El Mundial de 2026 también está dejando historias que trascienden lo deportivo. Tras la eliminación de Cabo Verde, la revelación de este torneo que fue eliminada esta madrugada tras un competido encuentro ante la vigente campeona, Argentina. Más allá de las 'Cenicientas' de la competición y de los grandes momentos que siempre deja el torneo continental, uno de los relatos más conmovedores tiene como protagonista al portero paraguayo Orlando Gill, que hace unos años se vio obligado a vender la camiseta de su debut con la selección sub-20 para afrontar los gastos médicos de su hijo recién nacido. Ahora, en plena irrupción internacional con Paraguay, ese recuerdo está a punto de volver a sus manos.
Gill se convirtió en uno de los nombres propios del torneo después de su decisiva actuación en la tanda de penaltis frente a Alemania en la ronda de dieciseisavos, donde detuvo dos lanzamientos -los tiros de Kai Havertz y Nick Woltemade, para ser más específicos- y contribuyó a la clasificación de Paraguay para la próxima ronda. Esta noche de sábado a partir de las 23:00 horas , la selección sudamericana abre la veda en los octavos de final ante una de las favoritas para levantar la Copa del Mundo: la Francia de Kylian Mbappé. Sin embargo, detrás del éxito del cancerbero paraguayo hay una historia marcada por el sacrificio familiar.
Durante la pandemia, el guardameta atravesó una situación económica muy complicada. Su hijo, Lautaro Daniel, nació de forma prematura y necesitó permanecer ingresado en una unidad de cuidados intensivos, lo que generó unos gastos que la familia apenas podía asumir. Para conseguir dinero, Gill comenzó a desprenderse de todo el material deportivo que tenía: primero vendió sus botas, después la ropa de entrenamiento y, finalmente, la camiseta con la que había debutado con la Albirroja sub-20. La vendió por apenas 200.000 guaraníes -no llega ni a los 30 euros-, una cantidad muy baja si se tiene en cuenta lo preciada que era para el portero, pero una ayuda necesaria para paliar con las facturas médicas de su pequeño.
Años después, su esposa, Melissa Ávalos, recordó aquel difícil episodio cuando el portero dio el salto a la selección absoluta. Explicó que la familia hizo todo lo posible para sacar adelante a su hijo, llegando incluso a seguir el Mundial de Qatar 2022 desde un teléfono móvil averiado y utilizando una conexión a internet prestada. "Nuestro hijo luchó por su vida y Orlando vendió todo. Vendió su camiseta de la selección sub-20, sus prendas, sus botines... literalmente vendió todo para poder solventar los gastos", escribió Ávalos en sus redes sociales cuando Gill debutó con la selección absoluta.
Años después, la historia ha tenido un inesperado desenlace durante esta Copa del Mundo. La repercusión que ha alcanzado Gill impulsó una campaña para localizar aquella camiseta. Finalmente apareció en manos de Pedro Suárez, amigo de la infancia del guardameta, quien la había comprado en su momento con la única intención de ayudarlo económicamente. Suárez ha anunciado que devolverá la camiseta a Gill sin pedir nada a cambio. Entre bromas, aseguró que solo le puso una condición: que Paraguay supere a Francia. Después de varios años custodiando ese recuerdo, considera que ha llegado el momento de que vuelva a quien realmente pertenece









