Joaquín Torres se refugia en sus hijos tras poner a la venta la mansión familiar por 15 millones de euros


En medio de un proceso de profunda renovación personal, el reconocido arquitecto comparte unas entrañables imágenes en un yate


El arquitecto junto a su hijo en la costa© acerojoaquintorres
28 de junio de 2026 a las 16:24 CEST

Joaquín Torres atraviesa un verano de profundos contrastes y, sobre todo, de reconstrucción. Tras haber navegado por las aguas más turbulentas de su vida, un año marcado por el dolor del luto y su reciente y comentada separación de Raúl Prieto, el afamado arquitecto ha encontrado el mejor puerto seguro posible: sus hijos, Manuel y Álvaro. Con la serenidad que da el haber tocado fondo y la firme decisión de salir a flote, Joaquín ha compartido unas entrañables e íntimas imágenes desde la cubierta de un barco. En las instantáneas, posa relajado, descalzo y con una sonrisa cómplice junto a su hijo Álvaro, bajo el emotivo epígrafe de: "Las mejores vacaciones, 'tiempo con mis hijos'". 

Está siendo un verano de superación © acerojoaquintorres
Está siendo un verano de superación

Vestidos con ropa cómoda e informal de tonos veraniegos y protegidos por gafas de sol, padre e hijo evidencian en el mar esa complicidad inquebrantable de la que el propio arquitecto presume con orgullo. "A día de hoy, mi relación con ellos es espectacular, me quieren y me admiran. Es maravilloso cómo me ven mis hijos", confesó a Telemadrid con profunda emoción sobre los dos jóvenes nacidos de su anterior matrimonio con Mercedes Rodríguez.

El arquitecto junto a su hijo en la costa© acerojoaquintorres
El arquitecto junto a su hijo en la costa

"No hay que mendigar amor"

Esta paz que hoy busca en la cubierta de un barco llega tras un proceso de sincera vulnerabilidad pública en el que Joaquín se ha confesado recientemente con las páginas de ¡HOLA!. Con el corazón en la mano, el arquitecto recordaba cómo el dolor se gestiona mejor desde la aceptación: "Toqué fondo. La pérdida de mi madre me llevó al abismo... De algún modo, ella me llevó al abismo, pero también me ayudó a salir de él". 

EL FAMOSO ARQUITECTO JOAQUÍN TORRES NOS ABRE POR PRIMERA VEZ LAS PUERTAS DE SU NUEVA Y FABULOSA CASA EN MADRID© Fernanda & Paloma
Joaquín Torres está en un momento de renovación

Para Torres, la lección más lúcida de esta etapa es tajante: "No hay que mendigar amor, hay que amarse por encima de todo. Cuando uno se sabe suficiente, se acepta, se quiere y se perdona, todo fluye de una manera muy diferente. Hoy ya no quiero gustar a nadie, solo quiero gustarme a mí mismo". Mirando al horizonte con optimismo y arropado por el afecto de sus vástagos, Joaquín abraza su libertad presente, lejos de los fantasmas del pasado: "Podía haberme quedado atrapado en el lamento o seguir adelante. He optado por seguir adelante, la vida merece la pena ser vivida... Yo ya no quiero crecer más, solo quiero estar en paz".

El arquitecto ha aprendido a priorizarse ante todo© GTRES
El arquitecto ha aprendido a priorizarse ante todo

Un adiós de 15 millones

Esta merecida escapada familiar coincide con una importante noticia que cierra definitivamente un capítulo de la historia de su clan: la venta de la imponente mansión familiar de Pozuelo de Alarcón. Se trata de una espectacular propiedad de más de 2.800 metros cuadrados construidos sobre una fabulosa parcela de más de 10.000 metros en la exclusiva urbanización de Las Encinas, que sale al mercado por una cifra cercana a los 15 millones de euros. Diseñada por el propio Joaquín cuando apenas tenía 25 años en una colaboración muy especial con su progenitor, el empresario Juan Torres Piñón (cofundador de ACS junto a Florentino Pérez), la residencia fue el refugio del matrimonio hasta sus recientes fallecimientos. 

Despedida a Joaquín Torres en Pozuelo de Alarcón (madrid)© GTRES
Joaquín Torres junto a Florentino Pérez en la despedida a su padre

"Hemos tomado la decisión de ponerla a la venta a pesar de que es aquí donde comenzó mi carrera", explicaba el arquitecto con sinceridad a Vanitatis, tras meses dedicados a regularizar la situación jurídica del inmueble para que el activo se venda completamente limpio de cargas. La operación marca, sin duda, un punto y aparte emocional para el clan: "Mi padre fue muy feliz aquí, mi madre no", concluía con madurez sobre una propiedad que simbolizó el ascenso social de la familia pero que también albergó momentos complejos.