Hablamos con Pablo Navarro, el violinista que ha revolucionado la música y ha tocado para la reina Letizia, los Alba y los Pombo: "Son encantadores"


Ha creado una fusión única de tradición e innovación que lo ha convertido en una pieza clave de las fiestas más exclusivas


El violinista Pablo Navarro
14 de agosto de 2026 a las 18:49 CEST

Cuando fui a uno de sus conciertos de Madrid me imaginaba que sería un show calmado, pero me equivocaba. Y mucho. A ritmo de sus canciones, sus remix y su energía sobre el escenario, apenas estuve sentada en la butaca. Canté y bailar sin parar, rodeada de público de diferentes generaciones, todos unidos por ese lenguaje universal que es la música. Fue una hora y media que se me hizo corta, muy corta, y creo que esa es la mejor muestra de que Pablo Navarro y The Brass Band ofrecen una propuesta diferente. Con su talento y su violín eléctrico forma un tándem infalible que le ha convertido en el favorito de las fiestas más importantes: desde galas solidarias a las bodas de los duques de Huéscar o de Lucía Pombo y Álvaro López-Huerta. 

El violinista Pablo Navarro

Nacido en Zaragoza en 1986, descubrió siendo un niño esa vocación que hoy es su profesión. Porque Pablo Navarro no concibe su vida sin la música y no deja de crear, siemrpe a la vanguardia de la innovación para demostrar que no todo está inventado. De su historia personal a su trayectoria, pasando por los sueños que aún le quedan por cumplir y su vida fuera de los escenario hablamos en ¡HOLA! con el hombre que ha revolucionado el sector (y promete seguir haciéndolo). Como dice con su banda antes de entrar a un concierto, ¡señores, a dsifrutar! Eso sí, esta vez de su entrevista.

¿Cómo empezaste en el mundo de la música? ¿Hay en tu familia tradición de músicos?

Con 7 añitos. Tengo una tía, que es pianista, que fue la que vio en ese niño pequeñito algo que igual si se cultivaba, podría dar buenos frutos.

Elevaste el violín tradicional al violín eléctrico, ¿cómo surgió ese cambio que te convierte en un pionero y qué te atrajo de este instrumento?

La verdad es que son instrumentos muy diferentes siendo prácticamente iguales. El eléctrico te coloca en un entorno al que el clásico no acaba de llegar a entrar. El violín eléctrico es un instrumento que te permite convivir en potencia y agresividad con instrumentos como la batería, la guitarra, el bajo… y por supuesto, entrar en géneros mucho más agresivos. 

El violinista Pablo Navarro

Has pasado por la orquesta de RTVE y has tenido otras experiencias antes de volar en solitario, ¿qué aprendizaje conservas de esas etapas y cómo influyó todo eso a la hora de crear tu propia identidad musical?

Aprendí la necesidad de no fallar. Aprendí que las cosas tienen que aprenderse deprisa. Aprendí que el público se merece lo mejor de ti, porque apuestan por ti tanto gastando su dinero como su tiempo y eso hay que respetarlo mucho.

¿En qué momento tus compañeros de The Brass Band se cruzan en tu camino y cómo surge la idea de formar equipo?

De la primera formación con la que empecé a coquetear la idea de hacer mi propia música a la que tenemos hoy, ha habido muchos cambios. Tenía que pasar por ensayo error para saber qué formación era la que necesitaba para conseguir lo que quería. En cuanto a los músicos… son geniales. Grandísimos profesionales que les respalda una actitud superbuena. Se podría decir que me ha tocado la lotería con cada uno de ellos.

El violinista Pablo Navarro© ALBERTO NEVADO

Has modernizado la música clásica al fusionarla con electrónica, pop… ¿todavía nos vas a sorprender con nuevas revoluciones musicales?

Eso espero. Yo la necesidad de innovar nunca la aparco. Está siempre ahí. Lo último que hice, por ejemplo, fue la creación del tema musical para la entrada de Marta Díaz en La Velada. Fue un proceso difícil pero tremendamente gratificante cuando ves las reacciones de la gente al escucharlo. Fue un trabajo de música de banda sonora, cinemática casi, te diría que música de tráiler.

¿Cómo gestionas el éxito? Porque cada vez tus conciertos están más llenos, se celebran en recintos más grandes, fuera de nuestras fronteras y eres más conocido. 

Se lleva bien porque se respeta mucho. Empezamos tocando para 60 personas hace 3 años y esta misma semana hicimos un concierto para más de 2.000. Hemos ido fidelizando poquito a poquito, con paso lento pero seguro. Ahora estamos en un momento de crecimiento exponencial respaldado por los resultados de nuestros shows.

El violinista Pablo Navarro

¿Tienes algún ritual antes de pisar el escenario, algún amuleto…? ¿Qué sensación te invade cuando ves al público de diferentes generaciones tan volcado y unido por tu propuesta?

Cuando hacía los exámenes de la carrera, siempre los hacía con un mismo calzoncillo, pero el calzoncillo murió y con él, el ritual. Lo que ahora me queda, y es lo que hago cada vez que tengo que salir a tocar es hacer respiraciones lentas para decirle a mi cuerpo que todo está bajo control y justo justo antes de pisar el escenario siempre se escucha un: ¡Señores, a disfrutar! Que podamos cubrir casi todo los rangos de edad es guay porque ves a parejas jóvenes, abuelos con nietos, padres e hijos… mola muchísimo. Hay muy buen rollo en nuestros conciertos.

Has actuado en actos de gran relevancia social como galas contra el cáncer, la boda de los duques de Huéscar o la de Lucia Pombo, ¿cómo recuerdas esos momentos? ¿Da cierto vértigo cuando se trata de personas conocidas? Y si recuerdas alguna anécdota que puedas compartir

De la AECC tengo un recuerdo imborrable. La primera vez que trabajé con ellos, me encomendaron hacer una pieza que describiese el cáncer desde su diagnóstico hasta su curación. Fueron muchas reuniones con pacientes que contaban sus sensaciones y vivencias durante el tratamiento. Era sobrecogedor. Lo estrenamos con un sexteto de cuerda con la presencia de su majestad la reina Letizia. De los duques de Huéscar, pues al final es una boda de dos personas que se quieren mucho. Como una boda más salvo que de repente, estabas tocando y veías a expresidentes del gobierno, ministros y un montón de famosos. Lo de la Pombo… ¡Es que son megamajos ! Parecen inalcanzables, pero son encantadores y muy muy cercanos y coherentes. Me reí muchísimo con ellos ese día y cada vez que han venido a mis conciertos. Ahora son papás desde hace poquito, así que les mando un beso enorme a los tres.

El violinista Pablo Navarro

¿Cómo te sientes al formar parte de días tan importantes para las parejas?

Sonará a tópico, pero es un honor. Confían en ti para un día que para ellos es quizá el más importante. El día en el que nada puede fallar. Son experiencias muy gratificantes. Hay mucho cariño en ese tipo de eventos y eso hace que sean muy divertidos para trabajar. Desgraciadamente cada vez podemos hacer menos de cara a las fechas de la gira de conciertos que nos dejan cada vez menos huecos.

¿Hay alguna boda o acontecimiento de otro tipo en el que te haría ilusión actuar?

¡Claro! ¿En la Super Bowl! Imagínate a 8 españoles liándola parda en mitad de ese partido. Íbamos a dejar a Bad Bunny como una hermanita de la caridad. 

¿Qué sueños te quedan por cumplir musicalmente y cuál es tu mayor deseo profesional?

Sueños he cumplido muchos, pero lo que más me gustaría es que la gente se pusiese mi música para mejorar un día de curro malo, para animarse en un momento de bajón o simplemente mientras se hace una tortilla para cenar. Mi ambición es poder acompañar.

El violinista Pablo Navarro© Fran Calderon

¿Con quién te gustaría compartir escenario o hacer una colaboración?

Mi máxima hubiese sido con Freddy Mercury y Queen, pero llego tarde para eso. Tengo muchos con los que me encantaría compartir un buen sarao. Michael Bublé, Adele, Stevie Wonder… y si vamos a lo nacional, con Dani Martín o Estopa.

¿Cómo es Pablo Navarro cuando se baja del escenario?

Pues eso seguramente tendría que responderlo la gente de mi entorno de manera más certera, pero me gusta pasar tiempo con mi familia, mis amigos, y a nivel personalidad soy un poco alocado, arriesgo todo en aquello en lo que creo y a veces te diría que algo infantil, pero es que, si amordazamos al niño que cada uno lleva dentro, el mundo se haría tremendamente aburrido. Lo que sí soy es una persona noble, que si te digo que me tienes para lo que sea, ahí estaré. Soy un hombre de palabra.

El violinista Pablo Navarro

¿Qué música escuchas?

De casi todo. Quizá lo que más sea clásica. Me gusta mucho Max Richter, Chopin, Beethoven, pero también le doy duro a Bublé, Elvis, Jonh Mayer. Lo único que no aguanto, es el reguetón. Es superior a mis fuerzas.

¿Qué sueles hacer en tu día a día y cuáles son tus aficiones más allá de la música?

Principalmente dormir, pero también me gusta hacer deporte y leer con un cafecito con calma. El mundo del motor me apasiona y soy un enamorado de los coches. Sobre todo de los clásicos.

El violinista Pablo Navarro

Tu oficio es exigente, requiere de mucha dedicación, viajes… ¿Cómo logras compaginar con tu vida personal?

No se logra compaginar nunca. No hay manera de desconectar del trabajo. Siempre hay cosas que hacer y cuando no, aprovechas para adelantar cosas que quieres hacer. Mi vida personal no se lleva bien con el caos de la profesional. Hay meses en los que solo duermo un par de noches en mi cama. No te digo más.

Si tu vida tuviera una banda sonora, ¿qué obra no podría faltar?

Para mí, que estoy todo el día pensando en música, igual 433 de John Cage. Sinceramente, de vez en cuando, necesito un poquito de silencio.