera en 2022 que le rompió ocho costillas y detuvo su vida en seco, decidió que la mejor forma de sanar no era buscar el refugio, sino desafiar a sus propios demonios en el escenario más hostil del planeta. El resultado es una gesta inverosímil: hacer wakeboard arrastrada por un helicóptero en un lago glaciar de Islandia, a dos grados de temperatura, esquivando icebergs y plantándole cara a su peor fobia: el frío. Hablamos con ella sobre los límites de la mente, el peso del éxito y el arte de encontrar el conforten mitad de la tormenta.

Un retrato de Cris Lazarraga, la piloto estrella de Rafa Nadal en la F1 acuática© @crislazarraga33
Un retrato de Cris Lazarraga, la piloto estrella de Rafa Nadal en la F1 acuática, estrena 'Seeker', un documental que es pura adrenalina visual, pero, sobre todo, el testimonio de una reconstrucción humana

El desafío extremo

Cris, ¡enhorabuena por 'Seeker'! El documental es una delicia visual, pero confiesa: cuando te proponen hacer wakeboard en Islandia a dos grados, teniendo fobia al frío y sin ser tu disciplina, ¿sentiste que era el desafío de tu vida o un billete directo a tu peor pesadilla?

Bueno, fue un poco de ambas cosas. Si te soy sincera, durante el rodaje hubo momentos en los que me pregunté qué hacía allí, pero supongo que va en mi ADN; a los deportistas nos mueve ese gen competitivo y nos apasionan los desafíos. Por eso, la idea de practicar una disciplina que no controlo en absoluto, y, además, en condiciones tan extremas, se convirtió en una tentación irresistible. También supuso una prueba tremenda que me exigió el máximo en lo personal, lo profesional, lo deportivo y, por supuesto, lo físico, convirtiéndose en una superación constante en todos los sentidos. De hecho, ahora que echo la vista atrás, me alegro muchísimo de no haberme rendido, incluso cuando las cosas se complicaron tanto con el tema de los permisos. Al final, creo que de eso se trata la vida: de seguir adelante, ir abriendo puertas y ver a dónde te llevan, y este documental ha sido, sin duda, una gran lección sobre el valor de probar cosas nuevas y atreverse a rizar el rizo.

En el segundo exacto antes de que el helicóptero tense la cuerda en mitad de ese lago glaciar, con el ruido ensordecedor de las hélices...¿qué se pasa por la cabeza para saltar al agua en lugar de quedarse petrificada?

Recuerdo perfectamente mirar hacia abajo desde el helicóptero y pensar lo alto que estábamos, porque la verdad es que el vértigo tampoco ayuda. Sin embargo, en ese instante fue como si saliera de mí misma; me mentalicé por completo de que no podía dar marcha atrás después de haber llegado tan lejos, así que tocaba sacar coraje de donde fuera para seguir adelante. Después de todo, había muchísima gente confiando en mí y apoyando este proyecto desde el principio—mi familia, mis amigos y todo el equipo del documental—, por lo que sentía que rendirme o fallarles no era una opción que me pudiera permitir.

La mente sobre el hielo

Se nota que tienes una necesidad vital de buscar el confort en la incomodidad más absoluta, pero ¿de dónde te nace ese impulso casi magnético de sabotear tu propio bienestar para ponerte a prueba?

Creo que mi padre tiene mucha culpa en eso, ya que desde pequeña siempre ha estado pinchándome para que me superase. Hoy en día, siendo adulta, tenemos conversaciones muy bonitas, profundas y sinceras en las que a veces le digo que se pasó un poco, y él está de acuerdo, aunque como padre orgulloso siempre me recuerda el impacto positivo que tuvo. Tuve una infancia y adolescencia marcadas por un nivel de exigencia que me obligaba constantemente a salir de mi zona de confort, algo que hoy mi yo adulta le agradece enormemente. Esa educación forma una parte fundamental de mi trayectoria y es, sin duda, lo que me impulsa a buscar constantemente dónde están mis límites para intentar romperlos.

Cris Lazarraga, la piloto estrella de Rafa Nadal en la F1 acuática, con su traje de entreno© @crislazarraga33
"De eso se trata la vida: de seguir adelante, ir abriendo puertas y ver a dónde te llevan. Este documental ha sido, sin duda, una gran lección sobre el valor de probar cosas nuevas y atreverse a rizar el rizo", nos confiesa al preguntarle qué ha supuesto para ella esta experiencia y qué enseñanza se lleva del documental

El agua congelada no solo enfría; quema y duele físicamente.¿Hubo algún instante entre esos icebergs en el que tu mente te boicoteara y te suplicara 'sal de aquí ya'?

Sí, ocurrió durante un momento de pausa en el que decidimos parar para hablar con el equipo técnico y revisar las tomas. Mientras estábamos activos, la adrenalina me bloqueaba el frío, pero en ese parón mi temperatura cayó en picado. De repente, dejé de sentir los dedos de los pies y me vino un flashback del grave accidente que sufrí hace tiempo, del que ya hablamos la última vez. Me asusté al pensar que me había vuelto a poner en una situación con consecuencias físicas graves. Sin embargo, me sorprendió la frialdad con la que gestioné esa conversación interna para no entrar en pánico; me preguntaba con una tranquilidad pasmosa qué pasa exactamente cuando dejas de sentir las extremidades por hipotermia y si cabía la posibilidad de perder algún dedo. Supongo que es el resultado de la vida que llevo: terminas desarrollando herramientas psicológicas que te permiten mantener la calma y mantener la mente fría incluso en las situaciones más extremas.

En mitad de ese paisaje polar tan hostil de la mano de San Miguel, ¿quién demostró mandar más en tu cuerpo, el miedo o tu fuerza de voluntad?

Totalmente la fuerza de voluntad, las ganas y la ilusión. En esos momentos miras hacia atrás, eres consciente de todo el camino recorrido para llegar hasta ahí y tienes claro que rendirse no es una opción. También ayuda mirar hacia adelante y convencerte de que, si le echas coraje y las cosas salen bien, el resultado será maravilloso. Así que no hay alternativa: pase lo que pase, hay que seguir avanzando.

Si cierras los ojos y recuerdas el rodaje, ¿qué imagen se te ha quedado grabada a fuego en la retina y te eriza la piel cada vez que la piensas?

Más que una imagen, lo que tengo grabado de forma muy viva es un contraste sonoro impactante. Recuerdo perfectamente el estruendo ensordecedor dentro del helicóptero y cómo, al saltar y entrar en el agua, se transformó de golpe en un silencio pasmoso; un aislamiento total que se rompió de nuevo en cuanto saqué la cabeza y volvió a golpearme el rugido de las hélices. El otro momento brutal fue mientras esperaba en el agua a que la aeronave despegara y sea cercara hacia mí. Ver esa enorme máquina volando a lo lejos, escuchando cómo crecía el estruendo y asimilando que venía a buscarme, fue impresionante. Son dos recuerdos que me encanta revivir porque concentran la mayor descarga de adrenalina de toda la experiencia.

Cris Lazarraga, la piloto estrella de Rafa Nadal en la F1 acuática, junto al extenista© @crislazarraga33
En la fotografía, Cris Lazarraga junto al extenista, Rafa Nadal

Al ver el montaje final de 'Seeker', ¿sentiste que hacía justicia no solo al esfuerzo físico, sino a toda la carga emocional que llevabas dentro?

No del todo, pero es que el objetivo no era ese. Desde el principio tuve claro que no va sobre mi vida; yo no soy una persona famosa y el público no va a verlo por mí. El verdadero propósito es contagiar ese espíritu de superación, servir de ejemplo para que la gente vea que cuando sales de tu zona de confort ocurren cosas grandiosas, mientras que si te quedas donde estás, te estancas. Sintetizar eso en cincuenta minutos para que resulte ameno y disfrutable implica dejar fuera mucho contenido. Han sido casi dos años de trabajo en los que han pasado mil cosas y era imposible plasmar todo el esfuerzo real que ha supuesto. Intentamos mostrarlo de la forma más sencilla posible, sabiendo que, evidentemente, hay muchísimo detrás que se queda en el tintero porque, de lo contrario, habríamos tenido que hacer una serie de diez capítulos.

La llamada del agua

Viendo la garra salvaje que demuestras, viajemos un momento a tus orígenes: ¿cómo recuerda la Cris niña sus primeros veranos y en qué momento el mar dejó de ser un juego para convertirse en tu vida?

Aunque soy de Madrid, la verdad es que me he criado en el agua; el momento más feliz del año siempre era la época estival. Tengo la gran suerte de haber pasado todos los veranos de mi vida en Alicante, navegando en el Mediterráneo, y atesoro esos meses como un tiempo precioso que compartía con mi abuelo. El punto de inflexión en el que todo ese idilio con el mar empezó a dar sus frutos llegó con el salto a la competición. Fue justo en ese instante cuando fui consciente de que aquellos años de pura diversión y pasión absoluta se habían transformado, casi sin darme cuenta, en mi profesión.

¿Cuándo supiste que estabas hecha para la velocidad y la adrenalina pura, y no para una vida más convencional?

Me encanta la velocidad, pero, aunque a veces no lo parezca, soy una persona extremadamente prudente que conoce muy bien sus límites; no hago locuras sin cabeza. Me sumerjo en situaciones extremas, pero siempre con control, algo que considero fundamental.El mar, precisamente, te ofrece un terreno que te permite llevar esa velocidad un punto más allá. A diferencia de quienes disfrutan corriendo en la carretera en tierra firme, yo prefiero la seguridad queme da el agua. Sé perfectamente cuándo y dónde puedo apretar el acelerador, que es exclusivamente cuando estoy compitiendo y sé que puedo hacerlo de manera segura.

Cris Lazarraga se muestra sonriente en una fotografía© @crislazarraga33
Con la misma responsabilidad con la que afronta cada reto al volante, deja claro que sabe distinguir perfectamente entre la competición y la vida real: "Sé perfectamente cuándo y dónde puedo apretar el acelerador, que es exclusivamente cuando estoy compitiendo y sé que puedo hacerlo de manera segura"

Hoy miras atrás siendo subcampeona de Europa, ¿sientes que cada uno de los sacrificios y de los 'noes' que recibiste en el camino han merecido la pena?

Absolutamente. Es más, incluso el grave percance físico que sufrí, y que a priori podría parecer una desgracia, es algo por lo que hoy me siento extrañamente agradecida; de hecho, lo considero de las mejores cosas que me han pasado. A raíz de ese bache decidí hacer un cambio radical en mi vida, cerrando un ciclo con las motos de agua para abrir nuevos horizontes. Así fue como llegué al mundo de las E-Series, donde compito ahora mismo y que, sin duda, es la mejor experiencia que he tenido nunca. Si no hubiera pasado por ese freno, probablemente jamás habría ampliado la mirada hacia otras disciplinas. La vida te va enseñando que, como dice el refrán, de todo se aprende, y para mí ese momento supuso una grandísima lección en positivo.

El accidente que lo cambió todo  

La vida nos pone a prueba de formas muy crueles, y en 2022sufriste ese gravísimo accidente en carrera donde te rompieron ocho costillas. Cuando te ves en la cama de un hospital, con el cuerpo roto en tu mejor momento profesional, ¿cómo se gestiona psicológicamente ese frenazo en seco? ¿Lo pasaste muy mal?

Sí, lo pasé muy mal. Además, coincidió con los coletazos de la pandemia y tuve que estar una semana entera ingresada completamente sola. Afortunadamente, siempre he priorizado la salud mental y es algo que trabajo mucho; de hecho, desde el primer día en el hospital estuve en contacto con mi psicóloga para ir gestionando todo ese torbellino de emociones y llevarlo de la mejor manera posible. También fue fundamental contar con el respaldo de mi familia y amigos, que son mi base. Al final, entiendes que hay imprevistos que escapan a tu control; los accidentes ocurren y lo único que puedes hacer es aferrarte a todas las herramientas disponibles para encajar el golpe y salir adelante.

¿Llegaste a sentir miedo de verdad de no volver a ser la Cris rápida, competitiva y libre que siempre fuiste?

Totalmente. En el hospital ese era mi mayor temor: pensar que quizá ya no volvería a ser la misma o que perdería las ganas de competir. Y la realidad es que no he vuelto a ser la de antes, pero para bien. Este bache me ha hecho mucho más consciente de los peligros, me ha enseñado a mirar la vida de otra forma, a no dejar las cosas para mañana y a disfrutar muchísimo más del presente. A la hora de competir, ese gen competitivo sigue intacto, pero en el mundo del motor se dan muchas situaciones de riesgo y ahora, en esas fracciones de segundo donde se decide todo, mi cabeza sabe evaluar mejor la situación. Supongo que entre la madurez que te dan los años y las experiencias vividas, todo eso es lo que define el tipo de piloto que soy hoy en día.

Cris Lazarraga, la piloto estrella de Rafa Nadal en la F1 acuática, en plena competición© @crislazarraga33
Con los años, la experiencia le ha enseñado a gestionar la competitividad sin perder de vista la importancia de la seguridad: "A la hora de competir, ese gen competitivo sigue intacto, pero en el mundo del motor se dan muchas situaciones de riesgo y ahora, en esas fracciones de segundo donde se decide todo, mi cabeza sabe evaluar mejor la situación"

En ¡HOLA! nos emociona la verdad del corazón: ¿quiénes fueron esos pilares invisibles que te sostuvieron el alma cuando el dolor físico te superaba?

Mi psicóloga, mi familia y mis amigos, especialmente mi mejor amigo, que estuvo ahí hablando conmigo mil horas. Siempre destaco la importancia de tener una buena base; de hecho, suelo decir que si soy campeona del mundo en algo, es en la gente que me rodea. Ellos me acompañan tanto en los éxitos como en los momentos duros, y me sostienen cuando las cosas van mal. Aunque compito en las E-Series—que es como la Fórmula 1 del agua pero todavía no es un deporte tan mediático—, para mí el concepto de éxito es muy personal y sé que ahora mismo estoy en la etapa más dulce de mi carrera profesional. Curiosamente, este éxito coincide con un año muy complicado en lo personal que me está costando gestionar, pero la vida a veces viene así y tener a mi lado a los míos es lo que me da el equilibrio fundamental para seguir adelante.

Dicen que los huesos rotos sueldan más fuerte; ¿sientes que, paradójicamente, aquel accidente te quitó los pocos miedos que te quedaban y te preparó para el glaciar de Islandia?

Sí, aunque con matices. El proyecto de Islandia lo miraba un poco de reojo, con respeto; por un lado tenía claro que no quería que mis antecedentes me frenaran a la hora de afrontar un desafío así, pero por el otro, ese "Pepito Grillo" del accidente seguía ahí, advirtiéndome del riesgo de volver a ponerme en una situación con consecuencias graves. Al final, como bien dices, los huesos sueldan más fuerte. Cada bache en el camino forma parte de lo que somos y, de alguna manera, superar todo aquello me dio la fortaleza necesaria para atreverme con el glaciar.

Un entrañable 'selfie' de Cris Lazarraga, la piloto estrella de Rafa Nadal en la F1 acuática© @crislazarraga33
Al hacer balance de su trayectoria, tiene claro que ninguno de sus logros tendría el mismo significado sin el apoyo de quienes siempre han estado a su lado: "Suelo decir que, si soy campeona del mundo en algo, es en la gente que me rodea. Ellos me acompañan tanto en los éxitos como en los momentos duros, y me sostienen cuando las cosas van mal"

Y de repente, el destino te compensa a lo grande: ¡piloto del equipo de Rafa Nadal en las E1 Series ¿A quién fue la primera persona a la que llamaste gritando de la emoción cuando te confirmaron el fichaje?

A mi padre, sin duda. Él estaba igual de nervioso que yo, así que fue el primero en enterarse. Inmediatamente después llamé a mi gran amiga Cristina Gutiérrez, la piloto de rallies, a quien admiro profundamente. Me hacía una ilusión tremenda compartirlo con ella porque fue una de las personas que más me apoyó y me tendió la mano para poder entrar en la academia de la competición. A partir de ahí empecé a telefonear al resto de mi entorno, que estaba muy pendiente de la noticia, y esa misma noche nos fuimos todos juntos a celebrarlo en grande.

Trabajar bajo el paraguas de una leyenda mundial debe ser inspirador. ¿Qué es lo que más te fascina de su forma de entender la constancia y la presión?

Para mí Rafa es único en el mundo. Tengo la inmensa suerte de competir en su equipo y de poder hablar con él en privado, momentos en los que aprendo muchísimo, pero hace poco terminé de asimilar el verdadero alcance de su persistencia tras ver su documental. Acabé con lágrimas en los ojos y la piel de gallina, convencida de que no hay nadie igual. Por muy deportista de élite que seas, al final la mente pesa y somos humanos; cualquiera en su lugar se habría rendido, pero él no. Ver ese nivel de entrega te hace reflexionar: si yo compito para él, ¿de qué me voy a quejar? No tienes derecho a lamentarte por nada después de ver a alguien romper todos sus límites y salir adelante contra todo pronóstico. Es el mayor ejemplo de superación que podemos tener y un auténtico orgullo representar su nombre en el agua.

Cris Lazarraga, la piloto estrella de Rafa Nadal en la F1 acuática, en un retrato de cuerpo entero© @crislazarraga33
Su admiración por Rafa va mucho más allá de los éxitos deportivos. Para ella, su capacidad para sobreponerse a las dificultades se ha convertido en una auténtica fuente de inspiración: "Rafa ha tirado siempre hacia adelante a pesar de todas sus adversidades, nosotros no podíamos ser menos. Aunque la situación actual no nos sea nada favorable, nuestra actitud tiene que ser la de unos ganadores"

Rafa es el rey de la mente fría, ¿has podido aplicar algo de su filosofía de competición a tus propios momentos de máxima tensión en el agua?

Sí, totalmente; de hecho, lo hemos hecho este mismo año. Está siendo una temporada difícil en la que estamos encadenando muchísimos problemas, y hubo un momento en el que mi compañero y yo nos plantamos y dijimos que, si Rafa ha tirado siempre hacia adelante a pesar de todas sus adversidades, nosotros no podíamos ser menos. Aunque la situación actual no nos sea nada favorable, nuestra actitud tiene que ser la de unos ganadores, porque eso es lo que él ha demostrado durante toda su carrera. Al final, somos sus representantes en el agua y tenemos el deber de competir con ese mismo espíritu de resistencia.

Un futuro de resiliencia  

Mirando el mapa completo de tu vida, desde tus comienzos hasta este estreno brutal y tu presente en la élite, ¿sientes que estás, por fin, en paz contigo misma y en tu momento más pleno?

Me siento muy orgullosa por haberme exigido tanto y por mantener siempre vivo ese espíritu de superación, lo que me da una gran paz interna, pero a la vez reconozco cierta intranquilidad. Para bien o para mal, necesito tener un objetivo en el horizonte e ir un paso más allá.Acabo de culminar este proyecto, que ha sido el mayor hito de mi carrera, y ahora me asalta la duda de qué vendrá después. El listón ha quedado altísimo y es complicado superarlo, así que esa paz convive con la inquietud de quien ya está buscando cuál será el siguiente límite por romper.

Cerremos con tus tres grandes verdades actuales: ¿cuál es tu mayor manía antes de dar gas, cuál es ese refugio al sol donde desconectas del mundo y qué palabra describe mejor el capítulo de tu vida que estás escribiendo ahora mismo?

Antes de acelerar, mi mayor manía es repetirme a mí misma que los demás están igual de nerviosos que yo y que ninguno tiene la certeza de que va a ganar; recordar que la carrera está completamente abierta me relaja y me activa el modo competitivo. Respecto a mi refugio, ese lugar es mi querida Altea. Es mi sitio seguro, el rincón donde me he criado y donde he pasado los momentos más felices de mi vida, así que siempre estoy deseando volver allí. Por último, si tuviera que elegir una palabra para describir mi momento actual, sería resiliencia. Convivo con cierta incertidumbre debido a un bache personal sentimental complicado que contrasta con un presente profesional maravilloso; es como un constante yin y yang. Sin embargo, afronto esta etapa con el deseo de superarme, sabiendo que me hará más fuerte y con la certeza de que, cuando te atreves a intentar las cosas, terminas recogiendo lo sembrado.