No todas las carreras de éxito empiezan igual y eso lo sabe muy bien el magnate hotelero Ernesto Coppel Kelly. A día de hoy, con 78 años, ha logrado amasar una gran fortuna y es un destacado empresario en la industria turística, pero no siempre fue así. No todo fue un camino de rosas, pasó una época muy complicada, pero se ha convertido en el claro ejemplo de que nunca es tarde para reinventarse y luchar por los sueños.
Casado desde hace 13 años con Gabriela Camus, con quien lleva 20 años de relación, Ernesto, al que cariñosamente llaman Neto, recibía a ¡HOLA! en su casa de Los Cabos, situada en Quivira, su proyecto hotelero de 750 hectáreas frente al océano Pacífico; y nos hablaba de su vida, sus próximos proyectos y sus mcomienzos, antes de ser el fundador y presidente del Consejo de Administración de Grupo Pueblo Bonito Golf & Spa Resorts.
Ernesto, además de por su trabajo, también es conocido en México por ser el padre de Bárbara Coppel -una de las tres hijas de su primer matrimonio-, quien junto al extorero y empresario Alejandro Hank, forma una de las parejas más influyentes del país y ahora residen con su familia en Madrid.
De la ruina a un giro de vida a los 30 años
“Llegue a este mundo del turismo por casualidad. Estaba en la ruina, tenía 30 años y no había hecho nada con mi vida”, nos empezaba relatando en páginas de nuestra revista. Pero su suerte cambió y gracias a una oportunidad, su vida dio un giro: “Me dieron la oportunidad unos americanos de Texas de empezar como vendedor de tiempo parcial en uno de sus proyectos en Mazatlán y resulté bueno para eso. Luego me ascendieron a asistente de gerente de ventas y, a los 2 años, me independicé y me fui a poner mi propio proyecto con lo poco que había ahorrado y con la ayuda de un socio”.
Así comenzó a meter la cabeza en el sector y a base de mucho trabajo y esfuerzo, logró despuntar: “Entré a la industria turística por la puerta de atrás y llevo ya trabajando en esto 49 años”. Consiguió ganar su primer millón de dólares en 1984 trabajando sin descanso y desde 1987 ha desarrollado varios hoteles de lujo en la playa: en la Costa del Pacífico en Mazatlán, en Cabo San Lucas y en la punta de la Península de Baja California.
En cuanto al reto más difícil al que se ha enfrentado a lo largo de su carrera en el terreno del turismo, lo tiene claro: “Aguantar las crisis periódicas que se viven en la economía y en el turismo internacional en México, pero siempre he salido airoso gracias al trabajo del gran equipo que he formado a través de todo este tiempo”.
Entre exclusivos campos de golf y nuevos proyectos a los 78 años
Neto sigue al pie del cañón. Nada le frena y su trabajo le sigue ilusionando como el primer día. Entre sus próximas metas está seguir haciendo crecer la empresa y construir nuevo hotel, un proyecto residencial y un exclusivo campo de golf.
"Estamos construyendo ahora el Hotel St. Regis con unos socios, que es un hotelazo aquí mismo en Quivira, pues es la calidad que estamos buscando: calidad top. Tenemos un proyecto residencial que le llamamos Lighthouse, o sea, El Faro, y está en proceso, el cual contará con un campo de golf exclusivo. También tenemos un campo de golf, el campo Quivira, que fue el mejor campo de golf del mundo del año 2014, según la revista Golf Inc”, nos explicaba.







